—Sí me incomoda.
—¿Pero en serio no quieres que te dé tu
primer beso? —insistió con el tema.
—Obviamente no serías mi primer beso —le
dije.
—¿Entonces? ¿Cuál? —me preguntó en un
susurro.
—No sé. No recuerdo, pero
definitivamente no el primero.
Obviamente recordaba, sólo eran 3
personas. Nada más.
—Mmm… ¿así?
Se acercó cada vez más y más a mí hasta
estar a milímetros de distancia, pero yo me sentía paralizada y no entendía
porque no podía hacer nada.
¿Sabes? Sencillamente no podía. No podía
continuar con esto. No podría besar a mi mejor amigo. No era cualquier chico,
no era un chico que me llegara a atraer solamente, era el chico al que le había
contado todo (bueno, casi todo), pero no podía besarlo, ¿para qué? ¿Qué él
confunda las cosas? Sería estúpido. Ya ocurrió una vez con él que consideré mi
mejor amigo en Atlanta, pero no pensaba hacerlo con mi mejor amigo de toda la
vida.
—No —susurré delicadamente.
Sé que no darle ese beso también podría
arruinarlo todo, pues se podría enojar conmigo, pero yo sé que después de un
tiempo llegaría a entenderlo. Bueno, tampoco es que mi estadía sería eterna,
pero me quedaría un rato, lo suficiente
como para que se dé cuenta que mis días acá están contados y es estúpido
enojarse conmigo.
Él sólo me sonrió y se separó. Supuse
que me diría algo como para hacerme quedar como una tonta, pero estaba segura
que lo decía por fastidiarme.
—Tonta —me dijo con ternura.
—¿Ahora podemos volver con todos ellos?
—le pregunté.
Él sólo asintió, sus mejillas y en general,
todo su rostro estaba tomando un tono rojizo, como si estuviera avergonzado. Yo
también lo estaba, pero por su reacción, por miedo, nada más. ¿Él? Bueno por lo
que le dije.
Fuimos caminando hacia donde estaban
todos. Vi que mis amigas estaban hablando en un lugar y él se fue con sus
amigos, que estaban en un grupo.
—¿Qué pasó? —me preguntó Ximena—
¡cuéntamelo todo!
Lo dijo casi en un grito y bueno… ella
siempre tan discreta.
—Shh —la hice callar un poco— no
grites, que no estoy sorda ni estamos solas.
—Está bien —dijo ella moderándose un
poco, pero con cierta molestia.
—Bueno, ahora sí. ¿Qué pasó? —me
preguntó Alyssa, ella un poco más calmada.
—Sólo lo que vieron. Luego, quiso darme
un beso, pero obviamente no se lo di.
—¿QUÉ? —preguntaron las dos en unísono—
¿QUÉ TIENES?
—Nada. ¿Qué puedo tener? —pregunté— Tal
vez un poco de cordura por no querer perder a mi mejor amigo de toda la vida
por un beso estúpido, por un momento de idiotez. Quería usar la cabeza, tal
vez.
—Pero igual, ¿qué te pasa? ¿Cómo se lo
dijiste? —me preguntó Ximena un poco sorprendida.
—Es que él se puso muy cerca de mí,
estaba a milímetros, y bueno obviamente dispuesto a besarme —hice una pausa—,
vamos caminando por la orilla para que no sea tan obvio que estamos hablando de
esto —dije esto, mirando discretamente a Alex, quien estaba con todos sus
amigos hablando.
—Yaa, pero sigue hablando —dijo Alyssa.
—Bueno —seguí— cuando estaba a punto de
besarme, le dije “no”, pero…
—¿QUÉ? ¿así nomás? —me interrumpió
Ximena, escandalizada— ¿qué te pasa? ¿No piensas en cómo debe sentirse él?
—Pero no le dije “no” —hablé con un
tono de voz un poco enojada, como prohibiendo—, sino “no” —y usé el tono de voz
con el que le hablé a él: delicado y tierno.
—¡Qué raro! Viniendo de ti… —comentó
Alyssa.
—Ni que fuera un monstruo —dije riendo.
—Pero ¡aún no lo puedo creer! —exclamó
Ximena— en serio. ¿Qué tienes en la cabeza?
—Nada, también lo pensé. Pero no quería
perder su amistad, ya había sucedido algo similar con Christian, sería estúpido
cometer el mismo error dos veces.
—¿Y Justin? —me preguntó ella.
Yo quería matarla, pues no le había
explicado nada del tema a Alyssa. En ese momento, ella nos vio con los dos ojos
abiertos, como diciendo “perras, ¿y a mí no me cuentan nada?”. Yo sólo atiné a
reírme para que ella no se enojara.
—Ah noo, perdón. No sé porque dije eso,
pero bueno, de hecho que Alex se va a molestar si se entera que besas a otro
chico.
Ella trató de arreglarlo, pero en vez
de hacer eso, lo malogró más. Pero bueno, ya estaba hecho.
—Bueno, yo no he venido acá a besar
chicos —le dije riendo— pero si así fuera, él sólo es mi mejor amigo, nada más.
No es mi novio ni nada por el estilo para enojarse.
—Pero si él besara a una chica que no
te agrada, ¿tú no te molestarías? —le pregunté.
—Creo que dependería de quién es,
porque si él sabía que esa chica no me caía bien y lo hizo al propósito, creo
que a cualquiera le molestaría. ¿O no? Pero de ahí a sentir celos no.
—¿Y qué es eso de Justin? —dijo Alyssa
desviando totalmente el tema.
—¿De Justin? —cuestioné— ¿quién?
—No sé, eso debería de preguntarte yo a
ti.
—Mmm…
Bueno, creo que contar lo que dije
después, estaría de más. Le dije exactamente lo mismo que le dije a Ximena,
pero claro, con ciertas variaciones. Aunque, después de todo llegó a entenderme
y como era de esperarse… apoyó a Justin sin siquiera conocerlo, tal y como lo
hizo Ximena.
—Es que no puedo creer que vayas a
protegerlo o defenderlo a él si ni siquiera lo conoces —le dije—, o sea ¿sólo
por qué es famoso?
—No me refiero a eso —protestó a Alyssa—
sólo que estás siendo muy injusta con él.
Tengo 15 años, bueno casi, y se supone
que debería de dejarme influenciar fácilmente por lo que digan mis amigas, me
daban ganas de mandarlas a la mierda. ¿Por qué estaba siendo injusta yo? Si él me
dijo un montón de huevadas, si por él varias de las cosas son como son. ¿Es mi
culpa?
—Cállate, tú qué sabes —dije enojada.
—Es que eres injusta. ¿Te viste en tu
fiesta? —me preguntó.
—¿Y él no hizo lo mismo? —cuestioné.
—Sí, pero ¿acaso tú lo sabías?
—Sí, después de un rato. Finalmente, no
fue mi culpa que esos chicos se pongan así conmigo.
—Ok, pero él estaba borracho.
—¿Quién lo manda a tomar?
—¡Vamos! Tiene casi 18 años, es lo más
normal y seguramente estaba con sus amigos y por eso lo hizo.
—¿Sabes? No hay excusas. Igual lo hizo,
sobrio, ebrio, como sea.
—Pero tú estabas completamente
consciente de lo que estabas haciendo.
—¿Y? ¿Acaso estoy con él? —pregunté—
¿acaso ellos no son mis amigos de toda la vida? ¿Está mal que haga esas cosas?
—¿Y? Él hizo exactamente lo mismo que
tú. No estás con él, no son novios ni nada por el estilo y probablemente tengas
razón, pero entonces tú misma estás contradiciendo.
—No quiero hablar más —dije.
Después de que mis amigas me atacaran
un buen rato, me hicieron darme cuenta de algunas cosas y en la gran mayoría
ellas tenían razón, pero estaba herida. ¿Me entienden? Una cosa es hacer, y
otra cosa es que te hagan eso a ti. No que tú lo hagas. Estaba herida, pero me
dolía dejar las cosas así. Creo que a cualquiera le sucedería lo mismo. Me
encariñé con él, se podría decir que con él me sentía diferente y también que
lo quiero. Pero a veces eso no es suficiente y bueno, la distancia es la peor
mierda que existe. Estar lejos de alguien que quieres, es lo peor. Y prefería no
pasar por esa situación, o al menos hacerme la desentendida porque no lo estaba
pasando muy bien. Estar con mis amigos haría que me distraiga completamente de
todo esto.
—¿Quién te entiende? —dijo Alyssa
molesta.
Preferí no contestar eso, porque lo más
seguro es que explote y termine todo eso en una pelea.
Fin de la narración.
(En Atlanta)
Narra Justin:
—Y bueno, hoy día hay otra fiesta.
¿Vamos? —dijo Ryan riendo.
—Paso —dijo Chaz— sigo con resaca.
—¿Y tú Justin?
—Ni lo preguntes —le dije— definitivamente
no. Estoy hecho mierda.
—Parece que todo lo que ha ocurrido ha
sacado tu lado de pandillero —dijo Ryan burlándose.
—Sólo que no tengo porque hablar como
si estuviera en una conferencia de prensa o con mi mamá cada segundo —dije.
Ellos me miraban extrañados. Era tal
vez porque yo no estaba muy acostumbrado a decir malas palabras, pero estar con
ellos que la dicen cada segundo, me las estaban pegando. O también pudo ser por
la respuesta que les di.
—No quise decir eso, perdón.
—Qué raro que tú digas eso —dijo Chaz.
—¿Entonces?
—Fue un exabrupto mío.
Vi sus caras como si no comprendieran
lo que hubiera querido decir.
—Nada —dije inmediatamente antes de que
dijeran a que me refería— olvídenlo.
—Bueno… —dijo Ryan— entonces, ¿no van a
ir? Va a ver un montón de chicas y alcohol.
—Mmm… ¿qué chicas? —cuestionó Chaz.
—No sé, hay un montón de invitados y
estuve viendo, y realmente hay unas chicas que están buenazas.
—Mmm… y como no hay nadie en mi casa,
fácil podría ir.
—Sí, ¡anímate Justin! —me dijo Ryan.
—No, definitivamente no. Después de
esto, paso.
—Pero no te pongas así —dijo Chaz—
¿quién sabe? Tal vez ahora la pasas mejor.
—Sí, y todavía ves que haces, tal vez
te sientes mejor.
—Dudo que mi mamá me deje salir después
de todo —agregué.
—Siempre tienes excusas.
—No son excusas —dije— es que realmente
dejaría.
—Vamos, tienes casi 18 años. Yo podría
creer esas excusas cuando tenías 15 años, pero ¿ahora? No fastidies. Te apuesto
que si vamos a tu casa y le decimos a tu mamá, ella va a ser la primera en
botarte de la casa —dijo Ryan.
—¡NO! —casi grité molesto.
Ellos dos me vieron sorprendidos porque
les había gritado. Ciertamente había pedido el autocontrol, pero es que me
fastidiaba que sigan insistiendo cuando les dije que no, obviamente no quería y
hasta me ofendía que lo dijeran después de todo lo que había pasado —en parte—
por culpa de ellos. Me sentía como mierda. Ayer también, pero al menos
estábamos bien, pero ahora todo se fue al diablo.
—¿Qué tienes? —preguntaron los dos
anonadados por mi reacción.
—Nada —dije calmándome un poco— perdón
por hablarles así.
Vi que ellos se miraron entre si y no
dijeron nada.
—Mejor me voy —dije después de un rato,
al ver que no contestaban nada— ¿sí? Me duele la cabeza.
—No es para que te vayas —me dijo Chaz.
Mi presencia estaba de más, sólo dije
“adiós” y me retiré.
Fin de la narración.
Narra Ryan:
—Ay, este idiota está cagado. Es por
eso, que yo no me tomo a ninguna chica en serio.
—Déjalo —me dijo Chaz—, ya aprenderá.
Aparte, tú sabes cómo es Justin respecto a estas cosas.
—Sí —hice una pausa—… lamentablemente
sí, pero bueno ya se le pasará.
—Mmm… sí, puede ser. Pero, _________(tu
nombre) es una chica muy bella y también ¿la has visto? Mi…
—No sigas —lo interrumpí.
—Yaya, está bien. Pero yo no sé qué haría
si estuviera en tu lugar, estás mal brother —me dijo— es demasiado bella. Yo la
“haría” con ella, pero ya está en algo con Justin.
Bueno, no era lo más cómodo del mundo…
hablar de todo esto, pero sí, a pesar de que _________(tu nombre) resultara
casi innombrable para mí, era muy bella, aunque su carácter era un poco
difícil.
—Mmm… parece que Justin y tú tienen
gustos muy similares —le dije.
—¿Por qué? —me preguntó, sin
comprender.
—Caitlin, ________(tu nombre)…
—Cállate huevón —dijo riéndose.
—Cuidado, nomás.
—No pasaría nada, aunque… —hizo una
pausa— yo la besé antes.
—¡Ayy! —dije riéndome— era un juego de
mierda, ¡te apuesto que ni ella se acuerda!
—¡Claro que se acuerda! —dijo un poco
ofendido— ¿cómo no se va a acordar? Pff,
es imposible, yo sé que le gustó, pero como estaba con Christian no me buscó
para otro
—Hablas huevadas —le dije— no sé qué te
estás metiendo.
—¿Yo? —se rió— no soy como tú, que se
mete de todo.
—Shh —lo callé.
Fin de la narración.
Narra Justin:
En este momento tengo demasiadas cosas
en la cabeza y también demasiadas cosas que debo de hacer, pero ahora lo que
más tiene mi atención es todo esto que ocurrió que _______(tu nombre). No sé
por qué, pero estaba que pensaba y pensaba en ella y me daban ganas de entrar y
ver su perfil, pero creo que no estaba bien, aunque las ganas en este momento
me ganaron y entré.
Bueno, yo realmente no esperaba
encontrarme nada, pero creo que eso era suficiente. Y de pronto la pregunta que
estaba esperando se formuló en mi cabeza: ¿de quién mierda me iba a enamorar? O
sea, no digo que ella sea una chica mala, pero ¿qué significaba eso? ¿Lo que me
dijo no habría sido una excusa tonta para hacer su vida allá? No sé, ella no me
hablaba mucho de sus amigos.
Era una foto con un amigo de ella —espero,
aunque probablemente por la posición, era algo más— que prácticamente se iban a
besar. ¿Quién lo diría? Menos de 12 horas para que ella hiciera lo mismo de lo
que tanto me reclamara.
¿Cómo me sentía ahora? Hecho mierda,
más que destrozado, decepcionado. Tenía rabia, me sentía impotente porque sabía
que no podía hacer nada. O sea, ¿quién era yo? ¿Quién era yo para ella para
decirle eso? ¿Para hablar con ella y pelearme? Si no somos nada… sólo “amigos”.
En ese momento, preferí volver donde
los chicos, antes que con mi mamá para descargarme con ella.
Minutos después…
Toqué como loco el timbre hasta que me
abriera.
—¿Qué mierda te pasa? —preguntó Chaz
enojado— ahorita me cagas el timbre y mis papás me asesinan.
—¿Han visto la foto que subieron de
________(tu nombre)?
Los dos sacaron sus celulares y
entraron al perfil de ________(tu nombre) para poder ver la foto.
—Mierdaaaa, esa chiquita se pasó de la
raya —dijo Chaz.
—Ahí está, por aguantar idioteces —dijo
Ryan.
—Pero yo no he aguantado nada —le dije.
—¿Ah? ¿Y las otras fotos qué son?
—Pero es que ¿qué le puedo decir? —pregunté—
si “sólo” somos amigos.
—¿Sólo? —preguntó burlón Ryan— ¿cómo que
sólo van a ser amigos? Los que son sólo amigos, no se besan, ni se regalan
cosas.
—Sí, brother, tal vez no sean novios,
pero no son sólo amigos —me dijo Chaz.
—Pero si ahora ni siquiera somos
amigos, después de que me mandara a la mierda —les dije.
—¿Tú eres imbécil? —me preguntó Ryan.
—¿Por qué?
—Responde.
—Obviamente que no.
—¿Entonces?
—¿Entonces qué?
—¿Entonces no es demasiado obvio que
ella te dijo todo eso para que la dejes en paz y ella pueda hacer lo que quiera
allá?
—¡No seas idiota Justin! —exclamó Chaz.
—Sí, huevón.
—Pero…
—¿Pero qué? —cuestionó Ryan molesto—
acá no hay peros. Ese chico básicamente se la estaba tirando*.
*Tirando, cachando, cogiendo (saben a
lo que me refiero).
—Sí, ¡piensa! ¿Qué? ¿Vas a poner mil de
peros? Habla con esa huevona. ¿Cómo te va a hacer eso? —siguió Ryan.
Me sorprendió que estuviera tan enojado
y dijera tantas cosas de la que ahora era su “hermanastra”.
—Sí, dile algo. Más bien, háblale
ahorita —me dijo Chaz.
—¡NO! ¿Qué le voy a decir?
—No sé, pero háblale.
En un abrir y cerrar de ojos ya no tenía
mi celular y ellos le habían escrito idiotez y media, pero cuando me acerqué a
ver, sólo vi…
