—Pero mi mamá no me ha dado permiso —sonreí
victoriosamente por un momento.
—Hijo, claro que tienes permiso —sonrió
ella— sal, distráete, te haría bien.
—Entonces no hay ningún inconveniente
Justin —dijo Chaz.
—Al parecer —concluyó Ryan.
Miré a mi mamá con cara de pocos
amigos, pero ella sólo atinó a reírse.
—Está bien, vamos —dije un poco
amargado—, pero bájenme.
Los dos me soltaron y caí al piso, así
que sólo me paré y caminé hacia la puerta.
—Adiós mamá —le dije, pero no me
acerqué.
—Ah, y vuelves a la hora que quieras —me
dijo ella.
—Yo también quiero una mamá así —dijo
Chaz.
Salimos de la sala a la calle y subimos
a la camioneta de Ryan. Chaz se subió atrás conmigo.
—¿Por qué te subes atrás conmigo en vez
de ir adelante? —le pregunté un poco extrañado.
—Porque puede ser que te quieras
escapar.
—¿Cómo me voy a escapar con la
camioneta moviéndose? —lo miré haciendo una mueca. A veces me sorprendía su
“inteligencia”.
—No lo sé, eso tendrías que decirme tú —me
dijo él tratando de sonar un poco más inteligente.
En otro lugar…
(Con Christian)
—¿Crees que estoy bien así? —le
pregunté a mi hermana.
—Sí —me dijo— te ves mejor ahora.
—Ya bueno.
—No puedo creer que voy a ir a una
fiesta contigo —me dijo ella—, los dos juntos, en el mismo carro.
—Sí lo sé, es raro —le dije—, pero ni
modo, tenemos que ir juntos.
Sí sé que era un poco tonto ir a una
fiesta después de lo ocurrido con ________(tu nombre) el otro día, pero quería
una forma de distraerme, y bueno hoy día iba a ver una fiesta y me habían
invitado, ¿entonces? No haría nada malo, sólo quería escuchar música,
distraerme. No iba a besar a la primera chica que viera, sólo un poco de
diversión, creo que no haría daño a nadie.
—¿Ya vamos? —le pregunté.
—Sí, sí —contestó Caitlin— vamos, ya
estoy lista.
Íbamos a ir en el carro de Caitlin. Así
que bajamos las escaleras, pero yo iba mucho antes que ella. Ella estaba yendo
más rápido y aparte estaba hablando por celular.
—¿Con quién hablas? —le pregunté justo
cuando colgó.
—Con Chaz, Ryan, ellos.
—Ah ya.
—Sí, pero oye una cosa —me dijo en un
tono de voz como si algo hubiera ocurrido, aunque no podía imaginar qué.
—Dime, ¿qué pasó?
—Bueno lo que pasa es que los chicos me
dijeron para ir a la casa de Chaz antes de ir a la fiesta ya que sus papás
habían viajado y bueno, quieren ir a tomar y todo eso, pero va a ir Justin… entonces, ¿no quieres ir con Paz a la
fiesta? —terminó de decirme con casi una sonrisa en el rostro.
—¿Qué tienes? —le pregunté un poco
molesto—, ¿cómo diablos se te ocurre que voy a ir con esa… —hice una pequeña
pausa y respiré hondo ya que no quería insultarla— con Paz?
—Sólo decía como una alternativa.
—Oye, ¿sabes qué? Mejor no voy y me
quedo acá —dije ya completamente molesto.
—No es para que te pongas así
Christian, no te puedes poner así por un comentario mío.
—No he dicho nada —dije—, sólo me voy a
quedar acá y punto. No fastidies y lárgate de una vez.
—Haz lo que quieras Christian —me dijo
Caitlin y se fue.
Bueno, entonces esto es lo que haría un
viernes en la noche. Quedarme en mi casa aburrido mientras los demás van a una
fiesta. Probablemente no sonaba como el mejor de los planes, pero aún estaba
triste y un poco de soledad en este momento no sería tan malo. Pero me pregunto
que estaría haciendo ella en este preciso momento…
Fin de la narración.
En (________(tu país)
Narras tú:
Después de estar haciendo un rato el
ridículo con mi intento de “baile”, finalmente apareció Ximena y me logró
sacar, y ahora me encontraba con ella sentadas conversando, creo que estaba un
poco mareada.
—¿Estás bien? —le pregunté una vez más.
—Ya te dije que sí —me repitió aunque
la seguía viendo rara— y en vez de estar molestándome a cada rato para que te
diga que sí estoy bien, deberías de agradecerme porque te salvé.
—¿No prefieres gritarlo? —le pregunté.
—No estaría mal —dijo ella y se paró
como desafiándome a hacerlo.
—Creo que eres una chica muy
inteligente como para entender que sí haces eso te asesino —dije mientras la
jalaba de su falda para que se sentara inmediatamente.
—No lo iba a hacer —me miró ahora un
poco intimidada.
—Ojalá.
—¿Te gusta? —me preguntó.
—Obvio no —le contesté inmediatamente.
—¿Entonces? —me dijo ella— a él sí.
—Obviamente. ¿Cómo no le voy a gustar? —traté
de hacerme la graciosa.
—Ya, ya, ya ________(tu nombre).
—Es sólo mi amigo, sólo me ve así —le
aclaré—. Sólo somos mejores amigos, no nos vemos hace tiempo, ¿qué esperabas?
—Sí lo sé, pero eso es lo que tú
sientes.
—Exacto.
—Y no significa que él se sienta de la
misma forma.
—Pero somos mejores amigos, nos
conocemos desde que somos chiquitos —le dije—, no es nada más que eso.
—Vamos _______(tu nombre), eres una
chica bonita, ¿por qué no podría fijarse en ti? —me miró Ximena en forma de
reflexión.
—¿Sabes qué? Yo sabía que el alcohol
era malo para la salud, pero parece que a ti ya te afectó demasiado —ya estaba
un poco molesta.
—Ay, di lo que quieras —hizo una pausa—.
¿Vamos por uno más?
—Está bien, vamos —dije sonriendo para
ir al bar.
Me puse a pensar en lo que me dijo
Ximena, pero no estaba como para pensar en estas idioteces. Sencillamente yo ya
no quería nada relacionado a esos tema de “amor” ni nada, si le gusto bien; y
sino, muchísimo mejor para mí. Él podía sentir lo que quisiera, pero no me
obligaba a mí a sentir lo mismo. Él es mi mejor amigo y sólo eso, ya no pienso
caer en la misma idiotez.
Fin de la narración.
En Atlanta…
Narra Justin:
Ellos me dijeron que iríamos a una
fiesta, pero fuimos a la casa de Chaz, lo que me ponía de mejor humor, pues
mientras más tiempo nos demoráramos para ir a la fiesta, menos tiempo
estaríamos: mejor para mí.
Vi como sacaban botellas de licor:
vodka, whisky, ron, etc. También sacaban gaseosa, jugo, supongo que para
mezclarlo con el trago y también algunas latas de cerveza.
—¿Qué? —pregunté sorprendido—, ¿todo
esto para es para ustedes dos?
—No, ni que fuéramos alcohólicos —me
dijo Ryan— también van a venir algunas personas más.
—¿Quiénes? —pregunté.
—Ya verás —me sonrió.
Yo realmente me sentía incómodo con eta
situación. No quería estar con mucha gente acá, pues con tantas botellas y
latas que veía, pensé que iba a venir toda la ciudad. Yo sólo quería estar
solo, ¿era algo difícil? No.
—Relájate —me dijo Chaz mientras traía
vasos.
—Estoy relajado.
—Entonces cambia de cara.
—Es que no quiero estar acá, me siento
incómodo.
—No quieres estar acá por ________(tu
nombre), ¿verdad? —me miró él a los ojos como si estuviera completamente
seguro.
—No, no es por ella.
—¿A quién intentas engañar? —gritó Ryan
desde el otro lado de la casa.
—¿Entonces por quién? —cuestionó Chaz.
—Por nadie, sencillamente quería estar
solo, no quiero estar con un montón de personas.
—¿Sabes? Sólo disfruta y tranquilízate,
no te sientes culpable. Probablemente ella también está en una fiesta con sus
amigos.
—Tú qué sabes… —dije yo.
—Pienso que es lo más lógico, es un
viaje que está haciendo por sus quince años, lo más normal es que se esté
divirtiendo con sus amigos y que le hayan hecho una fiesta de bienvenida, pues
no la ven hace tiempo. Supongo. ¿Y tú por qué no puedes estar más tranquilo y
dejar de mirar tu celular cada dos segundos? Estás demasiado pendiente de ella.
Deja que disfrute de su viaje, y tú disfruta de tu vida.
Probablemente Chaz tenía razón y debía
de relajarme más. Obviamente ella se estaba divirtiendo y yo debía de hacer lo
mismo, finalmente eso es lo que yo quería. Aparte, si estuviera aburrida
probablemente estuviéramos hablando ahorita y toda la noche, pero no es así.
—¿Ya? —me dijo Ryan.
—¿Ya qué?
—Quédate tranquilo.
—Eso haré.
—Y ahora toma esto.
Me alcanzó un vaso, no sé que era, pero
tomé un sorbo.
—¡Es Whisky puroooo! —grité.
—¿Y? Toma como hombre y no fastidies —me
dijo Ryan.
—¿Y cómo toma una mujer? —pregunté
irónicamente.
—Cosas suaves, y mayormente combinando
todo así que no fastidies y tómate todo de un sorbo, ¡cómo se debe!
Me tomé
todo el vaso de un golpe, aunque tenía miedo de embriagarme, nunca antes
había estado borracho y me daba miedo decir alguna idiotez. Supongo que con un
vaso nadie se embriaga y ni que estuviera tan lleno.
En ese mismo momento tocaron la puerta.
—¿Quiénes son? —pregunté.
—En vez de estar preguntando, párate y
abre la puerta —me dijo Chaz.
Me paré y fui a abrir la puerta tal y
cómo me dijo Chaz. Vi que Caitlin pasaba con una amiga, Payton, yo la conocía,
incluso éramos amigas. Sólo las vi a las dos. Las saludé a cada una de ellas.
Supuse que más personas iban a venir, pues eran demasiadas botellas para tan
pocas personas. Sólo éramos cinco, dudo que cada uno se vaya a tomar una
botella.
Yo me fui a sentar de nuevo al sillón
donde había estado todo el rato, mientras ellas saludaban a los chicos. Luego,
se sentaron conmigo.
—¿Cómo han estado? —les pregunté.
—Bien —respondió Caitlin con una
sonrisa.
—¿Y tú Payton, qué ha sido de ti?
—Todo bien, tranquila —sonrió—, hace
tiempo que no te veía. Más bien tú dime que ha sido de ti.
—Todo lo contrario. Más bien lleno de
trabajo, pero por suerte ahora estoy más tranquilo, justo estoy en mi fin de
semana libre, lo cuál es una bendición ahora.
—Y ahora más que nunca —me dijo mirando
todas las botellas de licor que habían con una carcajada.
—No tanto por eso —me reí.
Fin de la narración.
En _______(tu país)…
Narras tú:
Estábamos en la barra y yo había tomado
un vaso más sólo para acompañar a Ximena, no sé donde se habían metido las
demás chicas. Ximena me estaba contando muchas cosas que habían pasado desde que me fui, todo estaba
muy interesante. Ella hablaba y yo sólo la escuchaba y asentía.
En este momento, mientras ella hablaba,
yo estaba pensando en otra cosa. Estaba pensando en lo que estaría haciendo Justin
en este momento. No sé si haya salido. Tal vez no, tal vez sí, ¿quién sabe? O
tal vez está en su casa durmiendo o yo qué sé. Ya son cerca de las once de la
noche. Le hablaría ahorita mismo, pues lo extraño, pero no quiero molestarlo.
¿Qué tal si ha salido? Probablemente Ryan lo está corrompiendo, aunque no creo,
seguramente mañana tiene muchas cosas que hacer y tiene que dormir temprano o tal
vez se quedó jugando algún videojuego o no lo sé. Podría imaginarme un montón
de cosas, pero no quiero incomodarlo al preguntarle. Creo que lo mejor sería
hablar con él, pues tampoco quisiera estar con el celular todo el rato, sería
incómodo.
—Mira quién te espera… —me dijo ella
mirando con una sonrisa y una mirada desafiante.
—…