miércoles, 8 de agosto de 2012

Cap. 100°: "Si el río suena, es porque piedras trae"


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Me dirigí hacia los baños y sentí como que el corazón me latía fuertemente, sentía ganas de desmayarme, sentía asco, sentía como unas punzadas en el estómago. Era la misma sensación de ayer, exactamente la misma pero multiplicada por 1000, ¿cómo mierda cree que iba a estar bien? Estaba destruida, el corazón me dolía como no tenían idea.

Las lágrimas comenzaron a caer lentamente por mi rostro, cuando los vi a ambos cerca. Él la miraba y ella sólo sonreía, con el rostro muy pegado. Como si antes hubieran estado besándose, ahí, los dos en una esquina, apoyados juntos. ¿Qué demonios iba a hacer? Yo realmente comenzaba a quererlo, lo empezaba a querer como no  tenía idea y estaba muy contenta estando con él.

—Hijo de puta —susurré en español.

Él se dio cuenta de mi susurro y volteó a verme inmediatamente y dejó a Selena ahí sola, vino corriendo  detrás mio. ¿Cómo sabía que ella era Selena Gomez? Eso se preguntarán, ¿no? Bueno, ¿cómo no la voy a conocer si Verónica me hablaba de ella y Justin todos los días? Sólo pensaba lo peor, aunque mis ojos no me acreditaran eso.

—No me toques —le dije al momento que él intentó abrazarme.

No me podía mover de ahí, pareciera como si tuviera los dos pies pegados en el piso. Y estuviera petrificada en el piso.

—¿Qué te pasa preciosa? —me preguntó él.
—¿Tienes los huevos para preguntármelo? —cuestioné y de ahí saqué mis fuerzas y le di una cachetada.

Después de eso Selena se quedó viendo con los ojos bien abiertos al igual que Justin después de eso. Me di cuenta que le había dejado la cara roja. Yo no quería sufrir por ningún otro hombre. Yo sencillamente  quería dejar todo esto ahí.

Dice quererme, que ama estar conmigo, que le encanto, y no sé que idioteces más. ¿Y ahora lo encuentro afuera de los baños con sus ex en una posición no muy correcta conversando tan cerca y sonriendo? ¿Qué mierda quiere que piense? ¡De hecho que se besaron!

—Me arrepiento de haber cambiado a Christian por ti —comenté—, como no tienes idea.

De ahí, me di media vuelta y caminé rápidamente, pues no pensaba ir corriendo de ahí como idiota y hacer un papelón enfrente de tantas personas. Sencillamente me quería limpiar las lágrimas y largarme de ahí.

Fin de la narración.

Narra Justin:

¿Qué le pasaba a ________(tu nombre)? ¿Qué demonios le sucedía? No hice nada y me habló así y para colmo me tiró una cachetada como si yo hubiera echo algo malo. Me dejó súper mal, pero eso no me importaba de la misma manera en la que ella se había ido llorando. ¿Qué le sucedía? ¿Qué pensaba?

—Selena, discúlpame, ¿sí? —le dije con mucho arrepentimiento volviendo donde estaba ella.
—Corre detrás de ella —lo dijo justo después de terminar lo que yo había dicho—… apura.
—Gracias —le sonreí.

Le hice caso y sin despedirme fui corriendo detrás de ________(tu nombre), pero ella estaba un poco lejos y por un momento creía que la había perdido para siempre. Pero también recordé que aún no se ubicaba bien y lo más probable es que se perdiera antes de poder irse y subir a un taxi para irse a su casa.

Fui corriendo lo más rápido posible porque había perdido mucho tiempo pensando en porque había hecho eso y ella ya había avanzado bastante, porque caminaba muy rápido y más aún que estaba yendo a un paso apresurado.

Después de unos minutos la pude encontrar ahí en un rincón sin saber adonde ir, mientras miraba a un montón de personas pasando a su costado. Estaba con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar y realmente me sentía como una mierda porque sabía que yo era el causante de todo eso. Nunca me había sentido tan mal viendo a una chica en esa situación. Realmente la quería y no me gustaba verla así.

Fin de la narración.

Narras tú:

No pensé tener una situación similar en mucho tiempo, pero fue exactamente el día siguiente de la persona que fue a consolarme, ¿quién lo diría, no? El mundo da vueltas, aunque jamás pensé que tan rápido ni pensé merecerlo, porque yo no hice nada malo. O eso creo.

Si soy sincera no sabía adonde ir ni donde estaba la puerta de salida del mall para poder irme a mi casa y hacer como si nada de esto hubiera pasado. Dormir un poco para irme mañana tranquila e iniciar o bueno mejor dicho, retomar mi vida en ________(tu país), siendo feliz, sonriendo y olvidando todo esto como si nunca hubiera pasado. Y es que realmente había pasado algo de 4 meses y aunque no fuera mucho, parecía una eternidad por todos los hechos los cuáles había acontecido en este tiempo en el cual estaba acá.

Había un montón de cosas de las cuales me arrepentía, pero ¿qué podía hacer? Lo hecho, hecho está y ya no hay vuelta atrás aunque deseemos todo lo contrario. Ya me equivoqué y aunque es la segunda vez, sé que no volverá a ocurrir ni habrá una 3era. Y justo un día después. Yo realmente quería creer en el amor y quererlo, aprender a hacerlo bien, pero no podía. Ahora ya no, después de esto. Pero ahora sí, sé que no voy a volver a creer en el amor porque todo eso es una mierda y aunque lo supe desde un principio quise creer como las demás personas y caer en las ilusiones y todo eso, pero ahora ya sé y ya aprendí. A veces para aprender algo, nos debe de doler demasiado para reaccionar.

No me di cuenta el momento en el que alguien se acercó a mí si digo la verdad, pero si sentí cuando un hombre me tapó los ojos con las manos. Sabía que era hombre por sus manos, porque no eran tan delicadas como las de una mujer y eran más gruesas y grandes y olía a perfume de hombre. Un aroma el cuál ya conocía y había estado oliendo hace poco tiempo. Aunque me puse un poco nerviosa.

—¿Quién mierda eres? —pregunté, aunque ya sabía quién era, pero tenía mis dudas.
—¿Quién crees preciosa?  —dijo con un tono de voz encantador.
—Vete de acá, mierda, te odio —con todas mis fuerzas traté de soltarme y apenas lo miré, traté de darle una patada donde “más le dolía”, pero él la esquivó.
—No te pongas así, por favor —me pidió—, ¿ya? Acá no.
—¿Te da vergüenza estar así con una chica que parece un hombre en su forma de comportarse? ¿Eso quieres decir? —dije más enojada de lo que estaba.
—No, no quise decir —dijo—, sólo he dicho que no quiero que te pongas así acá, porque tanto tú como yo vamos a quedar mal.
—Mira, huevon, yo no quiero estar contigo, déjame en paz —comencé a alzar la voz.
—No te puedo dejar acá, no tienes ni idea de donde estás parada —tal vez lo dijo con la mejor de las intenciones sin ganas de ofenderla.
—¿A ti qué te importa? ¡Tú qué sabes! —me estaba poniendo roja de la furia que tenía.
—Vamos a mi carro, ¿sí? Yo te llevo a tu casa y de ahí te dejó en paz para toda la vida, pero déjame llevarte, no puedo dejarte acá sola —me propuso.

No la iba a dejar en paz sin antes saber porque estaba así conmigo, yo la quería demasiado y no quería que esté así, de esta manera. Quería arreglar todo o bueno lograr que se clame y entienda todo.

—Prefiero morirme antes de irme contigo.
—Estás hablando tonterías —se estaba comenzando a enojar un poco—, ni si quiera sabes por qué estás así.
—¿Todavía te haces el loco? —abrí los ojos lo más que pudo entre todas sus lágrimas con indignación.
—No me estoy haciendo el loco —me dijo— sencillamente te estoy diciendo que ni siquiera tú sabes porque estás así.
—Estabas besándote con Selena, mientras “fuiste al baño” —utilicé sarcasmo cuando dije eso.
—¿Estás enojada por eso? —me preguntó él riendo.
—¿Todavía te ríes? —me entró más furia de lo que alguna vez sentí. Estaba demasiado enojada. Quería agarrarlo a golpes hasta que se ponga a llorar como una niñita, pero no podía hacer eso enfrente de tantas personas y probablemente puede que sea más fuerte que yo, aunque lo dudo demasiado.

Se acercó a mí y me agarró de las mejillas y me dio un beso, después de eso, le tiré una cachetada.

—Si quieres pégame —dijo él—, eres una sonsa y te quiero demasiado.
—¿Sonsa? Tu madre.
—No te metas con mi mamá —se enojó un poco, pero después sonrió— de verdad eres una sonsa.

Me parecía un poco estúpido ya que estando cerca de cumplir los 18 años, me decía “sonsa” cuando yo utilizaría calificativos más dolorosos y agresivos, que fueran insultos de verdad, aunque fuera muy pequeña.  No sé si me parecía un chico muy correcto o demasiado estúpido e inocente.

—Me da igual, si no quieres que me meta con ella, déjame en paz.
—No te pienso dejar.
—Eres un imbécil. Te juro que no te quiero, te juro que realmente siempre quise olvidarme de Christian estando contigo porque no me iba a ir durante un mes de viaje y no quería dañarlo a él con cualquier cosa de lo que pudiera pasar y que él lo tomara mal. Te juro que no me atraes. Y me da vergüenza estar ahorita contigo. Si realmente te quisiera, nunca te hubiera levantado la mano. No lo hice jamás con Christian ni pensaba hacerlo. Sólo lo hice después de lo que acontecido con Paz, ¿después? Ni muerta, porque me estaba comenzando a enamorar de él a pesar de todo.

Y aunque todas esas cosas no hayan sido tan ciertas como trataba de que sonaban, su cara se estaba poniendo roja y sus ojos comenzaron a brillar, no sabía si sentirme bien o sentirme  mal, pero realmente la furia se estaba apoderando de mí y solamente quería que me deje sola, que me deje en paz, porque no tenía ganas de verlo, porque tenía miedo de que me estuviera mintiendo con todo lo que me había dicho.

—Di lo que quieras —me dijo él— yo sé que tú me quieres.

Sonaba tan confiado con sí mismo que aunque tratara de negarlo sé que no funcionaría, pero estaba tratándome de meterme esa idea en la cabeza para que al menos si él no me podía creer, yo sí, esa idea: “Jamás te quise”, no sonaba tan imposible, pues antes de conocerlo, estaba bien.

—Créeme que no —repetí—, créeme por favor. No te hagas ilusiones conmigo, vas a salir lastimado.
—Di lo que quieras, ambos sabemos que me quieres —volvió a insistir con lo mismo.
—¿Crees que por ser famoso y tener dinero tienes que gustarme y tengo que quererte? —lo miré con una cara de pocos amigos— estás mal.
—No lo digo por eso, y obviamente no, pero sé que me quieres, se nota en tus ojos.
—¿De dónde sacaste eso? ¿De una de tus canciones? —pregunté burlonamente.
—Me amas —dijo con aires de grandeza.
—Créeme que no —volví a repetir—. Eso es lo que piensan la mayoría de los chicos cuando son grandes. Creen que por que una chica es menor que ellos ya son lo máximo y tienen que estar atrás de ustedes.
—Puede que tú te hayas metido con ese tipo de personas, pero yo no soy así —y Justin estaba logrando sacarme de mis “casillas”.
—¿Qué estás tratando de decirme? —pregunté enojada.

En este momento cualquier cosa que él dijera yo la tomaría a mal y me ofendería, porque realmente estaba fuera de mi sitio y no tenía ganas de soportar a alguien, realmente no. Estaba demasiado furiosa por lo acontecido, sentía que Justin me veía la cara de estúpida y venía a decirme cosas. Y puede que yo por un momento me haya sentido culpable de todo lo que le he dicho, pero es que me dolía que me haya mentido y que cuando yo haya ido al baño lo haya visto en esa posición con Selena. Y probablemente estoy haciendo mucho problema por una idiotez, pero me han visto la cara de idiota dos veces (esta sería la segunda) y no quiero que vuelva a pasar, y les juro que pensaba que Justin sería la última persona en hacerme daño, ya que él estaba criticando a Christian por todo lo que me había hecho y como me trataba, pero en estos momentos, Christian era un santo, según mi punto de vista.

—No te estoy tratando de decir nada —trató de defenderse.
—Pero estás insinuando algo y si tienes algo que decirme, dímelo como se debe y no hables a medias.

Estábamos discutiendo pero sin alzar tanto la voz, pero igual me daba vergüenza que los demás nos vieran como si fuéramos unos idiotas. Bueno, tal vez él, porque yo no lo era. Pero algunas personas se paraban a mirarnos, y algunas chicas miraban a Justin. Dudando si era él, porque tenía una gorra que le cubría todo el cabello y unos lentes. Pero por suerte, nadie se había acercado a nosotros para que nos quedáramos callados porque si lo hacían, juro que estallaría.  

Fin de la narración.

(En la casa Beadles)

Narra Christian:

El timbre de mi casa había sonado. Yo bajé inmediatamente porque sabía quién era y tampoco esperaría a que alguien en esta casa se le diera la regalada gana para atenderlo, así que era mejor que lo haga yo.

Bajé, abrí la puerta y saludé a Ryan apenas lo vi.

—¿Ya estás mejor? —me preguntó después de saludarnos.
—Sólo ha pasado un día —respondí—, no lo creo.

Parecía que había pasado más de un día después de todo lo acontecido, pero las horas que pasaban parecían años. Y me dolía saber que ya no la tenía, aunque eso iba a pasar tarde o temprano, porque me iba a ir y no sé si ella estaba dispuesta a mantener una relación conmigo a distancia. Sólo que jamás llegué a decirle que me iría, pensaba hacerlo antes de que ella se fuera,  pero es tarde. Se va hoy en la madrugada, o bueno, mejor dicho mañana. Y no la tendría durante 5 semanas, aunque yo ya me iría para cuando ella regrese.

—Cierto… —dijo él sin mucho ánimo—, bueno, dime, ¿qué pasa?
—No lo sé. Tú vives con ella.
—Bueno, cierto.
—¿Crees que quiera volver conmigo? —le pregunté.
—No creo —pensó unos segundos—. No, definitivamente no.
—Pero yo no tengo la culpa —era verdad, no era mi culpa, y se lo hice saber— yo jamás haría algo que le haría daño.
—Oh, Christian sabes que sí.
—Bueno… —hice una pequeña pausa—, pero no lo haría adrede. Yo sólo quiero verla feliz sin importar lo demás, pero ¿ella? Ella ni si quiera me dejó hablarle.
—Está dolida. ¿Te hubiera gustado que ella hubiera hecho eso? ¿Tú cómo te pondrías? —me hizo esas preguntas. Hablaba como si fuera psicólogo.
—Pero yo no tengo la culpa. No es mi culpa que Paz se haya tirado encima de mí —me estaba defendiendo, pero la verdad es que no era para nada mi culpa.
—Y no digo que no sea así, pero estuvieron besándose y ¿tú no hiciste nada? —me miró.
—Pero ¿qué puedo hacer? ¿Tirarla al piso? ¿Botarla?
—Emmm… sí —afirmó.
—Pero tampoco puedo agarrarla y tirarla al piso como un animal.
—Pero sí puedes detenerla y zafarte, porque eres mucho más fuerte que ella… o eso creo.
—¿Estás insinuando que lo hice adrede? —estaba haciendo exactamente eso.
—Sólo estoy diciendo mi punto de vista —sentenció.

Ryan estaba callado, seco, frío, sin ganas de hablar conmigo como si él pensara igual que _______(tu nombre) como si el hecho de estar ahí sentado conmigo sea su obligación. Me hacía sentir mal. Yo sólo quería hablar con él sobre eso, porque él es hombre y sabría que me podría entender.

—¿Tú quieres volver con ella? —me preguntó.
—Sí.
—¿Por qué? —me hizo esa pregunta y volvió a recordarme a un psicólogo.
—Porque es hermosa y realmente me estaba enamorando de ella —le contesté.
—Pero sólo iban 3 meses —me dijo.
—¿Y acaso eso es poco? —lo miré con los ojos lo más abiertos que podía.
—No, pero son pequeños —habló como si fuera un adulto.
—¿Y qué tiene?
—Que puede que hayan confundido algunas cosas.
—Pero eso no tiene nada que ver. Yo sé que realmente me estaba comenzando a enamorar de ella —le aseguré.
—Sí lo sé, pero ¿realmente volverías con ella? —cuestionó.
—Sí, claro que lo haría —respondí sinceramente—, pero ella no quiere saber nada de mí.
—Pero aun no entiendo tu egoísmo —me dijo él.
—¿Egoísmo? —cuestioné sin entender a que se refería.
—Sí, egoísmo.
—¿Por qué dices eso?
—Porque es egoísmo Christian, es completamente egoísta lo que te gustaría.
—¿De qué estás hablando?
—Tú te vas a ir a Los Ángeles —me dijo—, no vas a estar con ella. Ella está acostumbrada a verte a diario aunque sea en el colegio. ¿Harías que deje de vivir por estar contigo? ¿Harías que deje de vivir la etapa en la que está por estar pendiente de ti?
—Pero eso no es ser egoísta, sencillamente que la quiero. Y claro que no permitiría eso.
—¿Entonces? —me miró e hizo una pausa— te lo pregunté 3 veces y me dijiste “sí” y probablemente con lo que he dicho vas a cambiar de opinión, pero me hubiera gustado que haya sido así desde un principio.

Él tenía razón en lo que decía. Y también me pareció que me haya preguntado lo mismo varias veces.

—Pero no lo consideraba así. Aunque tienes razón, pero de verdad la amo.
—Sí, pero amar a alguien no significa atarlo a él o ella —me corrigió.
—Pero es estúpido que tú lo digas si eres a quién menos le importa todo eso —le dije—. A ti no te importan estas cosas Ryan, a ti te gusta jugar con las mujeres.
—Sí, pero no me gusta que jueguen con ellas.
—Pero si tú lo haces, ¿cómo no te va a gustar que los demás lo hagan? —le pregunté.
—Porque es diferente, porque yo sé hasta que punto. Aparte también estoy tratando de controlarme —me hizo saber—, porque sé que no está bien. No me gustaría que le hagan eso a _________(tu nombre).
—¿Y a Paz? —cuestioné, ya que en ningún momento había hablado de ella. Como si ni siquiera fue su hermana, como si ella era la mala.
—Paz ya sabe de eso. A Paz ya le han hecho varias cosas —fue un poco duro al momento de darme su respuesta— y ella ya ha hecho mucho también.

Me daba cuenta de que Ryan quería a ________(tu nombre) porque la estaba defendiendo aunque sin que se diera cuenta. Pero también me daba cuenta que no quería que nadie le haga daño, aunque si se tratara de su hermana, de su propia sangre, no le importaba de la misma manera como si se trata de _______(tu nombre).

—¿De dónde la quieres tanto? —le pregunté.

Yo sé que no debería de estar hablando con él de estas cosas ahorita mismo, pero realmente me urgía saber algo de ________(tu nombre) ¿y quién mejor que Ryan? Ya que él era como su hermano porque vivían juntos y de hecho que él sabía algo con lo que podría ayudarme. Aunque no sé en que ayudarme, porque para estas horas todo ya estaba perdido porque seguramente ella ya estaría con Justin sin tomarle importancia a mí y a nuestra relación.

—¿Yo?
—Sí, tú.
—Porque me di cuenta que es como mi hermana menor, es una chica que necesita que la protejan, porque aunque ella diga que puede sola, no es así —me dijo Ryan muy convencido.

Fin de su narración.

Narras tú:

Al fin, me había convencido y los dos nos encontrábamos ahora en su carro, sentados, pero sin que él esté manejando. Sólo estábamos ahí, sentado, mientras él trataba de hablarme y yo lo ignoraba.

—¿Qué quieres? —le pregunté—, tú no entiendes ¿verdad? Entiende que no te quiero.
—Sí me quieres —afirmó él—, estoy más que seguro, aunque eso no es lo que importa acá.
—¿Entonces qué mierda importa? —ya estaba más tranquila, pero seguía enojada.
—No estés enojada gorda —me dijo él—, ¿ya?
—¿Sabes que ya lo cagaste por completo, no? —le dije—, ¿sabes que por más que intentes arreglar las cosas ya es tarde porque la has cagado y hagas lo que hagas las cosas no van a cambiar porque lo hecho, hecho está?
—Pero no he hecho nada.
—¿Y a qué le llamas que te hayas ido “supuestamente —hice comillas en el aire— al baño, cuando realmente habías a hablar y besuquearte con tu ex?
—Admito que estuvo mal el hecho de que me haya ido sin decirte nada —lo reconoció—, pero no he hecho nada malo. Sólo comenzamos a hablar.
—¿Tú crees que soy estúpida? —lo miré con una cara de desprecio—, dime, ¿lo crees?
—Pienso que eres la chica más linda del mundo y que realmente me encantas y amo verte de esta manera, cuando te enojas y te haces la molesta aunque sé que estás celosa.
—¿Celosa? —cuestioné y después de un momento comencé a reírme—, ¿por ti? Ya quisieras.
—Es lo único que me explica tu manera de reaccionar.
—Yo cuando llegué te vi en una pose no muy bonita con Selena. Estaban demasiado cerca como si le hubieras dado un beso o algo parecido. Y no entiendo porque tuviste que mentirme para ir al baño y encontrarte con ella —prosiguió—, entonces es verdad que cuando el río suena es porque piedras trae.
—¿Dudas de mí?
—…

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¡Chicas! ¿Cómo están? Disculpen por no subir capítulos y recién subirlos hoy y todavía a esta hora, pero la verdad es que viajé y no me llevé mi laptop y recién llegué ayer :(. 

Como verán... ¡ya estamos en el capítulo 100! Hice este capítulo un poco más largo que los anteriores (: espero que les guste. Y chicas, gracias, gracias, gracias, gracias por todo. Porque sé que sin ustedes esto no hubiera sucedido porque todo esto se los agradezco a ustedes. Porque sin ustedes esto no podría haber sido posible, porque esto es para ustedes, es de ustedes chicas. Gracias por  todo de verdad (: gracias por darme las fuerzas para continuar esta novela. Y ptm, disculpen por descuidarme tanto :( voy a tratar de hacerles un maratón antes de que empiece clases nuevamente, o sea en esta semana, haré todo lo posible chicas. ¿Sí? :) Créanme esta vez. 

Chicas, son cerca de las 2 de la mañana y me muero de sueño, les prometo que mañana en la mañana o bueno a la hora que me despierta jajaja, ¿ya chicas! :) Las quiero mucho

¡GRACIAS POR TODO! LAS QUIEROO, ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A TODAS USTEDES. GRACIAS, LAS ADORO! Se los juro chicas, se los juro. Este blog, esta novela, ustedes, son unas  de las mejores cosas que me han podido pasar en mi vida, lo juro. Gracias(:

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
Blog donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com 

 Vale 

jueves, 2 de agosto de 2012

Cap. 99°: "Mejor sola que mal acompañada"

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En ese preciso momento no sé porque razón volteé la cabeza y me quedé impactado con lo que vi. Mis ojos se abrieron como nunca antes en la vida y el sorbo que le había dado al milkshake que me había comprado para acompañar a _______(tu nombre) casi me provoca la muerte ya que casi me ahogo.

No podía creer a quién estaba en ese preciso momento y al parecer me había estado observando.

—¿Qué te pasa Justin? —me preguntó ella molesta.

Sencillamente quería articular una palabra, pero no podía. No podía creer lo que estaba viendo…

No creía que en ese preciso momento estaba viendo a esa chica un par de años mayor que yo, de estatura promedio, tez entre blanca y morena, ojos oscuros al igual que su cabello y esos hermosos labios. Estaba completamente helado, no sabía que hacer ni que decir ni como aparentar, ni donde meter la cabeza. ¿Qué hacer? Estaba con ________(tu nombre) y no, no me daba vergüenza que me vieran con ella, pero comencé a sentir algo en ese momento. Algo que no sentía desde la última vez que la vi. Lo mismo que sentí la primera vez que la vi y también la atracción que sentía hacia ella revivió. Tenía miedo, de verdad que sí. No quería cometer ninguna estupidez, quería irme de ahí.

—¡JUSTIN! —gritó _______(tu nombre).

En ese preciso momento algunas personas voltearon a vernos, no por que hubiera dicho “Justin” porque cualquiera podría llamarse así, sino porque lo gritó un poco fuerte. Sólo miré para abajo, pero de reojo vi si Selena me estaba mirando.

—No grites, por favor —le pedí.
—¿Cómo no quieres que te grite si te hablo y no me haces caso? —me dijo ella alterada, pero moderando un poco su tono de voz.
—Lo siento.
—No, te estuve hablando un buen rato —ella estaba furiosa.
—Discúlpame.
—¿En qué pensabas? —me preguntó— o mejor dicho, que tanto mirabas.

Yo solamente la veía, pero no podía concentrarme lo suficiente como para poder pensar una respuesta y decírsela. No podía, estaba pensando en otras cosas: en qué podría hacer. Supongo que ella ya se dio cuenta que estaba ahí con otra chica, pues no estaba mirando constantemente. Ahí estaba, Selena tan bella. ¿Qué voy a hacer? Me siento incómodo, sólo me quiero ir. ¿Me levanto y la saludo? ¿Espero a que ella lo haga? No sé porque _________(tu nombre) está acá y se va a sentir incómoda y no quiero que suceda eso, pero tampoco quiero pasar como un maleducado, así que realmente no sé que hacer.

—¿Me piensas responder? —creo que lo había dicho antes, pero estaba demasiado furiosa.
—¿Ah? —la había escuchado, pero sólo atiné a decir eso.
—¿Sabes qué? —me miró con odio— mejor me largo.

Se levantó de la mesa, pero no podía permitir que se vaya porque iba a pesar vergüenza yo, haciendo un papelón y también porque la quería y no quería que se fuera el último día que estaríamos juntos después de más de un mes. Sencillamente estaba nervioso, y los nervios me ponían idiota.

Me paré después de ella y la agarré de la mano.

—No te vayas.

La miré dulcemente hacia los ojos, ella solamente me miraba con enojo, pero al final se sentó.

—La única razón por la que sigo aquí es porque quiero mi helado, y porque siento pena por ti —me dijo.
—Está bien —solté una carcajada por lo que acababa de decir.

Se sentó y siguió comiendo como si fuera una niña pequeña cuando salía ganando en un berrinche. Me daba gracia, me enternecía completamente.

En ese preciso momento noté que Selena se paró de su mesa para dirigirse a los servicios higiénicos. Ella estaba ahí con una de sus amigas y un chico. Recién me había dado cuenta, pero sentí un poco de molestia e incomodidad.

—¿Me esperas un ratito? —le pregunté— quiero ir al baño.
—¿Acaso estamos en el colegio? —cuestionó ella—, vete pues, ¿quién te detiene?
—Ok —reí por lo bajo— enojona.
—Vete.

Me levanté y me dirigí hacia los baños que estaban por la parte de atrás. Esa heladería era grande, no me vería. Me sentía un poco culpable por dejarla sola y no decirle que ocurría realmente, pero no sabía que hacer y el nerviosismo era más grande que yo. Supongo que sólo la saludaría y eso no pasaría a mayores.

El baño de hombres y mujeres estaban juntos, uno enfrente del otro; para eso tenías que entrar como a una habitación o algo así o también un pasadizo, no sabía como explicarlo. Todavía no había llegado, pero ya lo sabía de antemano. Estaba caminando lentamente, porque no tenía ganas de ir al baño, sólo me pararía a esperar que ella salga para saludarla, pero de una manera disimulada, claro.

Fin de su narración.

Narras tú:

Me encontraba sentada en la mesa, comiendo el helado que Justin me había invitado. Había dejado de sentirme cómoda con él estando en esa heladería. Él se había puesto raro un rato, observando a alguien o algo fijamente, pero no pude notar bien que era. Sólo sé que de ahí se comenzó a comportar raro y me estaba ignorando y sencillamente eso es algo que no puedo soportar de las personas. Es algo que me molesta demasiado. Y parece que no le importó, porque se levantó al baño. Aunque es mejor sola que mal acompañada. No me molestaba tanto en ese momento.

Sólo lo observé con la mirada mientras se iba, pero no todo el rato, pero estaba raro, estaba actuando de una manera distinta. Seguramente le estaría pasando algo, pero aún no sé qué. Tampoco me quería esforzar en descubrirlo, pero tenía que ser sincera y admitir que me incomodaba esta situación.


Pasaban los minutos y no dejaba de mirar el reloj que tenía en la mano. Siendo sincera, había pasado más de 10 minutos y eso era demasiado sólo para ir al baño. Yo ya estaba por terminar mi helado, ¿y qué iba a hacer? ¿Quedarme como una idiota acá esperándolo? ¡NO! Pero tampoco pensaba irme, o bueno no lo sé, estaba considerándolo.

Tenía mi celular en la mesa, así que comenzó a sonar. Al momento de agarrarlo, se me chorreó más de la mitad que quedaba de mi helado. Traté de no hacer mucho escándalo para que nadie se volteara a ver lo que había pasado, eso sí me iba a avergonzar y mi cara se pondría de todos los colores habidos y por haber. Pero sin tomarle importancia, contesté.

—¿Aló?
—__________(tu nombre)… —escuché esa voz, la última que quería escuchar en el planeta con un tono de voz el cuál tenía ganas de rogarme.
¿Todavía tienes los huevos para llamarme? —cuestioné con enojo— adiós.

Apenas colgué, con rabia, me levanté de la mesa y me dirigí a los servicios higiénicos.

Realmente me jodía esa llamada, ¿qué rayos le sucedía? ¿Cómo mierda le sucede llamarme después de todo lo que ha hecho? ¡Está mal! ¿Qué le ocurre a Christian? Realmente me jodía y me indignaba que me llamara aún teniendo la valentía o mejor dicho la idiotez. Realmente estaba demasiado molesta y solamente quería estallar, y más aún con el imbécil de Justin que estaba que se demoraba como idiota, ¿qué carajo estaría haciendo en el baño tanto tiempo? Realmente le cabeza me estaba comenzando a doler de tanto que estaba renegando.

Me dirigí hacia los baños y sentí como que el corazón me latía fuertemente, sentía ganas de desmayarme, sentía asco, sentía como unas punzadas en el estómago. 

domingo, 22 de julio de 2012

Cap. 98°: "Recuérdame"

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Narra Justin:

Estaba nervioso, no sabía que hacer, qué decir, no quería malograr nada. Sólo quería hacerla sentir bien, y que todo esté correcto entre los dos. Pero ¿y ella? Se iba a ir, yo no quería, y me estaba aferrando a ella, pero me encantaba.

—Oye, Justin…

Me puse más nervioso, pues había estado con una cara de perdido, mientras comía el helado, pero sonreía para disimular y la observaba.

—Dime.
—Gracias por todo.
—¿Por todo? —cuestioné.
—Por estar ahí para mí en estos días —especificó— aunque tal vez no lo merezco.
—¿Por qué lo dices preciosa? ¡Tú mereces todo! —le dije.
—No es verdad —me miró sinceramente _______(tu nombre)— hay demasiadas cosas que no merezco.
—Para mí tú mereces mucho más, ¿ya? No me agradezcas nada, lo hago porque me nace, no para que me agradezcas.
—De todas maneras —me sonrió—, eres genial. Siento que puedo ser como realmente soy contigo sin ningún miedo.
—¿De verdad?
—Sí, puedo ser como soy realmente, o bueno, lo más parecido. Y sé que no nos conocemos hace mucho, pero siento como si no fuera así. Se siente bien —sonrió nuevamente, pero ahora me miraba.
—¡Aww! ¡Qué linda! —exclamé enternecido.

Ella solamente me miró y sonrió, supongo que no sabía que decir, tampoco quise insistirle. Ella parecía muy concentrada comiendo su helado, así que decidí que era mejor quedarme callado.

Después de un rato, ella tomó la iniciativa.

—¿Qué quieres que te traiga, ah? —me preguntó sonriendo.
—¿A mí? —cuestioné— ¿de dónde?
—De ________(tu país) o de Londres, si quieres.
—No —me negué— no te tomes la molestia de traerme algo.
—Pero yo quiero hacerlo —dijo—¸y ¿qué quieres que te traiga?
—Es que no sé…

En ese momento me puse a pensar en todo lo que me gustaría tener, pero mayormente ya lo tenía.

—Piensa, piensa —me dijo ella riendo al ver mi rostro.
—¡Me gustaría un chocolate! —exclamé yo después de unos segundos.
—¿Un chocolate? —ella me miró con una mueca única que me ocasionó risa— ¿por qué un chocolate?
—Porque en Londres comí el mejor chocolate del mundo.
—¿En Londres? —cuestionó ella con incertidumbre.
—Sí, en Londres —respondí.
—¿No se supone que el mejor chocolate es el belga?
—Bueno, no lo sé —le dije yo—, sólo sé que el mejor chocolate que comí fue en Londres.
—¿Y cómo se llama? —me preguntó.
—No sé —la miré— ¿se supone que debería de acordarme?
—Exacto —me miró como diciendo “me lo imaginaba”— se supone.
—Me gustaría acordarme —le dije—, pero trato y trato no me acuerdo, no tengo ningún recuerdo, sólo me acuerdo que era demasiado rico —hice una pausa— ¿te gusta el chocolate?
—¿A quién no?
—O sea, ¿se podría decir qué es tu golosina favorita? —le pregunté.
—Bueno, es una de mis favoritas.
—¿Una?
—Sí, mi favorita favorita favorita —dijo repitiendo la palabra unas tres veces como para que la entienda, pero yo ya sabía a que me refería— son las gomitas.
—¡¿Las gomitas?! —cuestioné impresionado.
—¡Claro! —exclamó ella— ¿a ti no te gustan?
—¡Son buenazas! —respondí— son demasiado ricas.
—Mis favoritas son los gusanos que son ácidos, son demasiado ricos.
—¡Sí! ¡Buenazos! Yo una vez me acabé un kilo de gomitas en dos días, solo.
—¿Y no te cayó mal?
—Claro que no —le contesté—, casi no me enfermo por cosas del estómago.
—A mí me pasó algo parecido —me dijo— sólo que con mi papá.
—¿Un kilo de gomitas entre los dos? —le pregunté.
—Sí, una vez cuando viajamos a Miami.
—¿Viajaste a Miami? —sé que mi pregunta sería por las puras, porque ya lo dijo, pero quería asegurarme.
—¡Claro! —me dijo ella—, es demasiado lindo.
—Sí, es bonito.

Y en ese preciso momento vinieron a mi casa un montón de recuerdos, todos relacionados con Selena. Decidí quedarme callado porque no quería decirle “Selena”, no quería mencionarla y tampoco confundir su nombre porque probablemente le diría Selena y todo se iría al diablo. Casi siempre confundo los nombres de las personas cuando me acuerdo de ellas o los recuerdos invaden mi cabeza.

*Flashback*

Narra Justin:

Amo el mar, me encanta. Y más aún si estoy cerca de ella. La amo como jamás pensé que amaría a alguien, estoy demasiado enamorado de Selena. Es fantástica, dudo demasiado que encuentre a alguien tan maravillosa como ella. No creo que haya una chica como ella en el mundo, tan linda.

—Estás preciosa —dije apenas la vi quitarse el polo, el color turquesa de bikini le quedaba demasiado bien.
—¿De verdad? —preguntó ella con una sonrisa.
—Sí, eres preciosa mi amor —sonreí, mientras me acercaba a ella para abrazarla de la cintura.

Me acerqué y comenzamos a besarnos. Besaba como nunca nadie me había besado. Besaba demasiado bien, me encantaban sus besos. Eran demasiado ricos, demasiado perfectos.

—Te amo —dijo ella en susurros mientras seguíamos besándonos frente al hermoso mar cristalino que había en la playa.
—Yo también —murmuré— por siempre y para siempre.

Dejó de besarme para dedicarme una sonrisa y mirarme a los ojos enternecida totalmente.

—¿De verdad?
—De verdad —sonreí—, para siempre, aunque no estemos juntos. Así será siempre.
—¿Lo prometes? —cuestionó ella mirándome fijamente a los ojos.
—Lo prometo —le di una sonrisa más grande.

La primera vez, la primera vez que le dije que la amaba. “Por siempre y para siempre” fueron mis palabras textuales. Yo me voy a casar con ella, estoy más  que seguro. Es el amor de mi vida, jamás me había enamorado tanto de alguien. Jamás pensé perder la cabeza por alguien como ella, estar tan loco por alguien. Jamás había pensado que ocurría, pero ahora estaba sucediendo, ahora estaba pasando, ahora era parte de mi realidad.

*Fin del flashback*

Por siempre y para siempre y por eso me daba miedo de que cuando ________(tu nombre) se fuera cualquier cosa podría pasar por mi cabeza, y realmente apreciaba a ________(tu nombre) me parecía una chica demasiado hermosa, la más hermosa que había visto. Pero yo no quería cometer el mismo error que cometí con Selena. No quería decirle tantas cosas para que luego se quedaron en lo que son: palabras. Pero estaba seguro que esta vez no me equivocaría, que cualquier cosa sería más grande que lo que los demás podrían pensar o decir, que esto iba a ser verdadero. Pero mi único miedo era que cuando se vaya mi forma de pensar cambiara, pero estaba seguro de lo que sentía por ella y de verdad la quería y mucho, era una chica fantástica. Y ahora sí va en serio: jamás había querido tanto a una chica en tan poco tiempo.

Selena no me odiaba cuando la conocí, más bien era mi amiga y le caía bien, salíamos juntos, disfrutábamos el tiempo juntos, pero con ________(tu nombre) era diferente, ella sí me odiaba sin ninguna razón (o eso era para mi parecer), y siempre que me acercaba me ignoraba y hacía todo lo posible para que la dejara en paz. Pero aun así seguí atrás de él, en cambio Selena no, ella era diferente. No quiero decir que fue una chica fácil, pero fue un poco sencillo de conquistarla, ya que no sentía nada negativo por mí, más bien todo lo contrario. En cambio con ________(tu nombre) no, ha pasado demasiado tiempo desde que la vi por primera vez y todo ha cambiado en unos días, en los días que me dedicó un poco más de tiempo. Es difícil, hasta ahora mismo dudo si es que realmente siente algo por mí.

No es que tuviera tanto miedo a lo que podría sentir o no, porque estaba seguro que no iba a dejar de sentir todo lo que siento por ella ahora mismo, pero de lo que estaba completamente aterrado era de lo que los demás podrían decir, de lo que las demás podrían especular y decir hasta hundir todo y malograrlo. Ya ha pasado más de una vez, tenía miedo.

—Oye, no me olvides, ¿sí? —le dije a ________(tu nombre) en ese mismo instante.

Me había ido por un momento. O sea seguía ahí, pero mi mente no y creo que había pasado mucho tiempo.

—¿Qué te pasaba? —ignoró completamente lo que había dicho.
—Por favor no me olvides —repetí.
—¿Qué te pasaba? ¿por qué no contestabas? —repitió nuevamente ella también.
—¿No contestaba? —pregunté.
—Sí, estabas ahí, pero a la vez no.

Y esta vez pensé que ella también pensaba como yo, que nuestros pensamientos eran similares, que no éramos tan distintos. Que podíamos coincidir en algunas cosas, solamente me hacía quererla más y más.

—¿Cuánto tiempo? —cuestioné.
—Un largo rato —me dijo ella— al menos unos 5 minutos.

¿Tanto tiempo? ¿Me había dejado llevar por mis pensamientos con Selena durante tanto tiempo?

—Por favor no me olvides, ¿sí? No me olvides en las 5 semanas que te vas a ir.

Le repetí una vez más, tenía miedo. No quería que se fuera, pero sé que esto solamente me haría darme cuenta si la quería como tanto decía. Tengo miedo. No quiero dejarla ir.

—¿Por qué dices eso? —me preguntó.
—Lo he dicho como 3 veces —le dije—, pero no lo hagas, ¿ya?
—¿Por qué lo dices? —me dijo una vez más— estás raro Justin.
—Es que estuve pensando —hice una pequeña pausa— no lo hagas.

En ese preciso momento no sé porque razón volteé la cabeza y me quedé impactado con lo que vi. Mis ojos se abrieron como nunca antes en la vida y el sorbo que le había dado al milkshake que me había comprado para acompañar a _______(tu nombre) casi me provoca la muerte ya que casi me ahogo.

No podía creer a quién estaba en ese preciso momento y al parecer me había estado observando.

—¿Qué te pasa Justin? —me preguntó ella molesta.

Sencillamente quería articular una palabra, pero no podía. No podía creer lo que estaba viendo…

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¡Chicas! ¿Cómo están? :( Sé que no entro hace como dos semanas, pero no me odien he estado recargada de cosas y bueno, este capítulo lo hice con todo mi corazóncito en este tiempo jiji, y las dejé en suspenso, ámenme, pero no por mucho, en menos de una semana les subo otro capítulo :) Esta semana salgo de vacaciones, espero que para el Martes o miércoles ya tenga un capítulo para todas ustedes, ¿sí? Voy a aprovechar totalmente mis vacaciones para no hacerlas esperar, ¿ya? No quiero perderlas y sé que lo digo siempre, pero no hago nada para evitarlo. 


Las quiero mucho chicas, ¿sí? ¡Acuérdense de eso siempre!


Ojalá les guste el capítulo, ji. :) 


En el próximo capítulo respondo todos los comentarios acumulados (son un montón :( tengan compasión) las adoro, gracias por su apoyo. :) ¿Sí? 

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
Blog donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com 

 Vale