domingo, 24 de junio de 2012

Respuestas :)

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Bueno chicas, ¡lo prometido es deuda! Y acá les responderé los comentarios de hace 3 capítulos, desde el capítulo 93° hasta el 95° :). No responderé todos, sino los que tengan respuestas, como a preguntas o cosas así, jiji.

Carolina: Sí te puedo ayudar en lo que quieras :) 

Preguntas: 
1. ¿Te puedo llamar Val?
RPTA: Sí, normal :) 
2. ¿Cómo hiciste para bloquear el botón derecho del mouse? 
RPTA: Por unos códigos que debes de poner en el diseño del blog, en HTML, o algo así jiji, búscalo en Google, yo te lo daría, pero no me acuerdo cuales son porque hace mucho los puse. Pero son varios códigos, pero especialmente el que sirve para bloquear el botón derecho del mouse es uno solo.
3. ¿Justin va a besar a ________(tu nombre)?
RPTA: Jajaja, ya la besó.
4. ¿Por qué ella siempre que dudar de todo?
RPTA: Porque es una chica que por cosas de la vida ha sufrido demasiado y no toma la vida tan a la ligera y muchos miedo y jamás está muy segura de lo que sucede a su alrededor. 
5. ¿Falta mucho para que Justin y ________(tu nombre) se hagan novios? 
RPTA: No falta taaaaaanto, pero tampoco falta poco. Así que un tiempo intermedio, jiji.
6. ¿Me recomiendas una novela?
RPTA: Me gustaría recomendarte una, pero hace mucho que no leo ninguna y bueno, comenzaré a leerlas nuevamente jiji y te aviso. :) 

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Chicas, he leído alrededor de más de 100 comentarios, la mayoría no tenían preguntas ni nada, pero bueno, prometo que un día de estos haré un maratón, aunque sea de dos capítulos y sé que esta promesa la voy haciendo desde el año pasado, pero no es tan fácil, porque hay días en los que tus manos se sienten tan cómodas en el teclado como momentos en los que se siente áspero y molesto, pero bueno, prometo que algún día de esto lo haré, lo prometo.

Y bueno, gracias por todo chicas, que lindas palabras :) perdón por no haber leído los comentarios desde hace tiempo de verdad las necesitaba. Y pucha sorry por haber subido un capítulo después de tanto tiempo, fue estúpido y tonto de mi parte. Disculpen, pero el tiempo no me daba para más. 

Las quiero mucho chicas :) 

Vale

sábado, 23 de junio de 2012

Cap. 95°: "Yo también"


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"Cuando dice 'Te quiero', estás haciendo una promesa con el corazón de alguien más. Trata de honrarlo."


Yo solamente lo observaba y me fijaba nuevamente en sus hermosos ojos color caramelo. Me encantaban, eran hermosos. Me sentía demasiado bien observándolo. Sentía su aliento… su fresco aliento. Me sentía cómoda estando cerca de él, solamente me fijaba en sus perfectos labios a medida de que el tiempo avanzaba. Los escasos centímetros que nos mantenían separados, se fueron reduciendo hasta convertirse en milímetros.

Realmente me sentía nerviosa estando tan cerca de él, pero a la vez me encantaba, no estaba segura de que hacer en ese momento. Realmente quería sentir sus labios junto con los míos. Pero no lo sé…

—Just…

Acababa de terminar una relación con Christian hace menos de 48 horas, ¿eso no sería ser un poco perra?  Y luego las personas comienzan a hablar hasta por los codos, pero eso no debería de importarme porque soy feliz a pesar de todo. Pero siempre hay una pequeña influencia que viene desde el exterior y tenía miedo de que este fuera el caso, pero ¿qué podría hacer? Hoy día me iba a ir, o bueno “mañana”, el punto es de que en unas cuantas horas y no iba a volver en más de un mes… hablo de más o menos unas 5 semanas, ¿por qué no aprovechar el momento ahora? Puede que cuando vuelva nada sea como me gustaría, todo cambie y no pueda hacer nada al respecto. ¿Por qué no aprovecho el momento exactamente ahora? ¿Acaso no sería lo mejor? Pero tengo miedo, miedo de cualquier cosa a lo que estoy vulnerable a experimentar.

Yo sé que el tiempo cambia a las personas y también a las cosas, pero tenía miedo de que yo sufriera cambio alguno o Justin. Sé que estaríamos lejos y no conversaríamos mucho, pues yo voy a estar entretenida en otras cosas, en mi anterior vida y en conociendo nuevos lugares, viviendo nuevas experiencias, pero tampoco quiero decir que me voy a enamorar, me voy a casar y voy a tener hijos… ¡No! Ni nada por el estilo, solamente que viviré nuevas cosas y tal vez yo cambie, o tal vez él. Las personas siempre hablan y estoy más que segura que leeré su nombre en algún periódico o lo escucharé en algún noticiero, algunas noticias agradables, otras desagradables. Eso era lo que me causaba un poco de pánico y no me dejaba tranquila, yo solamente quería que este momento se congelara para siempre, porque realmente lo amaba y me encantaba. Quería tenerlo siempre así de cerca, sintiendo su aliento, viéndolo a los ojos.

Por esa razón, podría ser la última vez que esto suceda… ¡O una de muchas! Claro, como el destino lo desee. Pero bueno, ¡a la mierda! Yo no vivo del hablar de la gente, ¿qué me van a decir? ¡Váyanse a la mierda todos! Soy joven, voy a vivir mi vida para luego no arrepentirme.

Me acerqué a él un poco más y más, él se sostuvo más fuerte de mi cintura y yo coloqué mis brazos alrededor de él.

—Dime… —dijo él nervioso, sin dejar de mirarme.
—Sí —susurré, como incitándolo a que siguiera.

Me acerqué más y más, y al fin… nuestros labios estaban juntos, era esa sensación la cual siempre quise sentir, o bueno mejor dicho, desde hace unos cuantos días o hasta tal vez semanas, inocentemente.

Sentía como mis labios encajaban perfectamente en los suyos, en como una sensación única recorría durante todo mi cuerpo. Como lentamente íbamos moviendo más y más nuestros labios, cuando frotaba su labio contra el mio y lo “absorbía”, Como nos movíamos, como me invadían unas ganas de llorar, como quería sentirlo más y más cerca, algo me decía que realmente sentía algo por él. Quería estar así siempre, quería quedarme congelada en este momento, sin que nadie ni nada nos interrumpiera, sentir esta sensación. Sentía su sonrisa mientras nos besábamos, y en una ocasión le mordí el labio. Tenía miedo de equivocarme en algo, pero ya había hecho con Christian, así que no temía mucho, solamente que ahora era diferente. Tenía varios sentimientos encontrados, amaba esta situación, las lágrimas querían salir y realmente no sabía por qué, pero me encantaba, me encantaba estar así, me encantaba sentirlo, me encantaban como nuestros labios se movían tan perfectamente, como si se tratara de un baile que ha sido practicado durante años, aunque recién se “conocían” por así decirlo. Era totalmente perfecto, ese beso, ese beso sé que marcaría mi vida, una historia nueva, una página nueva en este gran libro que llamamos “vida”.

Si soy sincera, no sé cuánto tiempo habrá durado este beso, pero por mí… como ya lo dije: que jamás termine. Sólo lo sujetaba más cerca de mí, con tal de sentirlo.

—Te quiero… —ambos dijimos cuando terminó el beso.

Yo no pude evitar sonrojarme y sonreír a la vez por lo que acaba de pasar, y es que tenía miedo, pero no me arrepentía.

—¿No est…
—No digas nada —lo interrumpí sonriendo.

No quería que nada arruinara este momento tan especial que ambos teníamos en este preciso instante. Quería recordarlo con esta perfección que reinaba en el aire, pero también con espontaneidad y no como si se tratara de una obra de teatro en el cual todo estaba escrito en el libreto. Quería que todo fuera más allá de mis expectativas, de mis ideas para ese preciso momento.

—Te quiero —lo dijo, sin hacerme caso.
—Yo también —sonreí—, yo también.

No quería meter el tema del miedo, pues sería por las puras porque ya me imaginaba más o menos lo que él fuera a decir. Al fin y al cabo, las cosas van a pasar de una manera y mis miedos, mis alegrías, mis tristezas, mis problemas no iban a hacer algo útil porque pasen así o no.

—¿Tú también? —sonrió.

Su sonrisa era capaz de iluminar a una ciudad completa sin la necesidad de un solo poste de luz o una vela. Me hacía sentir feliz, completa, bien, quería quedarme así siempre. Con él, sonriendo, sin tener más preocupaciones. Esa hermosa sonrisa, tenerla siempre delante de mí que me hacía olvidar exclusivamente todo.

—Sí, yo también —sonreí—, yo también precioso.
—¿Siempre?
—Sí.

Respondí en un momento en el que no estaba pensando claro, en que estaba pensando en la felicidad que él me traía a mi vida que en otra cosa. Estaba muy pendiente del momento, de esa felicidad momentánea y de tantas cosas así que no tuve la suficiente madurez ni racionalidad para responder eso. No quería prometer nada de lo que no sería capaz de cumplir, porque sencillamente yo estaba harta de eso. Pero ¿quererlo? No era nada fuera de este mundo, tarde o temprano tendría que amar a alguien para siempre. O bueno, al menos quererlo, lo cual es relativamente mucho menos que amar. No sería complicado, aparte poco a poco voy teniendo un afecto más grande hacia él.

—Eres la mejor, de verdad.
—Cállate. Eso no es verdad —lo mandé a callar, pero de ninguna mala manera—, no lo digas, ¿sí?
—Sí es verdad —me miró tierna, pero seriamente—, créeme, de todas las chicas que he visto en el mundo eres la más bella… y eso que he visto muchas.
—¿La más bella? —cuestioné— ¡Pff! ¡Exageras!
—De verdad eres hermosa, la más hermosa. ¡Créeme!
—…

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 Ana Lucía, Dani, Yesenia, Sara, este capítulo va dedicado a ustedes, porque ustedes me lo habían pedido desde hace tiempo, cuando Justin y _______(tu nombre) se dieran su primer beso, entonces eso hice y ahora cumplo mi promesa con ustedes chicas :) 

Bueno chicas, disculpen por la demora, esta semana no ha sido una de las mejores y tenía exámenes, presentaciones y poco a poco pude ir avanzando el capítulo, ahora estoy un poco apurada porque tengo que ir a un partido, pero bueno, todo está bien y en la tarde trataré de subir un capítulo, ¿sí? Disculpen por la demora, en la tarde leo los capítulos y subo un post con todos leídos, ahorita estoy con el tiempo a las justas chicas, las quiero mucho, ¿sí? :) Espero que les guste el capítulo :) 

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
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Vale


domingo, 10 de junio de 2012

Cap. 94°: "Detalles"


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—Tienes razón, perdón de todas maneras —me sentía muy arrepentida.
—No te preocupes, de alguna manera se puede recuperar todo el tiempo perdido.

Aunque no estaba segura al 100% de lo que esas palabras podían significar, pues tenían varios sentidos al momento de interpretarlas.

Sentía que este día había sido de esos que se pasan rápidamente, pero los sientes lentos. Contradictorio, ¿verdad? Pero lo sentía así y no sé porque extraña razón tenía un dolor en el pecho, como si se fuera acercar un nudo en la garganta, me dificultaba pasar la saliva, me sentía rara. Me sentía rara, tal vez era temor. Sí, temor.

Estuvimos platicando un rato más, pero decidí preguntar algo.

—¿Qué opinas de Paz? —le pregunté.
—¿Yo? —cuestionó.
—No, la pared —respondí con sarcasmo.

Él se volteó y miró la pared que tenía atrás suyo; luego volvió a mí mirándome dubitativo y confundido.

—¿Qué tiene esa pared? —preguntó.
—¡Eres un tonto! —exclamé riendo.
—Pero no entendí —dijo el poniendo una cara de tristeza y confusión.
—¿Qué opinas sobre Paz, la hermana de Ryan?
—Ah —dijo él, entendiendo todo de una vez—, es una chica normal, solamente que está confundida.
—¿Confundida?
—Claro que sí —dijo—, yo la conocía antes, no era así o tal vez era sencillamente yo quién no me había percatado de su forma de ser, pero bueno ya lo hice… y con lo que te ha hecho, ya no me parece tan buena como antes, o sea mi forma de pensar sobre ella ha cambiado mucho, pero a pesar de todo eso, tiene un buen corazón y es una muy buena chica con muy buenos sentimientos.

Realmente no lo entendía a él, ¿de quién creía que estaba hablando? ¿¡De la Madre Teresa de Calculta!? ¡No! Estaba hablando sobre Paz Butler, esa chica que es una zorra y solamente quiere el mal para la humanidad… y sí, tal vez esté exagerando, pero así soy yo y al menos, para mí, solamente quiere el mal. No quiere nada bueno, me odia, tanto como yo a ella, aunque tal vez ella más.

Tal vez ese odio se manifestó en lo que vi hoy o tal vez solamente fue Christian y yo soy la confundida acá.  Realmente prefiero no juzgar a nadie sin saber la realidad de los hechos.

—¿Tú crees? —pregunté con el más grande sarcasmo del mundo.
—Claro que sí, es una chica muy linda.
—Físicamente debe ser —afirmé.
—Por dentro también.
—¡O sea que admites que es bonita! —dije en un tono como quién dice “¡ajá! ¡lo sabía!”.
—¡Ay! —se comenzó a matar de risa—, yo la veo como una hermanita menor, como nada más. Es una pequeña para mí.
—Aunque no creo tanto eso, pero bueno…
—¡De verdad! —exclamó él—, es como mi hermanita menor, pero bueno, para eso tengo a Jazzy —dijo sonriente.
—¡Ow! ¿Tienes una hermanita?
—Sí —sonrió.
—Yo siempre quise tener una hermana —dije en un suspiro—, pero no.
—¡Tendrás un hermanito! —exclamó animadamente.
—¿Un hermanito? —dije con desprecio—, él es todo menos eso.
—No digas esas cosas sobre un ser inocente que no tiene la culpa de nada.
—¿Quién sabe? —dije— solamente que estoy diciendo la verdad.
—Ya bueno, creo que te incomoda un poco este tema.
—¡Woow! —exclamé—, no lo había notado.
—¡Ya! ¡Déjate de sarcasmo!
—Está bien —dije.

Me llegaba que Justin tenga que expresarse de esa manera, me jodía demasiado. Yo no quería hablar nada relacionado con ese bebé, de verdad no quería saber nada al respecto.

Luego de comer, salimos, y caminamos por ahí, de reojo mirábamos algunas tiendas, pero nada comprometedor claro, no esperaba comprar nada enfrente de él y tampoco esperaba que él me comprara algo. Hablábamos de diversos temas, hasta que él se detuvo.

—¿Qué pasa?  —preguntó.
—Ven, entra.                                                                               

Le hice caso y lo seguí, él me tenía agarrada de la mano, estábamos entrando a una tienda grande, era una joyería gigante, era preciosa. Me hacía acordar a aquella joyería, aquel día… muchos recuerdos vinieron a mi cabeza, pero traté de aparentar que no pasaba nada, como siempre. Fui falsa una vez más, eso ya era común en mí.

—Dime, ¿qué pasa? —pregunté sin entender el motivo de la entrada a la joyería.

Tenía sospechas, era obvio que me iba a regalar una joya, pero no pensaba aceptarla, pues es algo muy caro y valioso como que para él me la regalara a mí. No éramos nada más que amigos, y  aparte no iba a permitir que gastara de una forma tan tonta su dinero… solamente se trataba de una chica, nada más. No era nadie importante, era una del montón para él seguramente.

—Tú sólo sígueme bonita —dijo sonriendo, mientras seguía sujetando mi mano.

Le hice caso; lo seguí por donde estaba yendo sin ofrecer resistencia, no tenía ni la más mínima idea a donde me llevaría en toda la tienda, pues era grande y él seguía caminando y caminando y pareciese que nunca iba a detenerse.

—¿Ya? —pregunté para ve cuanto tiempo más debía de caminar.

Él se detuvo un instante y se paró atrás mío, no sé que querría hacer, yo solamente esperé a ver su reacción.

—Preciosita, ¿te puedo tocar? —me preguntó—, te pregunto porque no me gustaría incomodarte.
—No te preocupes —me ruboricé desde que me dijo “preciosita”, sencillamente parecía un tomate, haciendo referencia a lo roja que estaba.

Él puso las dos manos en mis ojos.

—Solamente sígueme, confía en mí, nada malo te va a pasar —susurró cerca de mi oreja.

Me ruboricé nuevamente y más que antes, muchísimo más. Me sentí nerviosa y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

Fin de la narración.

Narra Justin:

Le tenía una sorpresa preparada, pero tenía miedo a que no le gustara. Realmente estaba demasiado nervioso, pero trataba de aparentar que no era así, para que ella no estuviera más ruborizada o avergonzada, tal vez. Pero me sentía bien, estando ahorita con ella, tenerla con incertidumbre… su cara dudosa y nerviosa me hacía sentir ternura, la veía como una pequeña niña… y bueno, tal vez ella eso era un poco para mí. Yo ya iba a tener 18 años, ella a las justas 15, pero bueno, esa edad no terminaba siendo ningún impedimento para mí.

La guíe, hasta que llegamos a ese lugar. Solamente quería ver su cara cuando abriera los ojos y viera lo que esperaba.

—Bueno, quería mostrarte algo, pensé que te gustaría verlo tu misma, antes de que te fueras…

Yo estaba sonriendo, mientras poco a poco quitaba mis manos de los ojos.

Fin de su narración.

Narras tú:

No estaba segura de lo que fuera a ver, pero estaba muy nerviosa, sentía cosas en el estómago, pero sabía que viniendo de él sería algo bonito, pero no sé si estuviera dispuesta a aceptarlo, porque a mí no me gustaría ser una carga para él, aunque un detalle de su parte, sería demasiado bonito.

Abrí los ojos, y me encontraba en una habitación completamente blanca con luz clara, pero era relativamente pequeña, y al costado izquierdo estaba una puerta… al centro de la habitación había una elevación cuadrada por así decirlo, como en las joyerías normalmente… y encima había una cajita de cristal, … y realmente me pareció hermoso lo que vi.

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Imagen de referencia.

(Imaginen que en vez de “Forever” dice _______(tu nombre))

Vi aquel hermoso collar y de verdad me dieron ganas de llorar. Los ojos se me iban humedeciendo poco a poco de la emoción… ningún otro chico había echo por mí… y eso que Justin y yo no éramos nada. Fue algo muy lindo de él… hay detalles que las demás hacen por uno que embellecen la vida y hacen que destaquen sobre las demás personas. Y en ese sentido, no olvidaría a Justin, porque sería el primer chico que tuvo un detalle tan hermoso conmigo.

Abrí la cajita y agarré el collar. Observándolo.

—¿Te gusta? —me preguntó con una sonrisa, mientras se posicionaba a mi costado.
—¿Si me gusta? —lo miré sonriendo y emocionada— ¡es precioso Justin! ¡Me encanta!
—¿De verdad? —sonrió más—, pensé que no te gustaría.
—¿Eres tonto? —lo miré—, ¿cómo no me va a gustar? ¡Es precioso!
—Me alegra demasiado que te haya gustado —sonrió—, ¿quieres que te lo ponga?
—Pero Justin… —mi tono de voz cambió.
—¿Pero…? —preguntó, al ver que la pausa que hice fue demasiado larga.
—Pero no lo puedo aceptar, lo siento —dije.

También tenía que ser más realista, en el sentido de que es algo muy costoso y no podía aceptarlo de su parte. Me encantó ese detalle, pero sería ser un poco descarada y no me parece correcto de todas maneras.

—Entonces verdaderamente no te gustó, ¿verdad? —lo noté un poco triste y su sonrisa estaba desvaneciendo poco a poco.
—¿Cómo dices eso, sonso? —lo miré—… no es eso.
—¿Entonces?
—Justin, de verdad… este collar no es de fantasía, seguramente ha sido muy costoso.

Por lo que veía, era de oro blanco, era bonito, era hermoso, me encantaba totalmente, pero sencillamente no podía aceptarlo, ¡seguramente le había costado una fortuna!

—¿Vas a rechazar mi regalo? —preguntó.
—No es eso —le dije—, simplemente que no me parece que gastes tanto.
—Acéptalo, ¿sí? —me miró con una cara tierna.
—Justin… —lo miré enternecida sonriendo—, no hagas eso…
—¿Hacer qué bonita? —me seguía mirando tiernamente.
—¿Cómo te voy a decir que no si me miras así? —cuestioné sonriendo.
—Está bien —al final, acepté—, pero solamente porque me miras así.
—¡Yeei! —exclamó sonriendo—, ¿te lo pongo?
—Está bien —comencé a reír.

Él agarró el collar de mis manos, lo desabrochó… yo recogí mi cabello, y me puso el collar.

—¿Te gusta preciosa? —sonrió.
—Me encanta —sonreí también.

Yo me di la vuelta para mirarlo, pues yo le estaba dando la espalda. Y quedamos relativamente cerca y más aún cuando me tropecé y relativamente caí en sus brazos.

—________(tu nombre) —susurró, mientras me miraba fijamente.

Yo solamente lo observaba y me fijaba nuevamente en sus hermosos ojos color caramelo. Me encantaban, eran hermosos. Me sentía demasiado bien observándolo. Sentía su aliento… su fresco aliento. Me sentía cómoda estando cerca de él, solamente me fijaba en sus perfectos labios a medida de que el tiempo avanzaba. Los escasos centímetros que nos mantenían separados, se fueron reduciendo hasta convertirse en milímetros.

Realmente me sentía nerviosa estando tan cerca de él, pero a la vez me encantaba, no estaba segura de que hacer en ese momento. Realmente quería sentir sus labios junto con los míos. Pero no lo sé…

—Just…

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Hola chicas, ¿cómo están? Disculpen por la demora, la anterior semana realmente tuve demasiados problemas como para poder escribir, me sentía fatal. Me sentía demasiado mal, no tenía ganas de nada. Mi intención al decirles esto no es que sientan penan ni nada, solamente les explico la razón. ¿Sí? Disculpenme chicas, ¿sí? Desde el próximo capítulo voy a comenzar a leer los comentarios y contestarlos (incluidos los comentarios del capítulo anterior), ahora no puedo porque mi mamá me está obligando a apagar la computadora. Sorry chicas ): 

Las quiero mucho :) 

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 Vale 






martes, 29 de mayo de 2012

Cap. 93°: "Tal vez el destino no nos quería juntos"


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—¿De qué estás hablando? —preguntó ella casi gritando—, estás mal.
—Dime lo que quieras, pero Justin es el culpable de todo esto —se quejó Justin.
—No, quién es el culpable de todo esto eres tú y nadie más que tú por dejar que Paz haga todo eso —le dijo su hermana.
—¡ESTÁS MAL! —gritó Christian furioso— no sé que rayos te pasa Caitlin.

Y se marchó.

Narra Christian:

No entiendo que pasaba con todo esto. Sé que me equivoqué y que no soy perfecto, pero yo no tuve la culpa en realidad. Fue Paz, ella se me lanzó, yo no podía hacer mucho. Tampoco la pude empujar y tirarla al piso para que no me moleste, pero todo sucedió tan rápido que no me di cuenta de las cosas, de como estaban ocurriendo. No soy 100% culpable, solamente que todo esto sucedió en un mal momento, con la persona equivocada. Aunque anteriormente he estado saliendo con Paz y tal vez _______(tu nombre) me haya visto es porque ella es mi amiga y siempre lo ha sido así, estuvimos en algo sí, es cierto, no lo voy a negar, pero la verdad es que solamente pasó eso, nada más. Yo la dejé de querer y la seguí viendo como la amiga que era, como siempre la vi antes de eso, solamente que ahora ya no me gustaba. Tal vez ella no entendía eso, o no era lo suficientemente madura como para que en su cabeza entre que yo quiero demasiado a _______(tu nombre) y que era momento de voltear la página en ese pequeño libro que está escrito a medias en mi vida. Las cosas sucedieron como menos quería y es que como algunos piensan: “tal vez el destino no nos quería juntos”. Pero eso no significa que yo no la quiera junto a mí. De hecho, lo hago. No, no soy un pendejo, solamente que ella no me entendió bien, no me dio el tiempo para explicárselo, dejó que sus celos fueran más fuertes que lo que sentía por mí… y si es que seguía vigente en su corazón ese sentimiento. Creo que ya era momento, que ya era momento de decir “adiós” para ella, pero eso no significa que sea lo mismo para mí. Y sí, lo hecho echo está, ya no hay marcha atrás, no hay nada que me pueda hacer volver atrás.

Pero tenía que admitir que ella ya no sentía lo mismo por mí, que ya no era lo mismo que en un principio y puede ser que hasta yo mismo haya cambiado en muchos aspectos, en sí, toda esta situación, esa relación. Pero era la primera vez de ambos, mi primera relación fue con ella, y viceversa. Íbamos a cometer errores y seguramente en unos años nos reiremos de todo esto o tal vez no, tal vez me recuerde con odio o tal vez terminemos siendo mejores amigos como en un comienzo. Tal vez Justin la merecía más que yo mismo y no me podía quejar porque no la supe tratar como debía o sencillamente, ¿quién diablos sabe? Yo solamente quiero feliz a mi chica, a esa chica tan hermosa, a esa chica a la cuál quiero demasiado, la cuál me enamoró día a día aunque no lo supe demostrar, pero bueno la vida es lo suficientemente larga como para darme la razón si lo que está pasando ahora es por mi bien ó sencillamente por idiota. Porque indirectamente la estoy dejando ir, aunque sé que ella no me quiere ver ni en pintura.

Mucho no era lo que podía hacer y tampoco podía malgastar la vida echándoles a todos la culpa de mis desgracias y torpezas.

Fin de la narración.

(En la casa Butler & _______(tu apellido) )

(En el cuarto de Paz)

Narra Paz:

¿Cómo me sentía? Excelente, al fin, había cometido lo que deseaba y sí, se sentía bien aunque por partes sentía pena por ________(tu nombre) porque le rompí la ilusión, malogré su “primer amor”. Pero ¿y qué? Va a ser el primero de muchos, supongo… aparte, lo bueno es que no la voy a ver durante tanto tiempo que será genial. No me podrá hacer nada y podré hacer lo que se me pegue la gana mientras ella esté lejos, pues no se enterará de todo.

En sí, mi intención no es hacerle la vida miserable a _______(tu nombre) solamente que ella me quitó a Christian y yo no iba a dejar que ella ni nadie me quiten a un chico. P

—¿Te parece correcto todo lo que has hecho? —me preguntó mi hermano, como siempre molestando. Ahora se había puesto del lado de esa idiota.
—¿Correcto qué? —cuestioné tratando de ignorarlo lo más que podía  para poder pensar tranquilamente en ese beso.
—Correcto todo lo que has hecho —me dijo él.
—No he hecho nada de lo que me pueda arrepentir —repliqué con una sonrisa sin mirarlo.
—Paz, malograste una relación. La mandaste a la mierda —me miró tratando de llamar mi atención con su tono de voz.
—¿Y? —lo desafié— tarde o temprano iban a terminar ¿o tú crees que se iban a casar?
—Bueno no lo sé, pero sí, tienes razón. Tarde o temprano iba a terminar, ¿pero a ti qué te interesa si es tarde o temprano? ¿Te afecta mucho? La cagaste, cagaste la felicidad de dos personas.
—¿Puedes dejar de ser grosero cuando hables conmigo? Te lo agradecería mucho —me tenía harta cuando decía malas palabras, sonaba tanto como _______(tu nombre), tan vulgar.
—Tú sabes a lo que voy y solamente quiero que me contestes, ¿te sientes bien? ¿Crees que les has hecho un bien?
—Christian se veía tan feliz cuando sucedió que realmente no sé que responder —lo miré por segunda vez en toda la conversación con una sonrisa triunfante, solamente para sacarlo de quicio.
—Mira, Paz, eres mi hermanita y te quiero mucho, me pareces la pequeña más linda del mundo, pero eres una zorra de mierda —comenzó a hablarme tan dulce y terminó tan grosero, tan idiota, tan patán.
—¿Qué te pasa imbécil? —le alcé la voz— ¿quién rayos te crees para insultarme de esa manera tan vulgar?
—Bueno, soy tu hermano, ¿no te basta?
—Mira, así seas el rey de Roma no me puedes insultar —me quejé— ¡estás mal! Le voy a decir a mi papá.
—¡Ay sí!  —exclamó él burlonamente— Eres lo suficientemente madura  como para malograr una relación, pero no para afrontar tus problemas personales.
—¿A qué te refieres? —pregunté molesta.
—Que eres una inmadura, una perra que solamente sirve para cagar la vida de los demás, pero no eres lo suficiente madura, porque eres una hija de papi que tienes que ir corriendo donde tu papá a contarle tus problemas, ¿no? ¡Woow!
—¡Deja de decirme perra! —exclamé—, serás mi hermano o quién mierda quieras ser, pero a mí trátame bien, ¿Ok? Al final, ¿de qué lado estás? ¿Del mío o del ________(tu nombre)?
—Mira —hizo una pausa—, ________(tu nombre) no es nada mío, solamente la hija de la esposa de mi papá, pero aun así quiero mucho a esa chica porque ella se hace querer a pesar de todo, porque es una chica muy correcta, muy linda tanto por fuera por dentro, aunque parezca una mierda. Es linda, es sincera. Deberías de ser como ella algún día, no lo sé. Menos zorrita, más mujer.
—¿Disculpa? —pregunté incrédula; simplemente no lo podía creer.
—Ella se ha ganado mi cariño a pesar de todo, en tan poco tiempo.
—¿No te acuerdas de todo lo que ha hecho por ti? —traté de que dejara de decir esas idioteces.
—Mira, el pasado es pasado, yo no vivo de los recuerdos, yo vivo del presente —me dijo—, ¿entiendes? Deberías de hacer lo mismo, en vez de estar recordando todo lo que ha pasado en tu vida tiempo atrás.
—Habla claro, sé hombre —quería que me dijera las cosas como son.
—Me refiero a que si tú hiciste eso es por la sencilla razón de que Christian y tú tuvieron algo en el pasado, nada más. Sino hubiera sido así, no entiendo porque tendrías que haber mortificado esa relación. ¿O me equivoco?
—Es la idiotez más grande que he escuchado en mi vida —me había reído previamente de todo eso.
—¿Todavía te ríes? —cuestionó—, bien que sabes que es la verdad.
—¿Tú crees?
—Lo podría apostar por ello con los ojos cerrados con la certeza que ganaría.
—¿Tanto así? ¿Tan seguro estás? —le pregunté a mi hermano.
—Muchísimo más que eso.

No pensaba admitirlo, aunque sabía que él decía la verdad, sencillamente no me iba a rebajar a admitirlo y más aún cuando él estaba poniéndose a defenderla, del lado de ella.

—Te conozco desde que estabas en la barriga de mi mamá —dijo él— ¿y aun así crees que no te conozco?
—Sencillamente estoy diciendo que no tienes ni idea de lo que estás diciendo.
—Creo que es al contrario, hermanita —sonrió. Yo sé que Ryan solamente quería molestarme, solamente quería “sacarme de mis casillas”, quería que perdiera la paciencia.
—¡Sí sé lo que digo, sé más que tú, así que cállate y lárgate! —exclamé molesta.
—¡Ow! —dijo burlonamente— ¿la bebé se molestó? ¡Cuidado que ahorita viene su papi a pegarme!
—¡¡¡LÁRGATE!!! —le ordené de un grito, levantándome de mi cama.
—¿Y sino? ¿Me vas a pegar? —me dijo burlonamente Ryan.

Me levanté de mi cama y lo empujé con todas las fuerzas que tenía hacia la puerta, pues realmente no lo aguantaba, no aguantaba sus idioteces, que venga a insultarme y tratara como quiera… sino tiene nada bueno que decir, entonces que se mantenga callado. Como siempre, como debería ser.

¿Al qué le importa? Viene a insultarme y criticarme como si él fuera perfecto, pero realmente, ¿quién diablos es para decirme todo eso? Sí sé que es mi hermano, pero eso no significa nada importante o al menos para mí no.

Fin de la narración.

(Con ______(tu nombre y Justin)

Narra _______(tu nombre):

Realmente la estaba pasando súper bien con él en ese momento, mejor de lo que pensé, era genial. Conversar, sentirse en confianza con alguien, sentirse bien a pesar de todo. Pero me dolía saber que esto solamente duraría unas cuantas horas más y en un ratito más ya estaría terminando de alistar mis cosas para subirme en el auto que me llevará directamente al aeropuerto, estar ahí un buen rato esperando embarcar para vuelos internacionales y todo eso. Dormir en el avión y finalmente, llegar a mi destino. Llegar a donde realmente siento que pertenezco.

—Justin, gracias —le dije, cuando terminamos de comer.
—¿Por qué preciosa? —me preguntó él.
—Por tu forma de ser tan linda conmigo, de verdad, me sentí muy bien. Me gustaría que siempre hubiera sido así antes de juzgarte por como eras, y eso sin conocerte.

Estaba sonando exactamente como jamás quise sonar, estaba siendo como nunca quise.  Como ese tipo de chicas que eran unas completas idiotas, que se enamoran del primer chico que ven. Solamente que mi caso era un poco diferente, no me enamoré tanto de lo que veía sino más de lo que escuchaba, aunque no puedo quejarme de su aspecto físico, el cual me cabe decir que es muy favorable, porque feo no es.

—No te preocupes, el pasado es pasado —sonrió.

“El pasado es pasado”, como me gustaría que fuera tan fácil de aplicarlo como de decirlo. Pero en este caso, era distinto a como yo tendría que aplicarlo. Así estaba bien y sí me arrepiento demasiado de la manera en la que lo juzgué sin antes conocerlo, pues así me habría ahorrado tantas molestias. Y hubiera pasado un mejor tiempo de todas maneras en todos los sentidos posibles de la palabra.

—Tienes razón, perdón de todas maneras —me sentía muy arrepentida.
—No te preocupes, de alguna manera se puede recuperar todo el tiempo perdido.

Aunque no estaba segura al 100% de lo que esas palabras podían significar, pues tenían varios sentidos al momento de interpretarlas. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Cap. 92°: "Lo voy a extrañar mucho"


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Narras tú:

No sé si se habrá dado cuenta, no me importa en este momento temas así, porque yo no quería que todo fuera como siempre… yo, llorando, las personas preguntando “¿qué pasa?” y muchas cosas más, entre ellas un gran discurso que resultaría más una manera de reflexionar por enésima vez y cosas que resultaban aburridas y repetitivas, pero sin quitar lo doloroso.

—________(tu nombre), quería hacerte una pregunta.
—Dímela —sentencié.
—¿Me has dicho la verdad siempre? —preguntó él.

Me quedé helada, pues se supone que tenía que mentirle una vez más. Nunca le he dicho nadie lo de mi papá, excepto las personas que ya lo sabían de antemano y bueno Verónica, pero era un tema que no había tocado a fondo con nadie, solamente conmigo misma.

—¿Por qué preguntas eso? —lo miré extrañada, mientras trataba de aparentar mi nerviosismo.
—Porque quiero saber, ¿me podrías responder?
—Pero… ¿acaso dudas de mí? —cuestioné.
—¿Me puedes responder? —como que él no quería que le diera tantas vueltas al asunto y vaya de frente al punto al cual él quería llegar.
—Sí —respondí.
—Entonces hazlo… —me dijo él después de haber esperado unos cuantos segundos que un “sí” o un “no”, saliera de mi boca.
—Sí, siempre lo he hecho —mentí una vez más.

Sabía que este no era el mejor comienzo para una amistad o para algo más, que o peor que podía hacer en este momento era mentirle, pero ¿qué más podía hacer? ¿Decirle la verdad? No, no quería, simplemente no. Y sí sé que me estaba cerrando en mis propias ideas y que no estaba dispuesta a abrir mi mente a las ideas de los demás y que eso no era del todo correcto, pero era lo que menos me importaba ahora. No pensaba decirle esto, por más confianza que le tenga, es un problema mío y solamente mío, él no tiene nada que ver. Y aunque me pudiera ayudar, yo no quiero la ayuda ni la pena de nadie. Yo no quiero que él sea mi amigo por lástima, o tal vez quiera ser algo más mío, pero lo retendría como una estúpida por lástima  y no estaba dispuesta a hacer eso. No lo pensaba hacer. No quería que alguien sienta eso por mí, sencillamente no estaba dispuesta a ese tipo de tratos y conductas.

En este momento, no me importa mentirle al mundo y que crean algo distinto, algo lejano a la realidad, porque si se ponen a pensar, ¿a ellos qué les interesa los problemas que yo tenga? Al final, son mis amigos porque supongo que les caigo bien, no por lástima ni otra cosa. Así que para empezar me pareció absurda su pregunta, porque si realmente quisiera ser mi amigo no estaría preguntándome eso, dudando de mí.

—¿Dudas de mí? —todas mis ideas salieron y tenía un poco de rabia en mi corazón, la cual trataba de aguantar dentro mío porque tenía miedo de sacar una parte de mí que estaba guardada hace unos meses.
—No.
—¿Entonces a qué se debió tu pregunta? —cuestioné—, siendo sinceros.
—Porque siempre que hablas sobre tu papá te pones distinta, fingida, falsa, triste, rara.
—Dime qué es lo que insinúas —yo quería que él vaya de frente al punto al cual él quería llegar—, ¿acaso piensas que miento sobre él?
—No lo sé —contestó un poco confundido.
—¿Por qué mentiría sobre mi papá? —pregunté con un dolor inmenso dentro de mí y con un nudo en la garganta— ¿no te parece algo estúpido de mi parte?
—No quiero que te enojes —dijo como si supiera o tratara de entender que la furia era por ese tema—, sólo quería saber. Porque me preocupo por ti.

Le iba a gritar, iba a comenzar a insultarlo, iba a decirle su vida de la “a” a la “z”, pero me aguanté cuando dijo “me preocupo por ti”, realmente sonó muy bonito de su parte. ¿Quién más diría eso sintiéndolo? Y  sé que se preguntarán “¿tú qué sabes si lo siente o no?”… Pues, ¿nunca les ha pasado que has visto a alguien directamente a los ojos y solamente por esa mirada tan sincera que tenía decidieron si era verdad o no lo que estaban diciendo. Y sí. Lo estaba haciendo, me sentí tan bien que de mis labios salió una sonrisa para él.

—No me molesto, solamente que no me gusta que las personas desconfíen de mí —aunque sabía que lo tenía bien merecido si es que llegaban a hacerlo.
—Ok, no te preocupes —sonrió—, a mí tampoco me gusta que me mientan. Es lo peor que alguien me puede hacer, y realmente no me lo espero de ti, me dolería demasiado.
—No te preocupes de nada, ¿sí?

Estuvimos hablando de otras cosas y metimos varios temas, pero tenía un gran remordimiento dentro de mí, no me gustaba mentirle a la gente que me importaba realmente. Los demás me daban igual si sabían la verdad, la mentira o lo que fuera.

—Pues… ¿Qué va a pasar? —preguntó torpemente.

Digo torpemente, pues se supone que él “tendría” que saber más que yo. Supongo, ¿no? Al fin, es mayor que yo y seguramente ha tenido más relaciones amorosas que yo (obviamente). Pero seguramente su nerviosismo se apoderó de él en ese momento, yo qué sé.

—No lo sé, dime tú —respondí inseguramente.
—Es que yo te quiero mucho —dijo él—, y te vas a ir durante más de un mes y sí sé que he prometido que te voy a ir a ver, y sí lo voy a hacer. Pero a las justas serán unos días. Y tengo miedo de cualquier cosa que pueda pasar.
—¿Cómo qué podría pasar? —pregunté haciéndome la “inocente” como si no supiera de lo que me estaba hablando.
—No te hagas la tonta —me dijo él con una sonrisa.
—Pero es que no entiendo —sonreí.
—Podrías enamorarte, casarte, formar una familia, tener hijos, etc, etc. —comenzó a exagerar la situación.
—¿Tú crees? —lo miré haciendo un gesto.
—Amo tus gestos —comentó él.
—¿Qué gestos? —cuestioné.
—Los que siempre haces, son únicos.
—¿Yo? —reí—, nunca hago gestos.
—Sí los haces —dijo él riendo—, pero bueno, ¿qué tal si pasa?
—No creo, lo dudo demasiado.
—Pero siempre hay una posibilidad.
—Puede ser —lo “pensé” durante unos segundos—¸pero aun así, tengo principios, no soy como cualquier zorrita que encuentres en la calle.
—Asuu —me miró mientras esbozaba una sonrisa—, ¿segura?
—¿Lo estás dudando? —lo desafié— porque lo podría tomar como un insulto.
—¿Cuál crees que es mi opinión sobre ti? —me preguntó.
—Obviamente que soy única —respondí como si lo supiera de antemano.
—¿Y por qué crees que pienso eso sobre ti? —cuestionó mirándome fijamente a los ojos.
—Porque la perfección es única —contesté astutamente.
—¡Ay! —comenzó a reírse desesperadamente—, te juro que me “hiciste” el día. Te lo juro.
—Así soy yo —reí, mientras le guiñaba un ojo.

Estuvimos riéndose un rato. Él por lo que había dicho previamente y yo por su risa tan escandalosa que me mataba. Luego, cuando nos tranquilizamos, él estaba rojo como un tomate y probablemente yo también.

—¡Estás roja! —exclamó Justin confirmando mis pensamientos.
—Es que te juro que tu risa, me mata —comenté.
—No sólo mi risa —me dijo, mientras guiñaba un ojo y me lanzaba un beso.
—Ya quisieras —le dije sonriendo maliciosamente.
—¿Entonces qué cosa?
—Ni que fueras el único, brother.
—Ay ________(tu nombre), ambos sabemos que te muevo el piso —hizo una pausa y rápidamente dijo—, ¿moverte el piso? Provoco un cataclismo.
—¿No será el revés? —lo miré fijamente.
—*Su mirada es única* —pensó Justin—, probablemente.
—Lo sabía —reí.

Después de eso, hubo un silencio incómodo, ninguno de los dos sabía que decir, por esa misma razón nos pusimos a comer mientras nos ignorábamos él uno al otro, o bueno al menos eso aparentábamos hacer. Aunque yo no lo miraba y solamente miraba mí comida mientras comía, tratando de hacerme la loca, aunque sabía que él me estaba mirando fijamente desde hace un rato.

—Tienes unos ojos preciosos —me hizo un cumplido.
—¿Tú crees? —lo miré.
—Claro que sí. Puede que no sean verdes o azules, pero tienes los ojos más bellos del mundo. Te lo juro, aparte tu pestañas son preciosas.

Mis pestañas eran largas y rizadas, muchas personas decían que me había echado rímel (mascara) a los ojos, pero no era así. Muchas personas me habían hecho el mismo cumplido, pero en él era diferente, sonaba más lindo, más tierno, más real. Me hacía sentir como si fuera la única mujer de la Tierra, me encantaba lo que me hacía sentir y me hubiera gustado siempre poder sentir lo que siento, aunque me iba a alejar y probablemente las cosas iban a cambiar. Entonces, ya entendía la preocupación de Justin. Y podría ser la preocupación de cualquiera. Pero de algo estoy segura, lo voy a extrañar mucho, aunque no lo quiera admitir abiertamente, sé que va a ser así. Y me da miedo de todo lo que pueda pasar en mi ausencia, aunque de algo estoy segura: Justin no es como cualquier idiota que esté dispuesto a hacerme daño.

Fin de tu narración.

En otra parte de Atlanta…

—Yo sé que solamente está con Justin por despecho —dijo un chico rubio, no muy alto, con ojos pardos a su hermana mayor.
—¿Tú crees? —lo miró ella incrédula.
—No sé Caitlin —dijo él— ¿acaso no es tu amiga?
—Sí es mi amiga Chris, pero lo que vio le debe de haber dolido mucho. Yo sé que ella esu an chica que ha sufrido mucho.
—¿Por qué? —preguntó—, ¿qué te ha contado?
—Nada, solamente se nota. Solamente tienes que mirarla y hablar un rato con ella, escucharla. Sabes que tiene algo que no quiere contárselo a nadie, que ha sufrido mucho. Se nota.
—Pero segura que nunca te ha dicho algo, ¿no?
—Sí, aparte si lo supiera no tendría porqué decírtelo.
—No entiendo de qué lado estás, de verdad.
—¿Por qué dices eso? —preguntó ella mirando feo a su hermano y confundida a la vez.
—Pregunto de que lado estás porque yo soy tu hermano y me debes de defender ante todas las cosas.
—¿Y qué tiene? ¿Acaso yo estoy diciendo algo contra las personas que te ofendan o algo así?
—Solamente porque lo dice Justin, ¿verdad? Porque si se tratara de otra persona serías la primera en defenderme —dijo él.
—¿De qué estás hablando? —preguntó ella casi gritando—, estás mal.
—Dime lo que quieras, pero Justin es el culpable de todo esto —se quejó Justin.
—No, quién es el culpable de todo esto eres tú y nadie más que tú por dejar que Paz haga todo eso —le dijo su hermana.
—¡ESTÁS MAL! —gritó Christian furioso— no sé que rayos te pasa Caitlin.

Y se marchó.