domingo, 6 de noviembre de 2011

Cap. 73°: "1ero de Noviembre, 8 meses. ¿Duele recordar?"

Follow-the-sun-32_large


"Hola Noviembre"


—Christian, una pregunta —quería saberlo, porque si no sabía la verdad iba a estallar en medio de todo este sentimiento de impotencia.
—¿Quieres terminar conmigo?

Lo dije, cerré los ojos con bastante fuerza y me mordí el labio como si eso me fuera a dar fortaleza para la magnitud de su respuesta sea un sí o un no. ¿Me daría realmente fortaleza alguna? Siento algo por él, pero creo que también por Justin y me estoy sintiendo en estos momentos como una perra, una puta.

—¿Por qué andas preguntando eso? —su respuesta no era la que estaba esperando realmente.
—Porque siento como si es que así lo quisieras —repliqué—¸pero no ese no es el punto.
—_______(tu nombre)…
—Si es que quieres terminar conmigo, dímelo ahorita, sería mejor para los dos —lo interrumpí.
—Pareciera como si es que tú quisieras que terminemos.
—¿Por qué siempre piensas así de mí? —pregunté con algo de molestia.

Realmente con lo que decía me molestaba en sí, porque sabía que él tenía razón, pero el simple hecho de que no lo quisiera aceptar, era terrible, pero trataba de mantener los pies tocando Tierra para luego, cuando la caía venga, no me duela tanto.

La verdad molesta, pero siempre voy a preferir una verdad horrible que una mentira hermosa, es mejor y tiene mejores lados positivos, porque realmente yo no soporto a la gente hipócrita ni nada por el estilo. Y sé que no puedo hacer nada  al respecto de esas personas, pero me estoy desviando del tema.

—Porque solamente te estoy diciendo lo que pienso y veo.
—¿Quieres terminar?
—Pareces entusiasmada y feliz si es que termináramos —él comenzó a molestarse.
—Te pregunto lo que escucho, nada más —hay muchas teorías y me estoy comenzando a dar cuenta de muchas.
—¿A qué te refieres?
—Christian, ese no es el punto.
—¿Cuál es? —preguntó él—, porque realmente no sé si es el que yo tengo, o si es el que tú tienes.
—¿Para qué me llamaste? —lo corté de imprevista.
—Ya ni me acuerdo —contestó—, creo que solamente quería hablar contigo, pero veo que eso no es posible ahora.
—¿Hablar? —cuestioné—, si quieres hablar yo estoy aquí siempre, pero no para reclamos absurdos.
—¿Reclamos? —seguramente no podía creer lo que estaba diciendo en estos momentos—, sabes que todo lo que te estoy diciendo es verdad.
—En ningún momento he dicho que sea mentira —me justifiqué.
—Pues, no actúes como si es que lo pensaras porque me molesta.
—Christian, aún no contestas mi pregunta —estaba que lo cortaba repentinamente.
—_________(tu nombre), deja de cortarme que me confundes —me pidió.
—Es que no te entiendo —me quejé y estaba frustrada.
—Sí me entiendes, solamente que no quieres darte cuenta de que lo haces —me dijo.
—Christian, no te pongas en ese plan conmigo, por favor.
—¿Esta es tu manera de solucionar las cosas? —me preguntó molesto.
—No es ninguna forma —respondí—. ¿Sabes?
—Sí lo es —me interrumpió.
—No puedo hablar contigo de estas cosas por teléfono —no aguanté más y una lágrima salió de mis ojos—. Si quieres ven a mi casa y hablamos… —hice una pequeña pausa—, mejor dicho. Ven y hablemos.

Lloré porque ya no podía aguantar esta situación ni un segundo más; me sentía terrible. ¿Qué puedo hacer por solucionar las cosas? Estoy tratando de dar lo mejor de mí, lo mejor que tengo. ¿Es tan difícil entenderlo? He abierto demasiadas puertas que pensé cerradas para siempre, y que sus llaves estaban perdidas; pero no. NO sé de donde saqué tanta fuerza para abrirlas sin tratar de lastimarlas. Ahora simplemente se están deteriorando y todo por mi culpa. ¿Por qué a la gente le importa tan poco las demás personas? Y sí sé que yo me incluyo entre ese grupo de personas que no le importan los demás, pero soy así. Y sí sé que no debería de estar pidiendo explicaciones si es que yo también lo hago, pero estoy con un sentimiento de rabia e impotencia que me harta y me quita las ganas de hacer las cosas bien, o bueno, algo bien.

Lo quiero, y de eso estoy segura, pero creo que los sentimientos no son los mismos y no son los que yo pensaba que eran. No quiero salir lastimada, y tampoco quiero eso para él. ¿Las cosas siempre son difíciles? Recién estoy empezando a vivir la vida, y me choco con la realidad de las situaciones que parecían perfectas, según demasiadas personas idiotas.

No entiendo para nada. ¿Por  qué me dejo llevar siempre por los demás? Parezco una oveja. Yo sé lo que iba a pasar tarde o temprano y aún así lo hice sabiendo que no debí. ¿Seguiré siendo siempre así? Porque realmente si es que sigo así, no creo llegar a ninguna parte, y si es que llegara a un lugar no sería muy lejos. Cortando todas mis expectativas. Pero sé que si todo lo que está pasando me está hiriendo, no es más que mi culpa y yo lo sabía, y aún así lo hago, como una completa idiota sabiendo las consecuencias.

 —¿Hablar? —dudó—, lo único que quieres hacer es reclamarme las cosas.
—Christian, por favor, no me hagas sentir así —le pedí, dejando todo el maldito orgullo a un lado y siendo la idiota débil que he sido todo este tiempo, simplemente que no lo demostré así—, yo de verdad quiero hablar contigo. No puedo más.
—¿Cómo quieres que me ponga? —él también se estaba desesperando y lo hacía demasiado notorio—, ¿qué me ría? ¿qué sonría? ¿qué te aplauda? ¿qué haga fiesta? No. No puedo.
—Me haces sentir como si hubiera matado a alguien —1ero de Noviembre, 8 meses. ¿Duele recordar?
—No puedo hace otras cosa al respecto y lo siento si te molestas, pero no puedo.
—¿No quieres hablar conmigo? —pregunté, yendo hacia el punto que ambos queríamos llegar o al menos yo sí.
—¿De qué podemos hablar? —cuestionó—, sé que solamente evadirías el tema.
—Realmente si piensas eso de mí, no sé porque mierda estoy contigo —me desfogué. Todo esto que tenía en el pecho, como un nudo, lo desanudé con mis propias palabras; me sentía mejor en lo absoluto.
—Y yo tampoco sé porque estoy contigo si lo único que quieres es evadir el tema y no afrontar la situación.
—¿Afrontar la situación? —no podía creer lo que acababa de escuchar; esas palabras que acaban de salir de su boca—, ¿de qué hablas?
—¿Tengo que explicártelo? —lo único que quería él es cortarme la llamada y mandarme a la mierda porque no lo voy a complacer en lo que quiere, y si es así que lo haga porque yo no me pienso dar por vencida hasta terminar de hablar y expresar todo lo que tengo que decir.
—Sí, pero sé que lo único que harías es evadir el tema y no afrontar las cosas como son —me dijo.
—¿TE HE HECHO ALGO? —grité en un estallido de furia—, ¿me odias? Dices que me quieres, pero no es así. ¿Tienes algún problema con lo que hago? ¿Sabes? Estoy llorando por ti, idiota, lo estoy haciendo. DEJÉ MI ORGULLO sólo por ti. ¿Y así te pones? ¡HE RENUNCIADO A DEMASIADAS COSAS POR TI! ¿Así te pones?

Las lágrimas comenzaron a salir más rápido de mis ojos, no aguantaba nada en lo absoluto. Este dolor se me hacía insoportable. Me sentía incapaz de hacer las cosas que yo quería, me sentía vacía. Sola. ¿Le gustaba hacerme sentir así? Todo lo que le dije es verdad, y no me pienso arrepentir, porque ya lo dije y no puedo retirar las palabras que dije, simplemente por no darle el gusto de escuchar lo que él quiere, y ya me harté de complacerlo en todo lo que él quiere.

—¿SABES? seguí—, la gente que tiene un límite, y ya lo sobrepasaste en mí. TE QUIERO, pero no pienso aguantar esto más. ME HACES SENTIR COMO UNA MIERDA, como si tuviera la culpa de todo. ¿TE HACE FELIZ SABERLO? No aguanto ni un segundo más. Necesito ahorita mismo alguien que me entienda y me pueda brindar su apoyo en este día tan difícil que se me está presentado, pero no. —colgué.

Me desfogué, y me di cuenta de todo lo que había dicho, y si es que realmente estuvo bien o simplemente me debí de quedar callada y soportar sus idioteces. Dos cosas completamente diferentes, pero que no me dan nada bueno.

Las lágrimas de la impotencia me invadían completamente y no me dejaban tranquila en lo absoluto. No quería llorar por Christian, y definitivamente no lo estaba haciendo por él. Lloraba por como él era conmigo, siempre quería tener la razón, siempre quiere ser él que dice como son las cosas y eso me molesta completamente y más viniendo de él. Se supone que lo tendría ahí para que me apoye de cierta manera u otra, pero no lo hace para nada. Las lágrimas que derramo son pruebas de que mi orgullo se fue a la mierda y que mi dignidad se perdió como una pieza pequeña de algún juguete en medio de una gran habitación de juegos para niños pequeños.

Sequé algunas lágrimas, y apagué mi celular por si es que él me trataba de llamar o alguien; no quería saber de nadie en estos momentos. Di un hondo respiro, y abrí los ojos de un golpe, y me fui hacia la sala, porque tenía que pasar por ahí para ir hacia mi habitación.

—¿Qué pasó? —preguntó Ryan—, ¿por qué tantos gritos?
—Por nada —contesté fríamente, y me sequé las lágrimas existentes en mi rostro.
—¿Se pelearon Christian y tú? —ahora fue Chaz quien me preguntó eso.
—Solamente hablamos —mi tono de voz al contestar fue el mismo—, y ya no aguanté más y le colgué la llamada.
—Pero, ¿qué pasó? —insistió Ryan.
—Por favor, no tengo ganas de hablar de eso. ¿Sí? —dije y me dirigí hacia la escaleras.

Cuando ya estaba a punto de pisar la última grada para llegar al 2do piso, Justin reaccionó.

—Espérame —y a continuación él me siguió hacia donde estaba yo.

Quería olvidarme del mundo por completo aunque sea hoy día. Es increíble. ¿Cierto? Como un día puede comenzar siendo uno de los peores del mundo, como viene otra persona y lo arregla mágicamente con su humor, su forma de ser, su forma de pensar y con sus sonrisas. Mágico, ¿no? Pero toda esa magia se malogra cuando una de las personas que quieres viene a hacerte problemas y querer ganar una pelea que no existe realmente.

Yo lo dije una vez, y me olvidé completamente de eso, estos meses que he estado con Christian. “El amor sólo existe en los cuentos de hadas, magia pura”. Magia, una cosa irreal. Eso es lo que es el amor, una cosa irreal. Yo caí en ese juego sin querer, pero de alguna manera lo quise inconscientemente. El sufrimiento es lo que me impulsa a seguir eso, seguramente.

Lo quiero, y sí, lo admito, me atrajo desde el primer momento que lo vi en esta casa, la primera vez, pero no sé si me gustó. Luego, nos hicimos amigos, y ahí creo que confundí amor con amistad, algo tonto e ilógico; uno de los errores más comunes que las personas cometen. Creo que simplemente fue una ilusión en la que fui cayendo poco a poco con los ojos cerrados, por el sencillo hecho de que yo no los quería abrir para ver la realidad que me rodeaba. Suena feo, lo sé, pero así es como son las cosas. Feas.

Estaba por abrir la puerta de mi habitación, que estaba cerrada completamente desde que me fui a almorzar, cuando sentí una mano fuerte tocándome el hombro. Volteé rápidamente.

—Justin —susurré, mientras lo veía directamente a los ojos.
—¿Qué pasa? —me preguntó, al ver recorrer una lágrimas más por mi mejilla y caer al piso.
—Nada, no pasa nada —otra vez traté de ocultar la verdad.
—Sabes que puedes confiar en mí.

Dicho eso se acercó hacia mí y me dio un abrazo fuertemente, me sentí protegida y comprendida a la vez. Él era como el hermano que jamás tuve, como el amigo que siempre está ahí para apoyarte sin importar las circunstancias en las que uno se encuentre. Lo conozco desde que llegué a Atlanta, pero ya han pasado unos cuantos meses que me lo pasé odiando y alejando de mí, y hace menos de un mes somos amigos y me siento genial al respecto; jamás pensé conocer a una persona como él en lo absoluto. Es como un hermano para mí. No sé, es algo único que solamente tiene él.

—Justin… —pude decir entre las lágrimas que comenzaron a brotar nuevamente por la emoción del momento y por el sentimiento que tenía dentro mío— gracias.
—No me digas gracias, _______(tu nombre). Lo hago porque te quiero —confesó—, y porque sé que tú no mereces nada de lo que te está pasando.
—¿Cómo estás tan seguro? —pregunté, sin dejar de abrazarlo.
—Porque lo sé —me besó en la frente y me dio más seguridad que antes.
—Justin, soy una mierda de persona —lo admití entre lágrimas—, me siento fatal.
—¿Christian te está haciendo sentir así? —me abrazó con más fuerza que antes.
—No es él. Simplemente yo me doy cuenta por las acciones hago y digo hacia las demás personas —quería ser sincera conmigo misma, no solamente con él.
—¿Qué pasó con Chris? —quiso saber él también. A él si le pensaba contar la verdad.
—No te lo quiero contar acá —le dije—, acá no.
—¿A dónde quieres ir?
—¿Podemos salir a caminar? —le pedí.
—Donde tú quieras estar, ahí me vas a tener —sonrió.
—Gracias, Justin —fue lo más sincero que he dicho en estos momentos, y desde hace tiempo que no decía algo poniendo todo mi corazón.
—No hay de que, linda.

Me hizo sentir bien, fue poco, pero lo hizo.

Nos fuimos caminando los dos hacia un parque no muy lejano que había por acá.

Tumblr_lsbicx74qr1qa6hruo1_r1_1280_largeQuedaba cerca de mi casa para ser verdad, y era un parque grande y espacioso; un montón de personas iban ahí con sus mascotas, o  con sus hijos o hermanos menores, o simplemente iban las personas a relajarse y caminar.


Él me agarraba de la mano, yo solamente la sujetaba fuertemente. Me sentía protegida desde alguna manera por él.

—Cuéntame —rompió el silencio incómodo que había entre nosotros dos desde que habíamos salido de mi casa—, ¿qué es lo que pasó? Sabes que puedes confiar en mí.
—Christian —respondí—, es eso.
—¿Qué pasó con él?
—Estoy harta —dije—, harta de todo esto.
—¿Cómo así?
—Él quiere que sea como él quiere, no como soy —comenté—, o bueno al menos eso pienso. Siempre está descontento con todo, y piensa que yo no puedo tener un montón de cosas que él si tiene. ¿Me entiendes?
—¿No estás feliz con todo esto? —preguntó.
—No, para nada —respondí—, ¿sabes por qué? Porque yo le di todo lo que he tenido, y hasta lo que juré no volver a tener, y él solamente lo supo y lo sabe desperdiciar. No sé porque trato de dar algo bueno de mí, cuando algunas personas no lo aprecian.
—Las personas que no lo aprecian simplemente son tontas. No saben lo que se pierden.
—No se trata de perder o ganar —esto no era un juego ni nada por el estilo—, se trata de querer y aprovechar. No es una competencia.
—¡Qué lindas palabras! —acto seguido sonrió.
—Estás volviendo a hacer lo mismo —confesé en susurros.
—¿Qué cosa?
—Me estás por sacar una sonrisa en un momento sumamente inapropiado por todo lo que ha ocurrido —me quejé.
—De eso se trata.
—¿Cómo así? —pregunté—. Lo siento si no entiendo mucha de las cosas que dices, es que ando media volada.
—Se trata de que debes de sonreír, porque no debes de andar triste. Eso no sirve de nada —me explicó lo antes dicho por él.
—¡Ya entendí! —sonreí casualmente.
—Así te quiero ver —habló con respecto a mi sonrisa—, así. Sonriendo.
—Hoy día no ha sido uno de los mejores días de mi vida —evadí un poquito lo anterior, pero era para explicárselo de alguna manera.
—Los días no vienen clasificados entre “buenos” y “malos”, simplemente uno hace de ellos lo que quiere.
—Sí, concuerdo en eso —dije.

Hoy día no hubiera sido ningún día malo, sino hubiera cometido el error más grande de mi vida hace 8 meses. Y no lo supero, realmente jamás lo haré, como ya dije una vez: “seguirá doliendo por el resto de mi vida, simplemente que de nuevas maneras”, pero siempre estará presente. Y también, si Christian no sería así conmigo y yo me dejara derrumbar por sus palabras. Ahora me doy cuenta cuando decían que a veces las palabras duelen más que los golpes.

—No me gusta verte así —me dijo, mientras se acercaba hacia una de las bancas que había en el parque y tomaba asiento.
—No me gusta sentirme de esta manera —complementé.
—Siéntate —me pidió, mientras se hacía a un lado para no ocupar más de la mitad de la banca.
—Gracias —tomé asiento a su costado.
—¿Podemos hacer una promesa? —me miró directamente hacia los ojos hinchados y rojos que tenía ahora por las lágrimas que había derramado.
—¿Cuál? Depende —no iba a prometer algo que no era capaz de cumplir.
—Nunca llores por una persona que no vale la pena tus lágrimas —esa era la promesa que me pedía.

Su promesa no era alguna difícil que implicara algún riesgo en mi vida, ni alguna cosa loca que tendría que hacer, pero tan simple como se veía, era tan difícil cuando se entendía completamente el contexto a fondo. Pero al decir un “lo prometo”, sería más difícil que lo haga teniendo en cuenta la promesa, y realmente no quería que las personas me vieran débil, eso solamente les darían más oportunidades de venir y tratarme como quisieran. Hacerme sentir como me siento exactamente ahora.

—Es muy difícil de cumplir, ¿sabes?
—Pero no sirve llorar por una persona que no lo vale. Nadie te dice que no puedes llorar, pero simplemente no por persona que lo único que quieren hacer es hacerte sentir mal o algo parecido; que solamente te quiere abajo, en el piso —¿no les gusta cómo es este chico? Es como ninguno. Pensé que las personas así ya no existían, pero me equivoqué. Una vez más.
—No sé cómo puedes ser tan profundo —manifesté—, no sé cómo tus palabras pueden tocarme de tal forma que me hacen cambiar completamente de parecer. No sé cómo lo haces.
—Hay algunas cosas en la que nos equivocamos, no somos perfectos. Cometemos errores…
—De eso se trata la vida —lo interrumpí—, de aprender de los errores.
—Siempre te gusta terminar la oración, ¿cierto? —me miró impresionado—, ¿cómo sabías?
—Es fácil, es simple —sonreí—, era obvio.
—¿Eres adivina? —optó por un camino más tonto y que me haría reír.
—Sí —sonreí.
—Sonsa, me gusta verte así —repitió—, así te ves bien. Te ves más linda. Amo tu sonrisa.
—¿De qué sonrisa hablas? —pregunté. Yo tenía un concepto de mí; no era de las personas que andaban sonriendo porque sí. Era todo lo contrario.
—De la que tienes ahorita en tu rostro —me dijo.
—¿Ah sí?

Yo no era de esas personas que sonreían conscientemente, más bien lo hacía extraña vez. O cuando me nacía, pero no porque sí.

—Tienes la sonrisa más hermosa que he visto en el mundo —me dio otro cumplido.
—¿Por qué mientes? —pregunté, soltando una carcajada.
—Cuando te digo que tienes la sonrisa más hermosa del mundo es porque es verdad.
—Justin, gracias —sonreí.
—¿Me lo prometes?
—¿Prometerte qué? —no entendí, porque cambió repentinamente de tema.
—Prometerme que no vas a llorar por alguien que no valga la pena —me refrescó la memoria.
—Es difícil hacer promesas que luego probablemente no vaya a cumplir —hablo con cierta experiencia, ¿o no?
—Solamente si tú te lo propones lo lograrás —me miró.

Me hipnotizó en ese preciso momento con esos hermosos ojos que tenía. Me encantaban sus pestañas rizadas y el color de sus hermosos ojos, ahora los veía algo verdes, antes eran más marrones. Este chico tenía algo especial que me provocaba algo indescriptible, y que no me dejaba pensar las cosas bien.

—Te lo prometo —accedí en un momento de torpeza. ¿Sus ojos? ¿Su mirada?
—Así me gusta, es mejor vete así.
—Justin  —lo abracé—, solamente necesito esto.

Él me abrazó con un poco más de fuerza. Lo que sentía era único.

—No estés así.
—Hoy día ha sido un día horrible —rompí en llanto—, me di cuenta de todo lo que estoy perdiendo.
—¿Perdiendo?
—He perdido mi dignidad, he perdido orgullo, he llorado todo por un chico que no le importa en lo absoluto —dije, dije lo que sentía—, o al menos eso me da a entender. Y ya van 8 meses.
—¿8 meses? —cuestionó.
—Olvídalo —contesté casi al instante.
—¿Por qué? ¿Qué pasó? —preguntó; no debí de abrir mi boca.
—Son muchas cosas, es una larga historia —otra excusa más. Quería sacar todo lo que tenía dentro de mí.
—Tengo tiempo.

Me di cuenta que él quería que yo le dijera todo, seguramente entendía de alguna u otra forma lo que estaba por decir, o mi situación. Era raro. Pero sabía que él entendía algo.

—Justin, no tengo fuerzas para decirlo —confesé.
—No te voy a obligar a decírmelo, pero como creo que ya te dije una vez, me tienes acá para lo que quieras —eso me inspiró confianza de su parte.
—Justin… —solté unas lágrimas—, quiero volver al pasado y perderme en él.

Me pegó más hacia él, y acarició mi cabello. Sabía lo que sentía, sin que le haya dicho algo yo misma.

—Te entiendo —susurró. ¿No lo dije? Lo sentía en sus abrazos.
—Me gustaría contarte…
—No tienes que hacerlo —me interrumpió.
—Te lo contaría, pero las únicas personas que lo saben son mi familia y Verónica —nadie más—, me gustaría hablar y decirte toda la verdad, porque sé que tú me entenderías, pero no estoy preparada para otra lágrima más.
—Ya te dije, no lo tienes que hacer —me recordó nuevamente.
—Quiero hacerlo, pero no tengo la fuerza que me permite hacerlo.
—Cuando estés preparada, estaré aquí —me soltó para sonreírme y para que pueda ver la sinceridad que estaba mirando en estos momentos en sus ojos.

Básicamente estaba confiando en un completo desconocido; a alguien que no conozco demasiado, pero aún así lo hago. Un desconocido que ahora era mi amigo más cercano y que quería.

—Tal vez Dios quiso que nos cruzáramos en este gran camino que se llama vida —no sé porque lo dije.
—¿Por qué lo dices?
—No te conozco casi nada —era cierto—, aún así siento que eres alguien en quién puedo confiar ciegamente, pero tengo miedo de algo.
—¿De qué cosa? —me preguntó.
—De estar viviendo engañada sobre lo que pienso —siempre tenemos miedo a algo, tal vez este es mi caso. f
—Puedes confiar en mí para lo que quieras, y si no me importara eso, créeme que jamás hubiera hecho tantas cosas por ti.

Me puse nerviosa y sentí algo dentro mío. Un sentimiento raro. Algo que me invadía y me enloquecía totalmente; tenía la lengua trabada y un nudo en la garganta. Pero mi gran pregunta era, “¿por qué?, ¿solamente eran sus palabras o era algo más que no podía entender? O mejor dicho, que simplemente no quería entender en lo más mínimo. Me pongo a pensar.

—…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Hola chicas, ¿cómo están? Espero que anden súper :) He tenido uno de los mejores fines de semana, y he estado algo ocupada, pero quiero que sepan que este capítulo lo escribí pensando en todas ustedes, y va dedicado a todas. Ahorita no les voy a poder responder las preguntas ni nada, porque ni si quiera he leído los comentarios por falta de tiempo, pero para el próximo capítulos los leo y respondo, porque ahorita tengo que irme a dormir y todavía no he terminado mi tarea, jaja. 

Este capítulo está dedicado a todas ustedes, y por cada comentario que me dieron, por cada visita que me dieron, por cada sonrisa que me sacaron. Son lo máximo, las adoro :) sin ustedes no sería nada de esta novela. Gracias por todo lo que están haciendo y han hecho, cada una de ustedes está en mi corazón. 

Las quiero mucho chicas, espero que puedan entender, ya que si les respondo ahorita todos sus comentarios, no podría subir el capítulo hoy, y lo terminaría subiendo mañana. 

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
Blog donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com 

Vale  

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cap. 72°: "Lo que menos esperamos, es lo que llega"
























Me miró pícaramente. Solamente sonreí. No sabía que decir, y no quería dar una respuesta que me haría quedar suficientemente puta con él ó con cualquier persona.

—No sé, tú dirás —respondí.
—¿Te doy un beso?

Eso sonó tan pendejo de la parte de Justin, que me quedé callada y lo miré, él me miró con una sonrisa de oreja a oreja en la cara.


—Sonsa, es broma —se apresuró a decir, mientras observaba que yo no decía nada—, ¿cómo crees? Tú estás con Christian.
—Imbécil —reí—, estás con las hormonas alteradas, ¿no?
—Parece.
—Me estás cagando —me quejé, y lo miré un poco feo, pero todo era de broma.
—No te enojes. Sólo lo decía por molestarte —se lo tomó en serio.
—Igual, muy tarde —seguí el juego que yo misma había impuesto.
—¿Te vas a enojar por esto? —me preguntó, y me hizo un gesto con los ojos.
—No me hables, ¿quieres? —ni si quiera le dirigí la mirada. Esperé a que él dijera algo.
—Está bien.
—¿No me vas a hablar? —me quedé sorprendida por su respuesta; lo había dicho tan tranquilamente.
—Tú no quieres que te hable —dijo.
—Ya, está bien. No lo hagas porque yo no te pienso rogar.
—No te he pedido que lo hagas.
—¡Ay! —exclamé molesta—, ¿sabes? Si te vas a poner así, mejor me voy. ¿Ya? Chau.

Me levanté del asiento, y él solamente soltó una carcajada.

—No te pongas así —me pidió—, sabes que te quiero.

Me quedé helada; era el mismo sentimiento de antes, pero más fuerte. Era raro, y probablemente me sentiría como una puta en ese momento, pero también se sentía bien. Era algo medio raro, pero me sentía bien de todas maneras.

Jamás me lo imaginé, porque jamás pensé haber estado en esta situación. ¿Sería linda? Él me hacía sentir así de alguna manera. Y eso jamás lo había sentido antes. Era algo que me sacaba una sonrisa del rostro, único.

Me senté nuevamente.

—Solamente me estoy quedando para comer mi postre. Nada más —le aclaré.
—¿Te enojas solamente por eso? —me preguntó, mientras comía.
—Lo hacía de broma —sonreí—, y tú te la creíste.
—Payasa te crees, ¿no?
—No, no me creo —respondí—, así soy.
—¡Qué cagona! —exclamó.
—¡Qué feo hablas! —respondí yo ante su acusación.
—Sonsa.

Seguimos comiendo el postre, mientras las palabras fluían naturalmente de nuestras bocas. Estaba pasando un buen momento con Justin, hace tiempo que no pasaba uno bueno con otra persona que no fuera Elizabeth. Habían muchas cosas que había dejado de sentir y de hacer hace un buen tiempo, y estoy comenzando a vivirlas nuevamente con Justin.

Tengo 14 años, próximamente 15 años, soy una mocosa, no he vivido muchas cosas, me faltan. Él ha vivido más que yo, pero se expresa de la vida como si es que fuera lo más hermoso que hay, y como si es que fuera un tesoro. Él ha sufrido mucho. No me ha contado nada referido a eso, pero lo sé, porque Verónica me contó algo así cuando ni si quiera lo conocía. Es una persona que merece toda mi admiración por toda su fortaleza. Me gustaría ser como él en algunos aspectos.

Terminamos de comer, y pidió la cuenta. El mozo la trajo, había salido como 200 dólares.

—Yo pago la mitad —dije. Tenía 100 dólares. Por si acaso.
—No, yo te invité —puso su tarjeta de crédito.
—¿Y? Son como 200 dólares —respondí—, no es un sencillo.
—Ya te dije, yo te invité —sonrió.

El mozo vino, y se llevó la cuenta con la tarjeta de crédito de Justin.

—¿Te gusta malgastar el dinero, cierto? —le pregunté y lo miré con una mirada como que lo quería asesinar.
—No, no me gusta —respondió—, es lo que más odio en el mundo.
—¿Entonces?
—Tú no eres una pérdida en la que malgaste mi dinero. No. —me dijo—, más bien eres una buena razón para gastarlo.
—Mf —sonreí.
—Es cierto.
—Seguramente le dices eso a todas las chicas con las cuáles sales a almorzar —comenté.
—¿Esa es la idea que tienes de mí?
—Probablemente lo haces —evadí su pregunta, refiriéndome al tema anterior.
—¡Qué feo piensas sobre mí! —exclamó él.
—No es pensar feo, simplemente es tener una pequeña probabilidad de algunas cosas.
—Pues, no lo hago —respondió—, porque yo jamás en mi vida había salido con una chica tan bonita como tú.
—“Dices”.
—Es cierto, eres hermosa —me halagó.
—Sé que solamente lo estás diciendo para quedar bien conmigo.
—A mí no me gusta mentir —replicó—, si es que fueras fea no te diría que eres hermosa.
—Sé que de todas maneras lo harías, tal y como lo haces ahora.
—Cuando digo que en mi vida eres la chica más hermosa del mundo, créeme —me pidió.

Antes de que yo pudiera terminar de hablar, el mozo había venido con ese aparato para que Justin digitara la clave de su tarjeta de crédito. Y después de eso, dejó la boleta, y le devolvió la tarjeta a Justin. Y él le dejó propina.

Nos levantamos de la mesa.

—¿Quieres ir ahora a tu casa ó prefieres dar una vuelta? —me preguntó.
—Lo que tú quieras estará bien —respondí yo.
—No, dime tú. Lo que tú quieras es lo que yo quiero hacer —me regaló otra sonrisa, en el día estaba haciendo eso constantemente conmigo.
—Dependencia —comencé—, eso es un gran problema.
—El gran problema de todo esto es que vivo feliz, y no pienso cambiar nada en lo absoluto. Y si eso a ti se hace feliz es lo que me importa.

Creo que a nadie le había importado tanto como está pasando con Justin, ni si quiera a mi propio enamorado, ni si quiera a él. Creo que a mi papá nada más, y a mi abuelita y mi abuelito, ¿después? A los demás les resbalo por las bolas. Y sé que suena demasiado grosero, y soy mujer, pero a mí esos prejuicios me vienen y me van. Sin embargo, lo que él hace por mí queda y sé que lo voy a tener presente en muchos momentos.

Es raro, porque recién nos conocemos. Han sido hace menos de 3 meses que tratamos, después, solamente éramos conocidos, nada más. ¿Y ahora? Ahora él está demostrando ser una persona hermosa conmigo, una persona que realmente jamás pensé encontrar en él ó en alguna otra de acá. No sé que he hecho realmente para merecer que me trate tan bien y de esta manera única, pero sé que no lo merezco; pero es bueno saber que aunque sea hay una persona que le importa cómo me siento y que me hace sentir bien sin importar lo demás. Alguien que le llegan la “primera impresión”, y le importa más conocer a una persona a fondo. Es algo que pensaba que nadie tenía ni hacía.

—Me quedo callada simplemente porque no quiero arruinar todo esto —sonreí bobamente, y miré hacia adelante, pero no lo miré a él. Era lo único que quería hacer: evitar su mirada. Sé que si lo miraba me sonrojaría y no quería eso.
—Nunca lo harías —sentenció. ´

Se quedó mirándome y me sonrió.

Bajamos hacia el primer piso, y afuera estaba el chico del Valet Parking esperándonos con la llave del carro de Justin. Un montón de flashes aparecieron, y me cegaron la vista, yo me tapé los ojos para no quedarme ciega en el intento.

—Solamente tápate la cara —me ordenó Justin—, claro si es que no te quieres quedar ciega.
—Ya lo hago.

Me tapé como pude los ojos, pero sólo con una mano. Él me estaba sujetando la otra. Sé que probablemente la gente comenzaría a pensar que estoy saliendo con él como algo más que amigos, y juro que en mi vida había pensado estar en esta situación. Jamás.

Él me abrió la puerta de su carro, y me metió ahí. Recién pude abrir los ojos, y ver todo lo que estaba pasando afuera. Había un montón de paparazzis, no sé, más de 20, demasiados para todo esto. Yo no me quería esconder en ningún momento porque si es que lo hiciera, parecería que estoy escondiendo algo con él, y no es así.

—¿Es tu novia? —escuché decir a uno de los paparazzis eso desde afuera.
—Es una amiga —respondía Justin.

Yo solamente veía a los paparazzis de afuera, y me reía por la desesperación que tenían de tomar una foto. No me burlaba, solamente me reía. Era chistoso ver a las personas pelearse por una simple foto que no significa nada realmente. Ya no me molestaban los flashes de las cámaras, más bien ahora podía ver normalmente por las lunas polarizadas del carro de Justin.

Justin entró al carro, y se dispuso  a manejar para salir de ahí, lastimosamente los paparazzis nos rodeaban totalmente y no nos dejaban avanzar.

—De las mayores estupideces que has hecho, es agarrarme la mano —le dije—, si es que mañana especulan algo será tu culpa, ¡ah!
—Igual lo harían.
—Pero le diste algo de que fundamentarse —comenté.
—No importa, ¿acaso estábamos haciendo algo malo?
—No —contesté—, pero realmente jamás pensé estar en esta situación.
—¿Cómo así? —me preguntó, mientras desesperadamente trataba de avanzar aunque sea 1 metro.
—Todo lo que está pasando en estos segundos, todo eso. Jamás pensé ser amiga de una persona famosa, y más aún que odiaba hace pocos meses —le expliqué—, es confuso, ¿cierto?
—Algo así.
—Así es como está siendo mi vida en muchos aspectos —comenté—, confusa. Pasan cosas que no pensé que pasarían alguna vez en toda la vida, sin embargo lo hacen.
—Lo que menos esperamos, es lo que llega.
—Andas inspirado, ¿cierto?
—No, simplemente es la verdad —sonrió—. Cuando estoy contigo las ideas salen de por sí, solas.

Sonreí torpemente, y dejó de importarme que un montón de personas estuvieran ahí. Mirándonos. No me importó que Justin estuviera tratando de avanzar y todo eso. Para mí el mundo se congeló y solamente estábamos Justin y yo en ese momento, sin importa las circunstancias ni otras cosas en lo absoluto. Sólo él y yo. Tal vez era por su forma de ser conmigo ó algo así, pero sé que me gustaba.

Él sonrió bobamente.

—¿Pasa algo? —preguntó con una voz que me enamoró completamente.
—Nada… —respondí tratando de calmarme y no exaltarme.

Él me siguió sonriendo, y miró hacia adelante, donde estaba el volante.

Los hombres de seguridad del restaurante lograron sacar a los paparazzis que había frente a nosotros para que nosotros podamos pasar libremente e irnos del restaurante.

—¡Al fin! —exclamó Justin con un tono de voz glorioso.
—Sonso —reí.

La magia del momento se fue tan rápido como llegó, pero ese momento simplemente fue precioso, uno de los mejores de mi vida, o bueno la sensación que tuve al experimentarlo. ¿Era realidad ó solamente producto de mi imaginación? Es que simplemente hay cosas en la vida que son tan maravillosas y mágicas que parecen producto de la imaginación de uno mismo. Algo irreal.

—Vamos a tu casa, ¿ya? —me dijo él.
—Normal. Vamos.
—Perdón por lo que acaba de pasar —se disculpó algo avergonzado.
—No tienes porque pedirme perdón.
—Es que todo esto pasó por mi culpa, por la de nadie más —comentó él.
—No es tu culpa. Y no me molesta, porque sé que no puedes hacer nada contra eso —replicó—, no es tu culpa en lo absoluto.
—En sí yo elegí este tipo de vida, y por consecuencia ocurre todo esto.
—Pero no es tu culpa —repetí—, no tienes porque sentirte así. Finalmente, es tu sueño, tu felicidad. ¿Cierto?
—Sí, me hace feliz —sonrió—, pero hay veces que la fama no tiene el precio de ser una persona normal. Jamás lo volveré a ser.
—Eres una persona normal, solamente que estás viviendo tu sueño. Nada más.
—Pero por más hermoso que suene —comenzó él—, a veces tiene un lado oscuro.
—Depende por el lado que lo mires —proseguí—, como tiene un lado oscuro, también tiene un lado iluminado.
—Eres linda —su voz se tornó algo ronca; me volvió loca—, y me gusta tu forma de ser.
—¡Aw! —exclamé— que lindo eres.

Él me sonrió nuevamente. Y manejó. No intercambiamos ninguna otra palabra en todo el camino, porque simplemente las palabras sobran en estos momentos y ahora más que nunca.

Se formó un ambiente incómodo y tenso, pero se sentía bien estar con su compañía. Su perfume ahora me estaba resultando un aroma familiar, por el simple hecho que era delicioso aquel olor que desprendía y me volvía más loca de lo que estaba actualmente por él. Supongo que esto es un sentimiento que ninguno puede describir, y creo que yo tampoco lo puedo hacer, y las palabras me quedan cortas para hacerlo.

Si escribiera todo lo que estoy sintiendo en este preciso momento, escribiría un libro más grande que la Biblia. O simplemente no lo escribiría porque no existe una palabra tan perfecta para explicarlo.

Este chico tiene algo que me saca de mí misma, y que no puedo controlar. No sé que es, no sé cómo explicar, y realmente es muy poco lo que sé, pero lo que siento explica todo y sobra, así de simple. Sin ninguna explicación más.

Los pensamientos volaban en mi cabeza sin secuencia, sin orden, sin nada. Solamente estaban ahí porque sí. Los metros escasos que quedaban hacia mi casa se hacían cada vez menos y menos, como era de suponerse y obvio.

—¿Falta poco? —dije algo, después de más de 20 minutos sin intercambiar alguna palabra.
—Falta una cuadra —respondió—, ¿aún no te ubicas?
—Más o menos, pero prefiero estar segura —repliqué.
—Oh.
—¿Te vas a quedar un rato? —quería asegurarme para ver si es que la idea que me había dado seguía vigente, ó había cambiado drásticamente.
—Sí, te lo prometí —sonrió.
—Está bien.

Él aceleró un poco más, y llegamos en menos de 2 minutos hacia mi casa; por donde yo vivía no había mucho tránsito. Era una zona residencial calmada, era lo que me gustaba; me sentía segura.

Se estacionó frente a mi casa y me bajé. Él hizo lo mismo.

(En la casa _______(tu apellido)/Butler)

Entramos ambos, y estaba ahí Ryan peleándose con Chaz, mientras jugaban Xbox. Me hizo recordar todo cuando recién conocí a Chaz.

—_______(tu nombre), Christian te llamó —me avisó Ryan.
—¿Hace cuánto? —pregunté sin darle mucha importancia.
—Hace unos 10 minutos, será —respondió.
—¿Por qué no me llamó a mi celular?
—Yo que sé, pregúntale a él.
—Como sea —fui tosca al responderle, pero no me gustó su forma de contestarme.

Saqué mi celular de mi bolsillo.

—Un ratito, Justin, ya vengo —le pedí.
—No te preocupes —replicó Justin—, tómate el tiempo que quieras.
—Gracias.

Me dirigí hacia el patio, porque seguramente  me iba a reclamar algo, ó una cosa por el estilo.

Marqué su número, y esperé a que el teléfono timbrara.

—¿Aló? —escuché a Christian decir desde el otro lado de la línea.
—Hola, Chris —lo saludé—, Ryan me dijo que me llamaste.
—________(tu nombre) —reconoció mi voz al toque—, sí. Te llamé.
—¿Qué pasa? —pregunté. Sabía que me iba a reclamar algo ó algo por el estilo.
—¿Dónde estás?
—En mi casa —contesté—, ¿por?
—¿Dónde estabas antes?
—Amm… —no sabía si es que decirle la verdad o simplemente evadirlo.
—¿Ah? —insistió para que le respondiera.
—Salí a almorzar con un amigo —opté por la verdad; me ganaría menos problemas—, ¿y tú?
—¿Con quién? —evadió mi pregunta.
—Un amigo —insistí—, ¿por?
—¿Justin?
—¿Cómo sabes? —pregunté sorprendida.
—Era de suponerse.
—¿Quién te dijo? —nadie sabía que yo había salido a almorzar con Justin, a excepción de Elizabeth.
—Nadie, ya te dije. Solamente lo pensé y acerté.
—Ah —fui cortante—, ¿y estás enojado?
—¿Tendrías que preguntarlo para saber la respuesta?
—Supongo.
—Ayer tuve una pelea con él por ti, ¿y todavía lo preguntas?
—Chris…
—No —me interrumpió—, él comenzó con idioteces, y tú lo protegiste.
—Pero tú comenzaste —me apresuré a decir.
—Pero lo hice por ti —fundamentó—, sólo por ti. Porque estoy harto de cómo se te insinúa.
—¿Insinúa? —cuestioné.
—¡Por Dios,  ______(tu nombre)! —exclamó agotando su paciencia—, ¿no te das cuenta?
—Pero es sólo mi amigo —dije.
—Sí, para ti, pero él no te ve así nada más.
—¿Cómo me ve?
—Él quiere algo más que amistad, él quiere algo contigo —comenzó.
—¿Estás celoso?
—No son celos.
—¿Entonces?
—Simplemente que me da cólera.
—En una relación si es que no hay confianza, no hay nada, Christian.
—Y a ti te falta demasiada confianza —me dijo.
—Y tú no te quedas atrás, Christian —por favor, ¿me estaba hablando de confianza a mí ó a quién? ¡Mf!
—¿Por qué lo dices? —preguntó con TORPEZA absoluta.
—¿Cómo que por qué lo digo? —¿todavía se atrevía a preguntar?— ¿no es obvio?
—Explícate —sentenció él— no quiero estar adivinando.
—Mira, si tú me tuvieras tanta confianza como crees tenerla, jamás te hubieras agarrado a golpes con Justin, y ahora serían amigos.

Era cierto, pónganse a pensar. ¿Qué? ¿No es obvio? Se nota que se odian, y demasiado como para ponerse en esos planes si es que se supone que eran mejores amigos; de cierta forma me hacen sentir culpable de su rivalidad, y me jode eso, porque sé que lo soy y no hago nada por cambiarlo, por más que no sea mi problema.

—Te tengo confianza a ti —me aseguró— a quién no le tengo confianza es a él.
—Si no le tienes confianza a él, mucho menos me la tendrás a mí.
—Si no se la tengo a él, no se la tengo a él —me dejó en claro—, ¿eres él?
—Si no le tienes confianza a Justin, será porque tienes miedo que algo malo pase, ¿cierto? —seguramente eso estaría pensando Christian, y estaría pensando que yo no entendía nada.
—Exacto.
—Y si tienes miedo de que algo malo pase entre los dos, yo tendría que acceder a que eso pase, entonces tampoco me tienes confianza en lo absoluto.
—¿Por qué te pones en esa plan, ah? —me preguntó él, ya harto de trabalenguas.
—¿Qué plan? —cuestioné—, no es ningún plan. Simplemente es hablarte y decirte las cosas claras, como son, para que no te confundas en lo absoluto luego.
—¿Cómo no quieres que me confunda si es que mi novia sale a almorzar con un idiota que quiere algo con ella, ah?
—Christian, una pregunta —quería saberlo, porque si no sabía la verdad iba a estallar en medio de todo este sentimiento de impotencia.
—¿Quieres terminar conmigo?

Lo dije, cerré los ojos con bastante fuerza y me mordí el labio como si eso me fuera a dar fortaleza para la magnitud de su respuesta sea un sí o un no. ¿Me daría realmente fortaleza alguna? Siento algo por él, pero creo que también por Justin y me estoy sintiendo en estos momentos como una perra, una puta.

—…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Capítulo dedicado a Rochy, Nicole S., Joscelyn.

Juanis: ¡Aaaaaaaaaa! ¿Qué ha sido de tu vida? Te cuento que me hackearon mi otro MSN, déjame tu MSN y te agrego :) ji, ¿ya? Hay muchas cosas que te debo de contar y necesito muchos consejos; necesitamos ponerlos al día. 

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
Blog donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com 



Preguntas:
1. ¿Por qué eliminaste la novela de Nick y Miley?
PPTA: Es que ya no me gustaba en lo absoluto. 
2. ¿Te ha pasado algunas de las cosas que escribes en tu novela?
RPTA: Solamente algunas, por ejemplo mi papá vive fuera del país, pero lo veo cada 2 fines de semanas, y así. 
3. ¿Tienes algo firmado por Justin?
RPTA: Sí, un par de posters, pero no firmados personalmente por él, sino con la firma impresa. 
4. ¿De qué te disfrazaste para Halloween?
RPTA: De nada, jaja, es que tuve una fiesta.
5. Escucha a Matt Hunter, ¿sí?
RPTA: Sí lo he escuchado, me gusta como canta. 
6. ¿Qué significa cuando dices "es paja"?
RPTA: Es algo que dice acá en Perú, como dirían en otros países "chévere", o "genial".
7. ¿Cuándo seas grande quieres ser escritora?
RPTA: Realmente me gustaría hacer algo con mi vida que involucre el arte, y si es que pudiera publicar un libro con una novela ó algo más creo que uno de mis sueños estarían convertidos en realidad. 
8. ¿En cuánto tiempo estaré con Justin? ¿Mucho ó poco tiempo?
RPTA: Falta un tiempo indeterminado ;) 
9. ¿Tu nombre es Valeria o es tu segundo nombre?
RPTA: Jajaja, es mi nombre, pero mi segundo nombre; simplemente no me gusta el primero. 
10. ¿De dónde sacas las imágenes?
11. ¿De dónde sacas tanta inspiración?
RPTA: La inspiración no se saca de ningún lugar, simplemente viene (: 
12. ¿Tu número favorito sigue siendo el 13?
RPTA: Sí, y siempre lo será. 
13. ¿De dónde sacas las citas o frases?
RPTA: ¿Las de los capítulos? Las invento yo misma, o bueno el 90% sí, simplemente fluyen cuando estoy inspirada.
14. ¿Te gustan los libros de Nicholas Sparks?
RPTA: Sí :) Nicholas Sparks es mi ídolo.
15. ¿Qué se siente pasar de tener 9 comentarios a 69?
RPTA: Simplemente es algo indescriptible,  sé que es realidad, y es lo que más me cuesta creer. 
16. ¿Puedes subir una foto de ti para ver cómo eres físicamente?
RPTA: Preferiría que no, porque es un blog PÚBLICO, cualquier tipo de persona lo puede ver, y o sea, con cualquier tipo me refiero hasta un violador (sé que estoy yendo a los extremos) y por eso me sentiría insegura al hacerlo, lo siento :/ espero que me entiendan con lo que quiero decir, porque no lo hago por caerles espesa.
17. ¿Cuánto tiempo te demoras en escribir un capítulo?
RPTA: Yo no me siento y digo "voy a escribir un capítulo", y lo escribo, más bien abro Facebook, MSN, YouTube, Skype y Word para ir escribiendo, jajaja, y depende de mi estado anímico escribo mucho o poco. 
18. ¿Cuánto tiempo te costó tener lectoras? ¿En los primeros capítulos tenías visitas?
RPTA: Desde la Sinopsis de "Un giro de 360° desde que te conocí", tuve visitas y comentarios, me acuerdo que cada vez habían 100 visitas más, y eso me emocionaba rotundamente. 
19. ¿Qué es "asu"?
RPTA: O sea, es una palabra, así como una onomatopeya para expresar sorpresa, como dirían algunos "alaa", o algo así, ji.
20. ¿Qué significa "te hiciste la loca"?
RPTA: O sea, es como decir que te hiciste la incomprendida. La que no sabía que estaba pasando, ¿me entiendes? 
21. ¿Me puedes recomendar canciones?
RPTA: "Noviembre Sin Ti". 
22. ¿Cuándo termines con Christian te irás con Justin o te quedarás un tiempo sola?
RPTA: Eso lo sabrás tú, cuando lo leas (:

Vale