"Hola Noviembre"
—Christian, una pregunta —quería saberlo, porque si no sabía la verdad iba a estallar en medio de todo este sentimiento de impotencia.
—¿Quieres terminar conmigo?
Lo dije, cerré los ojos con bastante fuerza y me mordí el labio como si eso me fuera a dar fortaleza para la magnitud de su respuesta sea un sí o un no. ¿Me daría realmente fortaleza alguna? Siento algo por él, pero creo que también por Justin y me estoy sintiendo en estos momentos como una perra, una puta.
—¿Por qué andas preguntando eso? —su respuesta no era la que estaba esperando realmente.
—Porque siento como si es que así lo quisieras —repliqué—¸pero no ese no es el punto.
—_______(tu nombre)…
—Si es que quieres terminar conmigo, dímelo ahorita, sería mejor para los dos —lo interrumpí.
—Pareciera como si es que tú quisieras que terminemos.
—¿Por qué siempre piensas así de mí? —pregunté con algo de molestia.
Realmente con lo que decía me molestaba en sí, porque sabía que él tenía razón, pero el simple hecho de que no lo quisiera aceptar, era terrible, pero trataba de mantener los pies tocando Tierra para luego, cuando la caía venga, no me duela tanto.
La verdad molesta, pero siempre voy a preferir una verdad horrible que una mentira hermosa, es mejor y tiene mejores lados positivos, porque realmente yo no soporto a la gente hipócrita ni nada por el estilo. Y sé que no puedo hacer nada al respecto de esas personas, pero me estoy desviando del tema.
—Porque solamente te estoy diciendo lo que pienso y veo.
—¿Quieres terminar?
—Pareces entusiasmada y feliz si es que termináramos —él comenzó a molestarse.
—Te pregunto lo que escucho, nada más —hay muchas teorías y me estoy comenzando a dar cuenta de muchas.
—¿A qué te refieres?
—Christian, ese no es el punto.
—¿Cuál es? —preguntó él—, porque realmente no sé si es el que yo tengo, o si es el que tú tienes.
—¿Para qué me llamaste? —lo corté de imprevista.
—Ya ni me acuerdo —contestó—, creo que solamente quería hablar contigo, pero veo que eso no es posible ahora.
—¿Hablar? —cuestioné—, si quieres hablar yo estoy aquí siempre, pero no para reclamos absurdos.
—¿Reclamos? —seguramente no podía creer lo que estaba diciendo en estos momentos—, sabes que todo lo que te estoy diciendo es verdad.
—En ningún momento he dicho que sea mentira —me justifiqué.
—Pues, no actúes como si es que lo pensaras porque me molesta.
—Christian, aún no contestas mi pregunta —estaba que lo cortaba repentinamente.
—_________(tu nombre), deja de cortarme que me confundes —me pidió.
—Es que no te entiendo —me quejé y estaba frustrada.
—Sí me entiendes, solamente que no quieres darte cuenta de que lo haces —me dijo.
—Christian, no te pongas en ese plan conmigo, por favor.
—¿Esta es tu manera de solucionar las cosas? —me preguntó molesto.
—No es ninguna forma —respondí—. ¿Sabes?
—Sí lo es —me interrumpió.
—No puedo hablar contigo de estas cosas por teléfono —no aguanté más y una lágrima salió de mis ojos—. Si quieres ven a mi casa y hablamos… —hice una pequeña pausa—, mejor dicho. Ven y hablemos.
Lloré porque ya no podía aguantar esta situación ni un segundo más; me sentía terrible. ¿Qué puedo hacer por solucionar las cosas? Estoy tratando de dar lo mejor de mí, lo mejor que tengo. ¿Es tan difícil entenderlo? He abierto demasiadas puertas que pensé cerradas para siempre, y que sus llaves estaban perdidas; pero no. NO sé de donde saqué tanta fuerza para abrirlas sin tratar de lastimarlas. Ahora simplemente se están deteriorando y todo por mi culpa. ¿Por qué a la gente le importa tan poco las demás personas? Y sí sé que yo me incluyo entre ese grupo de personas que no le importan los demás, pero soy así. Y sí sé que no debería de estar pidiendo explicaciones si es que yo también lo hago, pero estoy con un sentimiento de rabia e impotencia que me harta y me quita las ganas de hacer las cosas bien, o bueno, algo bien.
Lo quiero, y de eso estoy segura, pero creo que los sentimientos no son los mismos y no son los que yo pensaba que eran. No quiero salir lastimada, y tampoco quiero eso para él. ¿Las cosas siempre son difíciles? Recién estoy empezando a vivir la vida, y me choco con la realidad de las situaciones que parecían perfectas, según demasiadas personas idiotas.
No entiendo para nada. ¿Por qué me dejo llevar siempre por los demás? Parezco una oveja. Yo sé lo que iba a pasar tarde o temprano y aún así lo hice sabiendo que no debí. ¿Seguiré siendo siempre así? Porque realmente si es que sigo así, no creo llegar a ninguna parte, y si es que llegara a un lugar no sería muy lejos. Cortando todas mis expectativas. Pero sé que si todo lo que está pasando me está hiriendo, no es más que mi culpa y yo lo sabía, y aún así lo hago, como una completa idiota sabiendo las consecuencias.
—¿Hablar? —dudó—, lo único que quieres hacer es reclamarme las cosas.
—Christian, por favor, no me hagas sentir así —le pedí, dejando todo el maldito orgullo a un lado y siendo la idiota débil que he sido todo este tiempo, simplemente que no lo demostré así—, yo de verdad quiero hablar contigo. No puedo más.
—¿Cómo quieres que me ponga? —él también se estaba desesperando y lo hacía demasiado notorio—, ¿qué me ría? ¿qué sonría? ¿qué te aplauda? ¿qué haga fiesta? No. No puedo.
—Me haces sentir como si hubiera matado a alguien —1ero de Noviembre, 8 meses. ¿Duele recordar?
—No puedo hace otras cosa al respecto y lo siento si te molestas, pero no puedo.
—¿No quieres hablar conmigo? —pregunté, yendo hacia el punto que ambos queríamos llegar o al menos yo sí.
—¿De qué podemos hablar? —cuestionó—, sé que solamente evadirías el tema.
—Realmente si piensas eso de mí, no sé porque mierda estoy contigo —me desfogué. Todo esto que tenía en el pecho, como un nudo, lo desanudé con mis propias palabras; me sentía mejor en lo absoluto.
—Y yo tampoco sé porque estoy contigo si lo único que quieres es evadir el tema y no afrontar la situación.
—¿Afrontar la situación? —no podía creer lo que acababa de escuchar; esas palabras que acaban de salir de su boca—, ¿de qué hablas?
—¿Tengo que explicártelo? —lo único que quería él es cortarme la llamada y mandarme a la mierda porque no lo voy a complacer en lo que quiere, y si es así que lo haga porque yo no me pienso dar por vencida hasta terminar de hablar y expresar todo lo que tengo que decir.
—Sí, pero sé que lo único que harías es evadir el tema y no afrontar las cosas como son —me dijo.
—¿TE HE HECHO ALGO? —grité en un estallido de furia—, ¿me odias? Dices que me quieres, pero no es así. ¿Tienes algún problema con lo que hago? ¿Sabes? Estoy llorando por ti, idiota, lo estoy haciendo. DEJÉ MI ORGULLO sólo por ti. ¿Y así te pones? ¡HE RENUNCIADO A DEMASIADAS COSAS POR TI! ¿Así te pones?
Las lágrimas comenzaron a salir más rápido de mis ojos, no aguantaba nada en lo absoluto. Este dolor se me hacía insoportable. Me sentía incapaz de hacer las cosas que yo quería, me sentía vacía. Sola. ¿Le gustaba hacerme sentir así? Todo lo que le dije es verdad, y no me pienso arrepentir, porque ya lo dije y no puedo retirar las palabras que dije, simplemente por no darle el gusto de escuchar lo que él quiere, y ya me harté de complacerlo en todo lo que él quiere.
—¿SABES? —seguí—, la gente que tiene un límite, y ya lo sobrepasaste en mí. TE QUIERO, pero no pienso aguantar esto más. ME HACES SENTIR COMO UNA MIERDA, como si tuviera la culpa de todo. ¿TE HACE FELIZ SABERLO? No aguanto ni un segundo más. Necesito ahorita mismo alguien que me entienda y me pueda brindar su apoyo en este día tan difícil que se me está presentado, pero no. —colgué.
Me desfogué, y me di cuenta de todo lo que había dicho, y si es que realmente estuvo bien o simplemente me debí de quedar callada y soportar sus idioteces. Dos cosas completamente diferentes, pero que no me dan nada bueno.
Las lágrimas de la impotencia me invadían completamente y no me dejaban tranquila en lo absoluto. No quería llorar por Christian, y definitivamente no lo estaba haciendo por él. Lloraba por como él era conmigo, siempre quería tener la razón, siempre quiere ser él que dice como son las cosas y eso me molesta completamente y más viniendo de él. Se supone que lo tendría ahí para que me apoye de cierta manera u otra, pero no lo hace para nada. Las lágrimas que derramo son pruebas de que mi orgullo se fue a la mierda y que mi dignidad se perdió como una pieza pequeña de algún juguete en medio de una gran habitación de juegos para niños pequeños.
Sequé algunas lágrimas, y apagué mi celular por si es que él me trataba de llamar o alguien; no quería saber de nadie en estos momentos. Di un hondo respiro, y abrí los ojos de un golpe, y me fui hacia la sala, porque tenía que pasar por ahí para ir hacia mi habitación.
—¿Qué pasó? —preguntó Ryan—, ¿por qué tantos gritos?
—Por nada —contesté fríamente, y me sequé las lágrimas existentes en mi rostro.
—¿Se pelearon Christian y tú? —ahora fue Chaz quien me preguntó eso.
—Solamente hablamos —mi tono de voz al contestar fue el mismo—, y ya no aguanté más y le colgué la llamada.
—Pero, ¿qué pasó? —insistió Ryan.
—Por favor, no tengo ganas de hablar de eso. ¿Sí? —dije y me dirigí hacia la escaleras.
Cuando ya estaba a punto de pisar la última grada para llegar al 2do piso, Justin reaccionó.
—Espérame —y a continuación él me siguió hacia donde estaba yo.
Quería olvidarme del mundo por completo aunque sea hoy día. Es increíble. ¿Cierto? Como un día puede comenzar siendo uno de los peores del mundo, como viene otra persona y lo arregla mágicamente con su humor, su forma de ser, su forma de pensar y con sus sonrisas. Mágico, ¿no? Pero toda esa magia se malogra cuando una de las personas que quieres viene a hacerte problemas y querer ganar una pelea que no existe realmente.
Yo lo dije una vez, y me olvidé completamente de eso, estos meses que he estado con Christian. “El amor sólo existe en los cuentos de hadas, magia pura”. Magia, una cosa irreal. Eso es lo que es el amor, una cosa irreal. Yo caí en ese juego sin querer, pero de alguna manera lo quise inconscientemente. El sufrimiento es lo que me impulsa a seguir eso, seguramente.
Lo quiero, y sí, lo admito, me atrajo desde el primer momento que lo vi en esta casa, la primera vez, pero no sé si me gustó. Luego, nos hicimos amigos, y ahí creo que confundí amor con amistad, algo tonto e ilógico; uno de los errores más comunes que las personas cometen. Creo que simplemente fue una ilusión en la que fui cayendo poco a poco con los ojos cerrados, por el sencillo hecho de que yo no los quería abrir para ver la realidad que me rodeaba. Suena feo, lo sé, pero así es como son las cosas. Feas.
Estaba por abrir la puerta de mi habitación, que estaba cerrada completamente desde que me fui a almorzar, cuando sentí una mano fuerte tocándome el hombro. Volteé rápidamente.
—Justin —susurré, mientras lo veía directamente a los ojos.
—¿Qué pasa? —me preguntó, al ver recorrer una lágrimas más por mi mejilla y caer al piso.
—Nada, no pasa nada —otra vez traté de ocultar la verdad.
—Sabes que puedes confiar en mí.
Dicho eso se acercó hacia mí y me dio un abrazo fuertemente, me sentí protegida y comprendida a la vez. Él era como el hermano que jamás tuve, como el amigo que siempre está ahí para apoyarte sin importar las circunstancias en las que uno se encuentre. Lo conozco desde que llegué a Atlanta, pero ya han pasado unos cuantos meses que me lo pasé odiando y alejando de mí, y hace menos de un mes somos amigos y me siento genial al respecto; jamás pensé conocer a una persona como él en lo absoluto. Es como un hermano para mí. No sé, es algo único que solamente tiene él.
—Justin… —pude decir entre las lágrimas que comenzaron a brotar nuevamente por la emoción del momento y por el sentimiento que tenía dentro mío— gracias.
—No me digas gracias, _______(tu nombre). Lo hago porque te quiero —confesó—, y porque sé que tú no mereces nada de lo que te está pasando.
—¿Cómo estás tan seguro? —pregunté, sin dejar de abrazarlo.
—Porque lo sé —me besó en la frente y me dio más seguridad que antes.
—Justin, soy una mierda de persona —lo admití entre lágrimas—, me siento fatal.
—¿Christian te está haciendo sentir así? —me abrazó con más fuerza que antes.
—No es él. Simplemente yo me doy cuenta por las acciones hago y digo hacia las demás personas —quería ser sincera conmigo misma, no solamente con él.
—¿Qué pasó con Chris? —quiso saber él también. A él si le pensaba contar la verdad.
—No te lo quiero contar acá —le dije—, acá no.
—¿A dónde quieres ir?
—¿Podemos salir a caminar? —le pedí.
—Donde tú quieras estar, ahí me vas a tener —sonrió.
—Gracias, Justin —fue lo más sincero que he dicho en estos momentos, y desde hace tiempo que no decía algo poniendo todo mi corazón.
—No hay de que, linda.
Me hizo sentir bien, fue poco, pero lo hizo.
Nos fuimos caminando los dos hacia un parque no muy lejano que había por acá.
Él me agarraba de la mano, yo solamente la sujetaba fuertemente. Me sentía protegida desde alguna manera por él.
—Cuéntame —rompió el silencio incómodo que había entre nosotros dos desde que habíamos salido de mi casa—, ¿qué es lo que pasó? Sabes que puedes confiar en mí.
—Christian —respondí—, es eso.
—¿Qué pasó con él?
—Estoy harta —dije—, harta de todo esto.
—¿Cómo así?
—Él quiere que sea como él quiere, no como soy —comenté—, o bueno al menos eso pienso. Siempre está descontento con todo, y piensa que yo no puedo tener un montón de cosas que él si tiene. ¿Me entiendes?
—¿No estás feliz con todo esto? —preguntó.
—No, para nada —respondí—, ¿sabes por qué? Porque yo le di todo lo que he tenido, y hasta lo que juré no volver a tener, y él solamente lo supo y lo sabe desperdiciar. No sé porque trato de dar algo bueno de mí, cuando algunas personas no lo aprecian.
—Las personas que no lo aprecian simplemente son tontas. No saben lo que se pierden.
—No se trata de perder o ganar —esto no era un juego ni nada por el estilo—, se trata de querer y aprovechar. No es una competencia.
—¡Qué lindas palabras! —acto seguido sonrió.
—Estás volviendo a hacer lo mismo —confesé en susurros.
—¿Qué cosa?
—Me estás por sacar una sonrisa en un momento sumamente inapropiado por todo lo que ha ocurrido —me quejé.
—De eso se trata.
—¿Cómo así? —pregunté—. Lo siento si no entiendo mucha de las cosas que dices, es que ando media volada.
—Se trata de que debes de sonreír, porque no debes de andar triste. Eso no sirve de nada —me explicó lo antes dicho por él.
—¡Ya entendí! —sonreí casualmente.
—Así te quiero ver —habló con respecto a mi sonrisa—, así. Sonriendo.
—Hoy día no ha sido uno de los mejores días de mi vida —evadí un poquito lo anterior, pero era para explicárselo de alguna manera.
—Los días no vienen clasificados entre “buenos” y “malos”, simplemente uno hace de ellos lo que quiere.
—Sí, concuerdo en eso —dije.
Hoy día no hubiera sido ningún día malo, sino hubiera cometido el error más grande de mi vida hace 8 meses. Y no lo supero, realmente jamás lo haré, como ya dije una vez: “seguirá doliendo por el resto de mi vida, simplemente que de nuevas maneras”, pero siempre estará presente. Y también, si Christian no sería así conmigo y yo me dejara derrumbar por sus palabras. Ahora me doy cuenta cuando decían que a veces las palabras duelen más que los golpes.
—No me gusta verte así —me dijo, mientras se acercaba hacia una de las bancas que había en el parque y tomaba asiento.
—No me gusta sentirme de esta manera —complementé.
—Siéntate —me pidió, mientras se hacía a un lado para no ocupar más de la mitad de la banca.
—Gracias —tomé asiento a su costado.
—¿Podemos hacer una promesa? —me miró directamente hacia los ojos hinchados y rojos que tenía ahora por las lágrimas que había derramado.
—¿Cuál? Depende —no iba a prometer algo que no era capaz de cumplir.
—Nunca llores por una persona que no vale la pena tus lágrimas —esa era la promesa que me pedía.
Su promesa no era alguna difícil que implicara algún riesgo en mi vida, ni alguna cosa loca que tendría que hacer, pero tan simple como se veía, era tan difícil cuando se entendía completamente el contexto a fondo. Pero al decir un “lo prometo”, sería más difícil que lo haga teniendo en cuenta la promesa, y realmente no quería que las personas me vieran débil, eso solamente les darían más oportunidades de venir y tratarme como quisieran. Hacerme sentir como me siento exactamente ahora.
—Es muy difícil de cumplir, ¿sabes?
—Pero no sirve llorar por una persona que no lo vale. Nadie te dice que no puedes llorar, pero simplemente no por persona que lo único que quieren hacer es hacerte sentir mal o algo parecido; que solamente te quiere abajo, en el piso —¿no les gusta cómo es este chico? Es como ninguno. Pensé que las personas así ya no existían, pero me equivoqué. Una vez más.
—No sé cómo puedes ser tan profundo —manifesté—, no sé cómo tus palabras pueden tocarme de tal forma que me hacen cambiar completamente de parecer. No sé cómo lo haces.
—Hay algunas cosas en la que nos equivocamos, no somos perfectos. Cometemos errores…
—De eso se trata la vida —lo interrumpí—, de aprender de los errores.
—Siempre te gusta terminar la oración, ¿cierto? —me miró impresionado—, ¿cómo sabías?
—Es fácil, es simple —sonreí—, era obvio.
—¿Eres adivina? —optó por un camino más tonto y que me haría reír.
—Sí —sonreí.
—Sonsa, me gusta verte así —repitió—, así te ves bien. Te ves más linda. Amo tu sonrisa.
—¿De qué sonrisa hablas? —pregunté. Yo tenía un concepto de mí; no era de las personas que andaban sonriendo porque sí. Era todo lo contrario.
—De la que tienes ahorita en tu rostro —me dijo.
—¿Ah sí?
Yo no era de esas personas que sonreían conscientemente, más bien lo hacía extraña vez. O cuando me nacía, pero no porque sí.
—Tienes la sonrisa más hermosa que he visto en el mundo —me dio otro cumplido.
—¿Por qué mientes? —pregunté, soltando una carcajada.
—Cuando te digo que tienes la sonrisa más hermosa del mundo es porque es verdad.
—Justin, gracias —sonreí.
—¿Me lo prometes?
—¿Prometerte qué? —no entendí, porque cambió repentinamente de tema.
—Prometerme que no vas a llorar por alguien que no valga la pena —me refrescó la memoria.
—Es difícil hacer promesas que luego probablemente no vaya a cumplir —hablo con cierta experiencia, ¿o no?
—Solamente si tú te lo propones lo lograrás —me miró.
Me hipnotizó en ese preciso momento con esos hermosos ojos que tenía. Me encantaban sus pestañas rizadas y el color de sus hermosos ojos, ahora los veía algo verdes, antes eran más marrones. Este chico tenía algo especial que me provocaba algo indescriptible, y que no me dejaba pensar las cosas bien.
—Te lo prometo —accedí en un momento de torpeza. ¿Sus ojos? ¿Su mirada?
—Así me gusta, es mejor vete así.
—Justin —lo abracé—, solamente necesito esto.
Él me abrazó con un poco más de fuerza. Lo que sentía era único.
—No estés así.
—Hoy día ha sido un día horrible —rompí en llanto—, me di cuenta de todo lo que estoy perdiendo.
—¿Perdiendo?
—He perdido mi dignidad, he perdido orgullo, he llorado todo por un chico que no le importa en lo absoluto —dije, dije lo que sentía—, o al menos eso me da a entender. Y ya van 8 meses.
—¿8 meses? —cuestionó.
—Olvídalo —contesté casi al instante.
—¿Por qué? ¿Qué pasó? —preguntó; no debí de abrir mi boca.
—Son muchas cosas, es una larga historia —otra excusa más. Quería sacar todo lo que tenía dentro de mí.
—Tengo tiempo.
Me di cuenta que él quería que yo le dijera todo, seguramente entendía de alguna u otra forma lo que estaba por decir, o mi situación. Era raro. Pero sabía que él entendía algo.
—Justin, no tengo fuerzas para decirlo —confesé.
—No te voy a obligar a decírmelo, pero como creo que ya te dije una vez, me tienes acá para lo que quieras —eso me inspiró confianza de su parte.
—Justin… —solté unas lágrimas—, quiero volver al pasado y perderme en él.
Me pegó más hacia él, y acarició mi cabello. Sabía lo que sentía, sin que le haya dicho algo yo misma.
—Te entiendo —susurró. ¿No lo dije? Lo sentía en sus abrazos.
—Me gustaría contarte…
—No tienes que hacerlo —me interrumpió.
—Te lo contaría, pero las únicas personas que lo saben son mi familia y Verónica —nadie más—, me gustaría hablar y decirte toda la verdad, porque sé que tú me entenderías, pero no estoy preparada para otra lágrima más.
—Ya te dije, no lo tienes que hacer —me recordó nuevamente.
—Quiero hacerlo, pero no tengo la fuerza que me permite hacerlo.
—Cuando estés preparada, estaré aquí —me soltó para sonreírme y para que pueda ver la sinceridad que estaba mirando en estos momentos en sus ojos.
Básicamente estaba confiando en un completo desconocido; a alguien que no conozco demasiado, pero aún así lo hago. Un desconocido que ahora era mi amigo más cercano y que quería.
—Tal vez Dios quiso que nos cruzáramos en este gran camino que se llama vida —no sé porque lo dije.
—¿Por qué lo dices?
—No te conozco casi nada —era cierto—, aún así siento que eres alguien en quién puedo confiar ciegamente, pero tengo miedo de algo.
—¿De qué cosa? —me preguntó.
—De estar viviendo engañada sobre lo que pienso —siempre tenemos miedo a algo, tal vez este es mi caso. f
—Puedes confiar en mí para lo que quieras, y si no me importara eso, créeme que jamás hubiera hecho tantas cosas por ti.
Me puse nerviosa y sentí algo dentro mío. Un sentimiento raro. Algo que me invadía y me enloquecía totalmente; tenía la lengua trabada y un nudo en la garganta. Pero mi gran pregunta era, “¿por qué?, ¿solamente eran sus palabras o era algo más que no podía entender? O mejor dicho, que simplemente no quería entender en lo más mínimo. Me pongo a pensar.
—…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hola chicas, ¿cómo están? Espero que anden súper :) He tenido uno de los mejores fines de semana, y he estado algo ocupada, pero quiero que sepan que este capítulo lo escribí pensando en todas ustedes, y va dedicado a todas. Ahorita no les voy a poder responder las preguntas ni nada, porque ni si quiera he leído los comentarios por falta de tiempo, pero para el próximo capítulos los leo y respondo, porque ahorita tengo que irme a dormir y todavía no he terminado mi tarea, jaja.
Este capítulo está dedicado a todas ustedes, y por cada comentario que me dieron, por cada visita que me dieron, por cada sonrisa que me sacaron. Son lo máximo, las adoro :) sin ustedes no sería nada de esta novela. Gracias por todo lo que están haciendo y han hecho, cada una de ustedes está en mi corazón.
Las quiero mucho chicas, espero que puedan entender, ya que si les respondo ahorita todos sus comentarios, no podría subir el capítulo hoy, y lo terminaría subiendo mañana.
Blog donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com
♥ Vale ♥
