"Tal vez los sueños de tu pasado sean la realidad de tu futuro"
—Te quieren corregir.—Pues, no necesito que me corrijan, yo sé lo que haré o lo que no. Es mi vida, ¿cierto? —me estaba exaltando, no buscaba pelear, pero era inevitable— NO CREO EN EL AMOR, YA NO MÁS.
—¿Estás segura? ¿Y lo que sientes por Christian? —preguntó.
—No sé lo que es, no quiero creer en nada. Ya no más, por favor.
—¿Hablas en serio? —me miró— ¿Qué harás?
—…
Había un tiempo en el que me dediqué a no creer en nada, ni si quiera en Dios. Ya no creía en nada ni en nadie. Solamente creía en mí misma. Ese tiempo fue durante unos 3 meses, hasta Agosto más o menos de este mismo año. Ya no creía en nadie, me di cuenta que no servía de nada enojarme con Dios. Por favor, las cosas pasan por algo en la vida. Pero estaba y estoy tan enojada por todo lo que me hace, que no sé a veces que pensar o que creer.
Hay días en los que simplemente debo de tener una sonrisa en el rostro, debo de hablarle a la gente como si todo estuviera normal, como si fuera un día como cualquier otro. Pero, ¿qué? No se dan cuenta, me estoy pudriendo de dolor y tristeza. ¿Qué debo de hacer para que se den cuenta? ¿Tatuármelo? Yo no quería hablar de Verónica con chicos, ni de Christian, ni si es que somos novios, si es que nos hemos peleado o algo así. Tal vez yo también metí el tema, pero no quería hablar sobre él. Ahora no. Quería hablar de cómo me sentía.
—No te preocupes. Pero solamente quería saber…
—Por favor, no quiero hablar de chicos. Quiero hablar de que tan mal me siento, necesito bajo cualquier motivo desahogarme —la interrumpí.
—Está bien, no te preocupes —era lo bueno de ella, me gustaba eso de Verónica. Cuando REALMENTE la necesitaba estaba dispuesta a todo.
—Gracias.
—Bueno, no te entendí ayer muy bien por teléfono —ella se había dispuesto a cambiar de tema, prefería que fuera así— estabas llorando tanto que no entendía muy bien lo que me querías decir.
—Está bien —sé que ahora iba a llorar, y estaba harta de derramar lágrimas, básicamente había agotado todo lo que tenía dentro mío, pero tenía que aguantar, ese era el precio— de que mi mamá… perdón —me corregí inmediatamente— está embarazada.
—Pero, sí te entendí eso. Lo que no entiendo es porque te pones así, deberías de sentirte mejor. ¿No? Tú siempre querías tener un hermanito menor que tú.
—Hermano, no medio hermano —corregí— ¿sabes cómo se siente que tu mamá tenga un hijo con otro hombre, y sobre todo uno que odias? ¿Sabes cómo me siento?...
—No, realmente no —susurró, y con un tono de voz algo triste.
—Bueno, por eso… ¿sabes? Mañana ya se cumplirán 8 meses desde su muerte. Siento que todo ocurrió ayer. Y me enteró de que mi mamá está embarazada. ¿No entiende por lo que estoy pasando? Podrán pasar años, siglos, milenios, pero jamás voy a olvidar a mi papá.
—Y nadie pretende que lo hagas —me interrumpió, mi mejor amiga.
—¿Entonces? ¿Por qué me haces eso? ¿No entiende? Está haciendo las cosas de la peor manera posible. Pensar que todo es mi culpa… —sí, lo repetí otra vez. Pero yo lo siento así. Es mi culpa. Me entenderían si es que supieran toda la historia.
—¡No es tu culpa! —exclamó ella.
—Sí lo es, todo por mi maldita culpa —se escuchaba el odio en mi voz. Estaba arrepentida de todo lo sucedido en ese día.
—No lo es. ¡Deja de decir eso!
—Por favor, todo fue por mi maldito capricho. ¿Sabes? Por ser como soy pasó todo eso. Y ahora soy la que más arrepentida está. Yo misma tracé mi destino.
—No. Las cosas siempre pasan por algo —me dijo ella.
—¿Sabes? Lo vi todos esos días que estaba en el hospital, agonizando, recé y recé, me cansé de tanto hacerlo, ¿y de qué me sirvió? De nada. Nadie me supo escuchar…
—¿Te puedo dar un consejo? —me interrumpió ella.
—Dímelo —era lo que más necesitaba.
—Bueno, no es tanto un consejo, más bien te quiero decir algo —corrigió Verónica.
—No importa, con tal de que no se algo malo, está bien —lo acepté.
—Bueno, te lo diré.
—Dime.
—Dios nos pone algunos obstáculos en la vida, pero nos los pones porque él sabe que eso nos hará más fuerte y que nos dará fortaleza. Él sabe que podemos aguantar. Dios no te va a poner algo que él sabe que no va aguantar —me dijo mi mejor amiga.
—¿Tantos obstáculos? —pregunté— Verónica, no soy tan fuerte. Realmente, no puedo aguantar todo esto.
—Sí eres fuerte —me aseguró— todo lo que haces. Si yo estuviera en tu lugar, me hubiera suicidado. Tenlo por seguro.
—Hay días que pienso en eso. Pero luego digo “no”, porque sé que a él no le gustaría que haga eso. A mi papá le gustaba que yo afrontara las cosas por más fuertes que sean.
—¡No vuelvas a pensar eso nunca más! —exclamó ella, estaba enojada. Sé que lo que dije anteriormente era una torpeza, pero cuando estás en mi situación es lo primero que piensas.
—Ya te dije que jamás lo haría —le hice recordar lo que había dicho.
—El simple hecho de que hayas pensando en eso es demasiado. ¡Ni si quiera tienes una razón para pensar en eso! —básicamente me gritó.
—Para ti es fácil decirlo, ya que simplemente no has vivido todo lo que yo he vivido. Nada parecido.
—Mi abuelito murió hace unos años, exactamente unos 4 años —me comentó ella.
—Sí sé, pero no es lo mismo un abuelito que un papá, Verónica —le dije— un papá es la persona que te dio la vida, al que le dijiste “papi, te quiero”, esas cosas. Un abuelito es algo así, más bien, cuando te digo que quiero más a mis abuelitos que a mis papás no miento. Simplemente, que básicamente no es casi lo mismo. Yo era más unida a mi papá que a mi mamá. Él ya no está —comencé a recordarlo, todos los momentos vividos junto a él. Sé que en cualquier momento las lágrimas comenzarían a brotar— sé que debes de estar harta de escucharme hablar de él, pero aj, me siento una mierda sin él. Casi nadie sabe que él ya no está conmigo.
—___________(tu nombre) no me molesta que me hables de tu papá, más bien prefiero que me hables de él. Así me demuestras todos tus sentimientos y me haces dar cuenta de cómo eres realmente, y no como intentas ser con las demás personas para que crean que todo está normal en tu vida —me sonrió— no desearía estar en tu situación, pero en cambio, tú lo afrontas de la mejor manera posible. No lloras toda la vida, no cada segundo, pero lo extrañas un montón. Es lo que admiro de ti. Eres muy fuerte.
—Gracias, en serio. Eres asombrosa. Agradezco haberme dado cuenta de la persona que eres, tal vez un poco tarde, pero lo hice —si es que jamás hubiera visto como era ella realmente, probablemente jamás le hubiera hablado y ahora no seríamos amigas.
—No me agradezcas. Solamente te admiro, por lo que eres. Por quien eres. No por quien a veces intentas ser —tal vez ella quería darme a entender que no quería que fingiera ser alguien que no soy.
—Entiendo lo que me quieres dar a decir —manifesté— y solamente soy así, porque el tiempo me cambió. No soy completamente feliz por como soy.
—No digo eso. Quería que me explicaras algo —me aclaró.
—¿Qué cosa? —pregunté— dime.
—¿Qué fue lo que realmente pasó con tu papá? —esa pregunta me puso la piel de gallina— nunca llegué a entender realmente lo que pasó con él. No me explicaste bien, solamente me dijiste unas cuantas palabras. Jamás he tenido el valor para volverte a preguntarte porque sé que seguías mal. Pero la duda me come viva.
—Por favor, no me hagas contártelo —sequé las lágrimas que salieron de mis ojos— es lo que más odio. No quiero acordarme de ese día. No quiero. Por favor.
—Está bien. No te quiero obligar a que me digas —me comprendió Vero— solamente quería preguntarte, pero si es que tú no te sientes cómoda, no quiero llegar a incomodarte.
—Gracias por entenderme —le sonreí— solamente que cada vez que pienso en eso, me dan ganas de morirme. Pienso que todos es mi culpa. Algún día te lo contaré todo. Lo juro, pero ahora no. Ahora no. Por favor, ahora no me pidas que te cuente eso.
—No te preocupes. Yo te entiendo —me encantó cuando me dijo eso. Era bueno saber que tenía una amiga.
—Ya han pasado casi 8 meses, y no lo puedo superar. Jamás lo haré —confesé.
—Es lógico. Jamás lo harás. Al final, es tu papá. ¿Cierto?
—Sí —sonreí— mi papá.
¿Qué no daría por volver a mirarlo y decirle “te quiero, papi”? Haría un montón de cosas. Cosas que antes hacía, pero no con tanta frecuencia, ahora me muero por verlo y abrazarlo. Me muero por escuchar su voz. Cosas que hasta que me muera no podré volver a experimentar. Cosas que yo pienso perdidas. Cosas que me encantarían volver a hacer. Cosas que simplemente jamás volverán.
—¡La comida! —escuché gritar a Elizabeth enérgicamente.
—Ya está el almuerzo —le avisé a Verónica— ¿vamos a comer? Me muero de hambre.
—Sí, yo también. Bajemos.
(En el comedor)
Verónica amaba como Elizabeth cocinaba, y por eso le gustaba venir a comer a mi casa.
En el comedor, me senté en mi sitio de toda la vida, y Verónica en uno que estaba a mi costado, Ryan todavía no bajaba con sus amigos, era mejor, prefería almorzar solamente con mi amiga.
—Suerte que no ha bajado ni Ryan, ni sus amigos, ni Paz —Paz, me había olvidado completamente de ella.
—¡Oh! ¡Cierto! —exclamó Verónica— ¿y Paz?
—No sé, me había olvidado completamente de ella —claro, desde la mañana. Seguramente estaría en su habitación organizando toda su colección de zapatos, o tal vez de sus brazaletes, o esas cosas. O tal vez habría salido de compras sin que me dé cuenta. Cosas así pasaban completamente desapercibidas por mí.
—Volviendo al tema de antes —dijo Verónica— ¿qué harás con Christian?
—Pasará lo que tenga que pasar —mi respuesta fue simple, pocas palabras, expresaba lo justo y necesario. Nada más. ¿Para qué más?
—¿Y qué es eso que tiene que pasar? —preguntó.
—Eso yo no lo puedo hacer, solamente el destino lo sabrá —respondí ágilmente yo. Astuta. ¿Cierto?
—Eso sonó a novela barata —se burló Verónica.
—Puede ser… —reí— pero realmente, no sé que podrá pasar.
—Pero es que tú debes de saber que puede pasar —se quejó ella.
—Mira, yo ya le dije todo lo que tenía que decir. Él se puso así conmigo. Y realmente, me quiero olvidar de todo este tema —le expliqué—. ¿Podríamos cambiar de tema?
—Está bien. No te preocupes —habíamos cambiado de tema tan rápidamente que ya no sabíamos ni que decir. Ninguna de las dos.
Solamente nos dedicamos a comer y decir una que otra palabra, nada importante por supuesto.
Horas después…
(En la habitación de ___________(tu nombre))
Para ese entonces, ya habíamos terminado de comer, y ya me había cepillado los dientes. Me encontraba con mi amiga en mi habitación. En ese preciso momento, sonó mi celular.
—¿Aló? —contesté sin pensarlo dos veces.
—Hola ____________(tu nombre) —escuché decir a una voz similar a la de Caitlin.
—¿Cait? —quería asegurarme si es que realmente ella era.
—Sí.
—¿Qué pasa? Dime.
—¿A qué hora voy a tu casa, ah? —me preguntó ella.
—A la hora que quieras, por mí ven ahorita —respondí. Y miré hacia donde estaba Verónica, me cambió la sonrisa que tenía por una expresión como diciéndome “¡NO!”.
—Ya, iré en un par de horas, ¿está bien? —en ese momento eran las 3 de la tarde, tal vez vendría a las 5 o algo así— trataré de ir temprano.
—Está bien. No te preocupes.
—Ok. Solamente quería saber eso —me dijo ella.
—Ok, no te preocupes. Cualquier cosa que necesites me llamas. ¿Está bien? —le dije.
—Ok. Lo tendré en cuenta . Bueno, me tengo que ir. Chau —se despidió ella.
—Chau, cuídate —colgué.
Cuando colgué la llamada, miré a Verónica, quería asesinarme, lo veía en sus ojos.
—¿Qué pasa? —pregunté de lo más inocente.
—¿Por qué le dices que ya venga? —estaba molesta. Y se notaba.
—Le dije que venga a la hora que quiera…
—Y que por ti viniera ahorita —me interrumpió.
—¿Acaso no te cae Caitlin? —cuestioné.
—No he tratado con ella —se limitó a responder Verónica.
—¿Entonces? ¿Por qué no la quieres ver? —es cierto. Pero bueno, tendría que entender un poco. No era amigas, seguramente no se sentirían en confianza.
—No es eso. Sino que después te vas a ir con ella y me vas a dejar sola —noté tristeza en su voz.
—No te voy a dejar sola —sí sé, siempre le decía lo mismo.
—Eso es lo que toda la vida dices y luego me dejas —yo jamás la dejaba sola, simplemente que a veces habían algunas situaciones que debían de tener más atención. Tómenlo como quieran.
—¿Toda la vida? —cuestioné burlonamente— ¿qué te pasa?
—Sí, admítelo.
—No te pongas así por sonseras. ¿Quieres? —le pedí a Vero.
—Claro, como a ti no te lo hacen…
—Oye, tú me dejaste por Paz, que es peor —interrumpí, antes de que ella pudiera terminar su oración.
—¡Ay! Pero al menos tú has tratado con ella. ¿O no?
—¿Y qué tiene? ¡Yo la odio! —justifiqué— ¿acaso tú odias a Caitlin?
—No lo sé.
—¿Ah? —no la entendía.
—Bien que entiendes lo que quiero decir —soltó a la luz Verónica.
Estaba harta de acertijos, así que decidí dejarle de hacer caso, así sería mejor.
—¿Quieres comer un postre? —le pregunté a Verónica, quería cambiar el tema de conversación.
—¿Qué postre? —se interesó un poco y dejó su enojo a un lado.
—No sé, no hay nada —le dije— ¿preparamos algo?
—¿Cómo qué? —cuestionó.
—No sé, pero me he antojado de algo dulce —confesé— ¿vamos a comprar algo en la pastelería que hay algunas cuadras?
—Está bien. Vayamos.
—Caminando. ¡Por si acaso! —la previne.
—¿Ah?
—Sí, así quemas calorías. ¿Qué más quieres que te hago el favor? —sonreí.
—Está bien —dijo mi amiga, desganada.
(Mientras caminábamos)
Ya habíamos salido de mi casa, ahora nos encontrábamos caminando hacia la pastelería.
Era una pastelería súper grande y moderna, y también, tenía un aspecto muy atractivo para la vista del cliente y con lo que vendían, unos postres deliciosos, se ganaban el título de la mejor pastelería de la ciudad. Eran buenazos.
—¿Habías venido antes? —le pregunté a Verónica.
—No, realmente no. Es la primera vez que vengo desde que vivo acá en Atlanta —me respondió ella.
—¡Asu! ¡De lo que te pierdes! —claro, yo tampoco había venido un montón de veces. A las justas unas 10 veces. Pero no era mucho.
Eran perfectos, y se veían apetitosos.
¿Saben? La gente dice que cuando uno se siente mal, lo mejor a veces es desahogarse con la comida. Claro, tampoco abusar. Tampoco estoy diciendo que entren a este gran problema de la obesidad. Pero, a veces cuando uno está triste no hay mejor que un buen postre o dulce, debemos de sonreír. ¿Cierto? Al menos a mí sí me funciona, lastimosamente no puedo comerlo siempre, sino engordaría demasiado. Soy de esas personas que si comen mucha grasa o lago así, engordan demasiado, por lo tanto solamente me lo puedo permitir una vez a las quinientas.
♥ Vale ♥
—Creo que ya sé lo que quiero —manifesté. Todo se veía tan apetitoso— pero mejor, sentémonos.
—Está bien.
Nos sentamos en una de las mesas que estaban afuera.
Una vez que ya nos habíamos acomodado, rápidamente un mesero ya nos estaba entregando los menús. Era como un café, más que una pastelería, era un café.
—¡Buenas tardes y bienvenidas! —nos saludó el mesero— en un momento vendré a tomar su orden.
—Gracias —respondimos las dos.
Ya sabía lo que me iba a pedir, por lo tanto no comencé a buscar mucho lo que quería. Solamente una leída rápida. Nada más. Verónica sí comenzó a ver el menú.
—¡Está buenazo ese chico! —exclamó Verónica en un suspiro, en un tono de voz algo bajo.
—Ya te escuchó —la molesté.
—No, es imposible. No me puede a ver escuchado.
Y bueno, sí, estaba bueno ese chico, alto, piel algo bronceada, musculoso, tendría unos 16 o 17 años, y tenía el cabello castaño, ojos azules. Nada fuera de lo normal, he visto mucho así. Estaba pasable, tampoco era para decir “¡Asu, uff!”.
—¿Tan necesitada estás? —pregunté sonriendo, para que no se lo tomara tan a pecho.
—¿Necesitada? —cuestionó.
—Sí. Puta, ni que estuviera tan bueno, ¡ah! —le di a entender lo que estaba pensando.
—¡Mf! El día que un chico te parezca que está buenazo, sería histórico.
—No me sorprendes —dije—. Te gusta Ryan. ¿Entiendes a lo que voy?
—¡Cállate! —reaccionó ella—. Mis gustos no son tan malos. Ryan no es feo.
—Mf, pero es pendejo —¿qué? No es novedad, es pendejo. Ella lo sabe, él lo admite. ¿Qué más quiere?
—Sí lo sé. ¿Eso qué tiene? —me sorprendía su inocencia.
—¿Cómo que qué tiene? —pregunté sorprendida— Es pendejo. No te ilusiones.
—¿Ilusionarme? ¡Mff! —sí, su tono burlón era el que estaba predominando.
—Sí. Solamente te aconsejo. No te ilusiones —le aconsejé— luego no quiero que te arrepientas de nada .Eres mi amiga, por eso te estoy previniendo de cualquier cosa.
—¿Crees que me ilusionaría con Ryan?
—Lo creo. Hasta con los ojos cerrados —le aseguré.
—No, es muy pendejo —notaba su incomodidad en lo que decía, era obvio que se ilusionaría si es que él le hablara— jamás podría ilusionarme con él.
—Te conozco lo suficiente como para asegurarlo —di una leída a las bebidas.
—Jamás me podría ilusionar con él, porque simplemente él jamás me haría caso —sentenció.
—No digas eso.
Antes de que ella pudiera decirme algo, volvió el mesero y nos tomó nuestros pedidos. Yo solamente me pedí un Frapuccino y el muffin que vi en la vitrina. Nada más. Verónica se pidió un batido de chocolate con una porción de tarta de cerezas y helado de vainilla.
Probablemente en menos de lo pensado ya estaría viniendo con nuestros pedidos. En este momento, ahora estaba mirando el paisaje, y viendo un poco a las personas que estaban a mi alrededor. Verónica hacía lo mismo.
—Oye, ¿esos no son Christian y Paz? —me preguntó ella.
Cuando yo escuché eso, sentí que la piel se me ponía de gallina. Me enojé, sentí un escalofrío recorrer todo mi tiempo. Seguramente fue algo que escuché, solamente producto de mi imaginación. Es básicamente imposible.
—¿De qué hablas? —miré hacia donde Verónica estaba viendo. Y definitivamente, eran Paz y Christian.
—¿Lo son? —quiso saber ella.
—Al parecer.
—¿Qué vas a hacer? —seguramente a mi amiga se le estaba ocurriendo montar una escena. No, gracias.
—Llama a Paz —dije— quiero ver si es ella.
—¿Para qué?
—Solamente hazlo.
—Está bien —me miró extrañada.
Verónica buscó en su celular el número de Paz y la llamó.
—No le digas nada, solamente que timbre, pero si es que contesta, le cortas. ¿Está bien? —le expliqué.
—Ya, no te preocupes —me dijo ella.
El celular de la chica que supuestamente era Paz, comenzó a sonar, pero, podría ser una simple coincidencia.
—Deja que suene un poco más, y cortas, ¿ya?
—Ok.
El celular de “Paz”, comenzaba a sonar más fuerte, ella buscaba su celular en su bolso. Tenía el mismo ringtone que el celular de Paz, pero bueno. ¿Coincidencia?
—Ahora cuelga —le dije a mi amiga.
—Ya —ella colgó.
Apenas ella colgó, el celular dejó de sonar.
—Es ella —sentenció Verónica.
—Ya, está bien. Solamente están ahí juntos, nada más.
—¿No le vas a decir? —preguntó.
—No pienso hacer un escándalo —respondí— aparte, no han hecho nada malo.
Fin de tu narración.
(En la mesa de Paz y Christian)
Narra Paz:
Me estaban llamando y por lo tanto, interrumpieron la conversación que estaba teniendo con Christian. Él me había llamado para salir. Yo acepté. Eso le molestaría a __________(tu nombre), pero realmente, no lo hice tanto por eso. Lo hice por lo que en alguna vez “estuvimos” en. Nada más. A mí me sigue gustando, y realmente, creo que estoy enamorada de él.
—…Pero, ¡aj! Igual, ¡No sé qué hacer! No aguanto esta situación. Ya no más —siguió contándome Christian acerca del problema que había tenido con ___________(tu nombre).
—¿Entonces quieres terminar con ella? —pregunté.
—No sé. Estoy confundido. ¿Sabes? Yo la quiero mucho, pero casi siempre nos peleamos —me confesó Chris— con el grito que le di hoy día, no sé, quería desfogarme. Estoy harto. Creo que no estoy preparado aún para seguir con ella. Lo mejor sería terminar, ¿no? La quiero demasiado que no la quiero hacer sufrir.
—¡Ay! Como quisiera que no te sintieras así. Lo mejor sería que terminen por el bien de ustedes dos, ¿no? Es mejor que ninguno de los dos sufran —dije yo— y no es porque me caiga mal __________(tu nombre) ni por nada, pero es lo mejor para ambos.
—Me hace sentir mejor hablar contigo —él tomó un sorbo de su Coca-Cola— gracias por entenderme.
—No. Sabes que siempre me tienes aquí —le sonreí.
—Gracias, Paz, eres única —me devolvió una sonrisa— lo mejor sería que me dé un tiempo con _________(tu nombre), pero me sentiría una mierda.
—¿Por qué?
—Porque básicamente faltan 2 semanas para su cumpleaños, ¡y menos! Me sentiría una mierda terminando con ella a tan pocos días de su cumpleaños —respondió él.
—Pero no van a terminar, solamente se darán un tiempo.
—Pero igual.
—No sé. Haz lo que tú creas más conveniente —le aconsejé— pero no solamente para ti, para los dos.
—Te adoro —me sonrió.
Fin de su narración.
(En la mesa de __________(tu nombre) y Verónica)
Narras tú:
Verlos sonriendo y riendo me duele de por sí. No quiero adelantar conclusiones. Pero igual, me duele en sí. Él sabe que yo odio a Paz y ella a mí. ¿Por qué lo hace? ¿Solamente por esa pelea? ¡Asu! Con quién me metí. Es mi culpa. Si ahora me siento así de mal, sigue siendo mi culpa.
—¿Cómo te sientes? —preguntó mi amiga.
—No quiero adelantar conclusiones, lo que tenga que pasar, pasará —respondí calmada. No podía creer que tan calmada estaba, pero por dentro me estoy pudriendo de furia. El odio que tengo dentro mío, es gigante.
—¡Me sorprende tu forma de pensar! —no sabía si sentirme alagada o ofendida— estás madurando.
—No, simplemente no quiero sentir el instinto animal dentro mío —sí, estaba hablando idioteces. ¿Razones? Más que obvias.
—No seas así. No están haciendo nada malo. Es como que tú salgas con un amigo —me dijo ella.
—¿Un amigo que él odie? —pregunté.
—Justin —sentenció.
—Él es mi amigo, y que a él no le agrade Justin es otra cosa. Finalmente, no tiene ningún lazo que los una. En cambio, por desgracia Paz y sí yo, y sabes lo que es. No lo quiero decir yo —una cosa es amistad, otra cosa es el lazo que tengo con Paz Butler.
—Es tu hermanastra —replicó.
—Error —le dije— la puta que tiene por hija el esposo de la mujer que me dio la vida.
—¡Ay, __________(tu nombre)! —y comenzó a reírse.
—No digas mi nombre tan fuerte, por favor. No quiero que ellos sepan que yo estoy acá —le pedí.
—Tarde o temprano se darán cuenta.
—Prefiero tarde —contesté.
Fin de tu narración.
(En la mesa de Christian y Paz)
Narra Paz:
Seguíamos hablando, pero a veces cambiábamos el tema. Me gustaba hablar con él. Era lindo, lo extrañaba. Todo cambió desde que ella vino, hace más o menos unos 4 meses, y perdí una amistad muy grande, bueno, era algo más que eso.
—Mejor voy yendo a mi casa, porque supuestamente “no pedí permiso” —dije yo. No quería irme, el momento era perfecto, pero si es que mi papá se enteraba, o ___________(tu mamá), estaba muerta. No me dejarían salir una semana— y no quiero que me castiguen. La fiesta de hoy día va a estar buenaza. ¿Irás?
—Sí, iré con Ryan —contestó— y con otros amigos.
—Bueno, ahí te veré —sonreí— bueno, chau, cuídate. Ahí nos veremos. O tal vez antes, supongo que irás a mi casa.
—Sí, nos vemos más tarde —me sonrió, y besó mi mejilla— cuídate.
—Chau. Cuídate.
Le dediqué una sonrisa más, y salí de ahí con mi bolso. Salí de este café a un paso normal, ni rápido ni lento, todo perfecto. Este momento con él, había sido perfecto. Tantos sentimientos encontrados. No sé, me gustó. Fue perfecto. Ya lo dije, pero es que realmente lo fue. Todos estos sentimientos, fueron únicos. Me hicieron recordar muchas cosas que pasaron en un pasado no tan lejano.
Fin de su narración.
(En la mesa de __________(tu nombre) y Verónica)
Narras tú:
Jamás pensé sentir todo esto. Tengo TANTOS sentimientos negativos encontrados, horribles, me dan ganas de tirar la toalla. ¿Por qué tuve que dar una oportunidad? Básicamente fue una regalada. No había conocido a Christian ni 2 meses y ya estaba con él. ¿Ah? Como se puede ver, no lo conocía, y tampoco lo conozco realmente. ¿Así es? Es mi culpa. Es claramente un “perfecto desconocido”. Con lo que hace, me dan ganas de llorar. Pero no por él. No. Por mí, por mi idiotez.
—¿Qué te sucede? —a veces era lindo que la gente se preocupara por ti, otras veces no. Verónica siempre lo hacía.
—Nada, no me sucede nada —respondí, con una falsa sonrisa. Le di un trago a mi Frapuccino. Ya habían traído lo que habíamos pedido.
—¿Segura? —cuestionó lo antes dicho por mí. ¿A quién engañaba?
—¿Tú crees?
—No.
—Soy una imbécil, jamás debí de creer. Sé que dije no sacar conclusiones adelantadas. Pero dime, ¿qué es lo que puedo hacer? —confesé. Era mi mejor amiga, confiaba y confío en ella.
—No digas eso. Solamente espera que las cosas pasen —me alentó ella—. Solamente son amigos. Nada más.
—Eso espero —“fe”. Si es que se puede decir.
—Solamente necesitas tener un poco de fe —me dijo ella.
Cuando escuché esa palabra, me vinieron unas ganas de llorar. “Fe”. Sí, fe. Esa palabra la tenía bien grabada, con voz y todo en mi mente. Jamás me la podré sacar.
—¿Estás bien? —preguntó al ver que mis ojos comenzaban a volverse cristalinos.
—“Tener fe es otra forma de no creer en la verdad” —repetí las palabras de aquel día. El peor día de mi vida— eso es tener fe.
—No digas eso —me pidió— tener fe es lo mejor que puedes tener.
—Esas palabras me las dijeron el peor día de mi vida —le conté— y desde ese momento lo que menos tengo es tener fe en algo o en alguien. No me pidas eso, porque te aseguro que jamás lo voy a poder cumplir.
—¿Jamás? —cuestionó— ¿qué pasó?
—Una de las enfermeras, la cual era la más joven, me contó su historia. Como también murió su padre. Ella me dijo que ella tuvo toda la fe del mundo, ¿qué fue lo que pasó? —la miré— su papá murió. La dejó sola. Ella no sabía que hacer, era una chica pequeña aún. Me dijo eso: “tener fe es otra forma de no creer en la verdad”, y me abrazó.
—No sabía, lo siento —pude ver la pena en su mirada.
—No me mires con pena —le pedí— no me gusta eso. Me haces sentir como una imbécil.
—Mis intenciones no son esas —se excusó— solamente quiero que sepas que me tienes a mí.
—¡Ptm! ¿Habrá una mejor persona que tú? —sonreí.
—Acá me tienes.
¿Saben? No voy a llorar por Christian, ni por Paz, ni por nadie. Jamás lloraré por un chico y creo que lo he dicho más de un millón de veces. Creo que se lo saben de memoria. Si es que él me está poniendo los “cuernos” con Paz, pues, él se jode. Pero no voy a adelantar nada hasta mañana. Nada.
Terminamos de comer, mientras hablábamos de temas más felices. Los recuerdos aún seguían vigentes en mi mente, pero no los mencionaba, prefería no hacerlo. Prefería pretender algo que no es.
—¿Y Justin? —siguió molestándome Verónica.
—Sigue en mi casa, pues —respondí.
—¡Bien que sabes a lo que me refiero! —exclamó ella— sabes que se muere por ti. ¿Qué harás?
—Nada. ¿Qué podría hacer? ¿Fiesta? Él no se muere por mí, solamente quiere ser mi amigo. Y lo está haciendo muy bien.
—Cuidado que me cambies por él. ¡Ah! —me advirtió ella.
—Nunca. Solamente será mi amigo, es demasiado bueno conmigo. Jamás pensé eso de él —le confesé.
—La vida te sorprende a veces.
—Lo sé. Soy la prueba viviente de ello —solté una minúscula carcajada.
—A veces me pongo a pensar. ¿Algún día Justin y tú serán novios? —Verónica estaba que cagaba mi momento con sus comentarios idiotas.
—Deja de decir estupidez y media —le pedí.
—Es cierto. La vida da vueltas y vueltas —¿estaba drogada o qué?
—Estás peor que Ryan después de una resaca, ¡ah! —la molesté—. Estás que hablas idioteces y media.
—Sé que algún día terminarán juntos —dijo mi amiga.
—…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Capítulo dedicado a Lizbeth, Clara, Ori, Camila Galeano, Cami B.
Chicas, hola. ¿Cómo están? Lo siento si es que no contesté la pregunta de todas, pero es que cuando publiqué el capítulo se perdieron algunas preguntas ya que no se publicó toda la entrada completa.
Para Sophie Gonzáles: Claro, te ayudaría complacida. Solamente necesito que me des tu correo o algo para poderte contactar.
Para Mariana Andrea: Dame tu MSN, me caes bien, me gustaría hablar contigo :)
Para Aracely: ¡Sister! Oye, jamás me dejaste tu MSN. Ingrata.
Para Danie: Me pediste un consejo, acá lo tienes: Bueno, yo te diría que lo mejor es mirar cada defecto, y mandarlo a la mierda. ¿Por qué en vez de ver el vaso medio vacío, lo ves medio lleno? Suena mejor. ¿Cierto? :)
Chicas lo siento, sé que un día prometí no bajarme al nivel de las demás personas, pero bueno, hay una amixer, llamada Britanny, que "amablemente" comentó acá. Para empezar, me demoré como una hora tratando de descifrar lo que decía, no entiendo cuando la gente escribe así. Yo no soy ninguna puta, porque ¿acaso me has visto prostituirme? Bueno. Entonces. Cállate. Yo no le robé esta novela a nadie, y mucho menos en Facebook. No gano nada mintiendo, y tú eres la que te engañas. Esta novela la inventé yo, y si quieres te invito a mi casa para que me veas escribiendo un capítulo. Bueno, no me importa que tú me creas si es que he viajado a Paris, España o a China. ¿Está bien? Yo solamente dije eso porque me lo preguntaron, nada más. Que tú no hayas salido ni a la esquina es otra cosa. Y si es que no me creen, no me importa, yo no soy de esas personas que les gusta inventarse una vida en Internet. ¿Importa mucho si es que tengo 12 años o 1 millón? ¿Te afecta? Y para empezar, no soy negra. Y si es que lo fuera, no tiene porque importarte, al fin y al cabo, la gente que discrimina es porque se cree inferior a las otras. Te apuesto que tú lo eres. Espero que te haya quedado nbien en claro todo lo que te dije.
Chicas las quiero mucho, gracias por ser como son. Me sacan una sonrisa con los comentarios que ponen, son lo máximo. Jamás pensé que algo así pasaría. ¿No me pueden hacer más feliz? Ah cierto, es imposible :) Estoy demasiado feliz por como son. Les agradezco por todo. Me están haciendo recapacitar de un montón de cosas. Tal vez haga otra novela, lo estoy pensando bien.
Mi Twitter: http://twitter.com/#!/BiebsLatinGirl5
Blog donde se encuentran algunos capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com el resto de los capítulos están en este mismo blog. En la etiqueta "Un giro de 360° desde que te conocí".
La página que me crearon algunas de ustedes, Ori, en Facebook: http://www.facebook.com/pages/Valiebers/154769827932678
Preguntas:
1. ¿Por qué eres belieber?
RPTA: Bueno, ya no lo soy tanto. Cuando abrí este blog era 100% belieber, ahora con el tiempo, como que ya no tanto. Me considero más fan de Justin que belieber ahora.
2. ¿Qué sientes al escribir un capítulo y saber que lo has escrito bien?
RPTA: Es una sensación de satisfacción indescriptible.
3. ¿Qué se siente haber conseguido fans en la mayoría del territorio latino americano?
RPTA: ¿Fans? No, no lo son. Solamente son chicas que me apoyan :)
4. ¿Qué se siente tener 12 años y tener más de 1 millón de visitas en tu blog?
RPTA: Más que sentir algo, es un sueño. Es algo loco.
5. ¿Qué se siente tener "Valiebers"?
RPTA: Aw :) que linda.
6. ¿Qué se siente ser criticada sin hacer algo malo?
RPTA: Hay que aprender a convivir con todo el tipo de personas que hay en el mundo. NO todos van a ser como nosotros queramos que sean.
RPTA: Hay que aprender a convivir con todo el tipo de personas que hay en el mundo. NO todos van a ser como nosotros queramos que sean.
7. ¿Has escuchado "Love Me or Let Me Go", "Go Screw Yourself" de Avery?
RPTA: Solamente la primera.
8. ¿Cómo te sientes al tocar el teclado de tu laptop, sabiendo que es para cumplir tu sueño?
RPTA: Jajaja :) Es lindo escribir aunque sea una oración, pero cuando pones todo tus sentimientos. Es hermoso.
9. ¿Qué modelo de BlackBerry tienes?
RPTA: Curve 8520.
10. ¿Tu familia sabe que tienes un blog y que tienes más de 200 fans en una página?
RPTA: Realmente no.
11. ¿Vas a un colegio público o privado?
RPTA: A uno privado.
12. ¿Usas uniforme en tu escuela?
RPTA: Sí.
13. ¿Es divertido tener una gemela?
RPTA: Melliza :) jajaja, a veces sí.
14. ¿Cómo haces para ser tan madura a tu edad?
RPTA: No soy madura, más bien, todo lo contrario.
15. ¿Por qué no pones una foto tuya?
RPTA: Porque en Internet hay cualquier tipo de personas, y es mejor no divulgar información y tampoco fotos en un blog público. No lo digo por ustedes, pero cualquier persona puede entrar a este blog.
16. ¿De qué color son tus ojos?
RPTA: Son marrones, dicen que pardos oscuros, pero para mí, son marrones. El color no es lo que me gusta de ellos, lo que me gusta de mis ojos son las pestañas. No sé, son rizadas, son perfectas (: Jajaja, claro, hay veces que me hubiera gustado sacar los ojos verdes de mi papá, pero me quiero tal y como soy. (¡Asu, qué autoestima! ¿De dónde la saqué?)
17. ¿Dónde escribirías tu otra novela?
RPTA: En Word, no la publicaría, tampoco sería de un famoso. Sería más una novela para publicar algún día en una editorial, pero estoy soñando demasiado. Jaja :)
18. ¿Conoces a Tiffani Alvord?
RPTA: No. ¿Quién es?
19. ¿Cómo tienes tantas visitas?
RPTA: Es algo que hasta el día de hoy yo me pregunto.
20. ¿Cómo escribes esas "partes"?
RPTA: No entiendo tu pregunta, lo siento.
21. ¿Cuántos años tienes?
RPTA: 12 años.
22. ¿Tienes otros blogs?
RPTA: Sí. De hecho he abierto uno recientemente, se llama "If You Just Dream", todavía no he publicado nada. Pero será genial.
23. ¿Tus amigos saben que tienes este blog? ¿Alguien de tu familia, tal vez?
RPTA: No, ni mis amigos, ni nadie de mi familia.
24. ¿En qué grado o nivel cursas?
RPTA: Estoy en 1° de Secundaria.
25. ¿Tu familia saben que escribes esta novela? ¿La leen?
RPTA: No, no saben.
26. ¿Cuándo escribes una novela te sientas en tu habitación para concentrarte?
RPTA: Cuando prendo mi laptop, la mayor parte del tiempo estoy en mi habitación. Pero puedo escribir donde sea :)
27. ¿Sabes hablar otro idioma?
RPTA: No, solamente español e inglés. Nada más. Me gustaría aprender a hablar Francés.
28. ¿Eres morena o rubia?
RPTA: No soy rubia, no soy morena. Tengo la piel blanca, cabello rizado, castaño oscuro, ojos marrones, etc. Jajaja :)
29. ¿Quién es Ximena del capítulo?
RPTA: ¿Ximena?
30. ¿A Ximena le gusta Justin?
RPTA: No, no le gusta.
31. ¿Cómo es eso que nos dejas después de terminar "Latin Girl"?
RPTA: Lo estoy pensando, nada está dicho.