"La vida está llena de sorpresas".
¿Qué tal si ha salido? Probablemente
Ryan lo está corrompiendo, aunque no creo, seguramente mañana tiene muchas
cosas que hacer y tiene que dormir temprano o tal vez se quedó jugando algún
videojuego o no lo sé. Podría imaginarme un montón de cosas, pero no quiero
incomodarlo al preguntarle. Creo que lo mejor sería hablar con él, pues tampoco
quisiera estar con el celular todo el rato, sería incómodo.
—Mira quién te espera… —me dijo ella
mirando con una sonrisa y una mirada desafiante.
—Mierda —susurré.
En mi cabeza estaba maldiciendo a todo
el mundo por tenerlo enfrente mio. Es decir, una viene de vacaciones al lugar
donde ha vivido toda su vida para relajarse, visitar a sus amigos, olvidarse de
algunos problemas que tuvo, tratar de vivir como antes, pero ¡NO! Todo lo que
encuentro desde que llegué son sorpresas, sorpresas y más… ¡SORPRESAS! Sólo
quiero estar tranquila un segundo, pero no, sólo estaba hablando con mi mejor
amiga y de la nada… ¡aparece! Lo que menos quería hacer cuando viniera sería
sentir todas estas cosas, pero no, justo ahora es cuando más me pongo a sentir
cosas que pensé enterradas, bueno… ¡ni
enterradas! Sencillamente que pensé que jamás habían existido.
*(Chicas, estuve buscando como tonta en
todos los capítulos de la novela, pero no lo llegué a encontrar. ¿Se acuerdan
que una vez en un capítulo puse como que un flashback de lo que había ocurrido
en el pasado con un chico cuando vivías en _______(tu país), creo que se llama
Gianfranco o algo así, ¿ustedes se acuerdan? Si es así, ¿lo pueden poner en los
comentarios? ¡Por favoooor! Como no me acuerdo, pondré Gianfranco porque estoy
casi segura que era él, pero no del todo, ji).
—¡_________(tu nombre)! —exclamó él y
sentí un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo cuando se acercó a abrazarme—,
¡estás hermosa!
—Gracias —respondí, mientras lo
abrazaba a él también—, Gianfranco, ¿cómo has estado?
—Bieen, tranquilo acá —dijo mirándome
de pies a cabeza una vez que me soltó—, ¿y tú cómo has estado allá en Atlanta?
—Bueno, bien en lo posible —dije
sonriendo—, tú sabes… sencillamente no es lo mismo aunque ya me acostumbré un
poco.
—Sí bueno, debe ser difícil —dijo—,
pero ahora estás acá y escuché que luego te irías a Londres con Ximena y no sé
quiénes más.
—Sí, de viaje por mis quince años —le
dije demostrando la emoción que tenía dentro mío—, no quería fiesta.
—Eso imaginé —me dijo él—, pero esto
será como tu fiesta, por así decirlo.
—Sí, supongo —sonreí.
—No tienes ni la mínima idea de como se
sintió que no estabas presente —me dijo casi en la oreja.
Supongo que en ese momento Ximena
sintió que estaba sobrando o eso supuse, ya que yo sabía de antemano que las
intenciones de Gianfranco de ir a saludarme no eran sólo preguntarme cómo
estaba, sino algo más. No había que ser muy inteligente ni astuta.
(En Atlanta)
Narra Justin:
Nos encontrábamos los 5 metido en una
conversación larga, como las de antes. Tomábamos mientras hablábamos, bueno
creo que yo era el único que tomaba. Los demás sólo habían tomado un poco
comparado a mí.
—Justin, hueles demasiado a alcohol —me
dijo Caitlin.
—Sí man —agregó Ryan—, acuérdate que de acá tenemos que ir a la
fiesta.
—Estoy bien —le dije.
Estaba completamente bien. Estaba
completamente consciente de lo que hacía y que decía, sabía perfectamente todo
lo que estaba sucediendo a mí alrededor. Sólo me sentía un poquito más alegre
de lo normal o eso creo yo, aunque normalmente yo era una persona alegre.
—Mira aaah, que nadie te va a llegar a
tu casa cargado en vez de ir a una fiesta —me dijo Ryan.
—Esos momentos dorados que nunca
volverán —dijo Chaz como un idiota sonriendo con anhelo.
Las chicas comenzaron a reírse de lo
que había dicho Chaz y la cara que había puesto.
—Parecen que ustedes estuvieran fueran
los que están borrachos —dije yo.
—Tampoco exageres —dijo Ryan.
Ellos seguían bebiendo y yo me serví un
poco de whisky, mientras los demás tomaban vodka con jugo de naranja creo. No
me fijé. Yo preferí tomar una cerveza. Y en ese momento me fijé en las
botellas, y ya no había casi nada de vodka. Las cervezas estaban por acabarse.
No podía dejar de hablar, pero por momentos me acordaba de ella, pero por un
momento decidí ya dejar de pensar un segundo a ver si funcionaba, aunque
probablemente sería en vano, pero ¿qué más da? No voy a mentir, ¡la estoy
pasando de puta madre!
—¿Tienes papas? —le pregunté a Chaz.
—¿Fritas? —me preguntó—. Hay una bolsa
en la alacena. Si quieres tráelas.
—Eso era lo que pensaba hacer.
Me paré a la cocina y fui en busca de
las papas fritas. Tenía hambre, pero mientras hacía eso me detuve un momento a
ver mi celular. Claro, habían demasiados mensajes, pero ninguno de ella. Decidí
ignorarlo e ir corriendo por las papas y volver a la sala donde estaban todos.
(En _________(tu país))
—¿Qué hora es? —pregunté.
—Ya son las 12 —respondió Gianfranco.
—¡Qué rápido se pasó el tiempo!
—exclamé.
—Dicen que cuando uno hace algo que
disfruta realmente el tiempo pasa volando…
—Así parece —dije, pero obviamente no
lo decía por él.
Tal vez él pensaba que lo había
extrañado, que todas las noches pensé en él, pues lo conozco y sé que tan
“alucinado” por así decirlo, puede llegar a ser. Sólo pensé una vez en él. Nada
más, como en cualquier otra persona.
—Sí —sonrió—, parece que te estuviste
divirtiendo mucho en Atlanta.
—¿Por qué dices eso? —le pregunté
curiosamente, o sea, ¿qué se podría
haber enterado él?
—Salieron unas fotos tuyas en unas
revistas, también en internet junto a Justin Bieber.
En ese momento me puse a recordar
cuando a veces salía con Justin y aparecían los fotógrafos a tomarnos fotos en
la primera oportunidad que tuvieran.
—¿Quién lo pensaría, no? —preguntó
Gianfranco—, realmente nos impresionó a todos.
—Mmm… supongo —dije pensando en Justin,
casi en un suspiro, pero supe aparentarlo.
—¿Y cómo así lo conociste?
—Lo conocí por Ryan, el hermano del
esposo de mi mamá —le dije, aunque pude haber dicho “hermanastro”, pero
realmente no me gustaba esa palabra y no quería verlo desde esa manera—, son
mejores amigos.
—Recuerdo a ver escuchado algo así —me
dijo él, aunque no sé dónde pues jamás he hablado de eso en clases cuando
estudiaba aquí.
En ese momento me puse a pensar en lo
pequeño que era el mundo. Probablemente él ni ninguno de mis ex compañeros
podían de salir del asombro cuando se enteraron. Yo tampoco lo hubiera podido
hacer. Es como que uno de tus amigos se mude al extranjero y de pronto conozca
a un famoso. Es raro, ¿me entiendes? Pero yo soy de la idea de que las cosas
ocurren con algo, con un propósito.
—Ah Ok.
Realmente no sabía que decir. Él era un
chico muy bonito, muy agradable a la vista, terminaba siendo agradable para la
gran mayoría de chicas, y también para mí. Pero realmente su forma de ser la
mataba un poco, no me agradaba, pero podía ser bueno cuando se lo propusiera.
Lo miré y vi que se veía un poco
incómodo, supongo que fue por la manera en la que le contesté.
—Disculpa —le dije—, no quiero ser
cortante, sencillamente que no sé qué decir.
—No te preocupes —me sonrió.
Ahora lo encontraba un poco más calmado
que cuando “convivíamos” en un mismo salón por así decirlo. Es diferente ver a
una persona todos los días y que de pronto las veas después de mucho tiempo. La
diferencia del tiempo se siente, supongo que a él le pasó lo mismo, sólo que
como digo una vez más: yo no lo extraño y dudo hacerlo en un futuro y si lo
llegara a hacer, sería en un muy lejano o probablemente cuando esté drogada.
—Mira —me dijo él interrumpiendo mi
pensamiento.
—¿Qué?
Justo en ese momento fue cuando vi a
Ximena besándose con un chico al cual nunca había visto en mi vida, así que
supongo que esto se sumará a la lista de cosas que me tenían que contar, pero
también pienso que una de las cosas que la impulsó a actuar así fue el alcohol.
—¿Quién es? —pregunté sin salir de mi
asombro y con los ojos abiertos como platos.
—Es un chico… mmm… ¿cómo se llama? —se
preguntaba él mismo—, realmente no me acuerdo. Pero sí he escuchado hablar de
él.
—¿Es mayor que ella?
—Sí, por como 3 años, algo así, aunque
tampoco tan exagerado.
A Ximena siempre le habían gustado los
chicos que son un poco más grandes que ella, a mí también, aunque no puedo
decir que me gusten, sencillamente que me agradaban más que los de mi edad, por
la madurez y sobretodo que terminaban siendo más atractivos físicamente.
—No pierde el tiempo —concluí.
—Definitivamente no —dijo Gianfranco
mientras observábamos esa escena.
Sólo volteé a mirarlo con una sonrisa
en el rostro, lo vi demasiado atractivo, lo cuál me pareció raro. No digo que
no lo sea, sencillamente que jamás lo vi de la misma forma que lo estoy
haciendo ahora. Aunque lo positivo de todo esto era que él se moría por mí,
creo que siempre lo haría y ahora no hacía nada más que demostrarlo.
Cuando él se dio cuenta que lo estaba
mirando rápidamente volteé la mirada y miré a varios lados para hacerme la
disimulada. Vi a mis abuelos conversando con otras personas, supuse que aún
tendríamos mucho tiempo en esta fiesta. Más bien, seremos los últimos en irnos.
—¡Qué raro verlos juntos!
(En Atlanta)
Narra Justin:
—¿Qué hora es? —pregunté—, ¿cuánto
falta?
—Ya estamos a una cuadra —respondió
Ryan una vez más, mientras manejaba.
—Eso dijiste hace 5 minutos.
—Hace 5 minutos ni siquiera nos
habíamos subido a la camioneta —me dijo él— y desde hace mucho antes estás que
preguntas eso como un niño.
—¡Qué exagerado! —exclamé.
Estaba sentado en el asiento de atrás
entre Payton y Caitlin. Estaba recostado encima de Caitlin, no sé si le
molestara o no, pero realmente no me interesaba, estaba cómodo y punto.
—¡Mieeeeeeeeeeeerda! —grité.
Ryan había frenado en seco y me caí en
el hueco que hay entre los asientos delanteros y traseros, y sin querer jalé a
Payton de su polo.
—¡Justin! —gritó ella.
Apenas pude verla y se le notaba el
brassier, supuse que se enojó por eso.
—Perdón —dije.
—¡Al fin! —exclamó Caitlin saliendo del
carro dejándome tirado.
La música sonaba demasiado fuerte, la
fiesta ya habría empezado hace un buen rato, aunque no tanto. Eran las 12:30,
todavía había mucho tiempo para divertirse. Me levanté a como dé lugar, sólo
quería salir y bailar, así que seguí a Ryan y a Chaz.
Tenía que decir que habían demasiadas
personas, pero sentí un poco de alivio, porque la mayoría era gente que conocía
y no diría “¡Justin Biebeeeeeer!”, sino simplemente Justin.
Apenas entramos pude ver a demasiadas
chicas, eran hermosas. Aunque hacía un poco de frío porque estaba empezando el
invierno. Estaban la gran mayoría con jeans apretados y polos que dejaban ver
su escote.
Vi que Chaz apenas llegó se fue a
bailar con chica, mientras Caitlin lo miraba con celos. Sólo alcancé a
sonreír y fue justo cuando Ryan llegó
con una chica realmente bella.
—Él es Justin —me presentó.
Yo me puse un poco nervioso porque
apareció de improvisto, dentro mío pensaba: “¡Ryan de mierda! ¿Por qué haces
esto?”, pero fue justo cuando las ganas de bailar me ganaban.
—¿Vamos? —me dijo ella coquetamente y
le agarré la mano para ir a bailar.
Fin de la narración.
(En _________(tu país))
—¿Celoso? —preguntó Gianfranco.
—¿De ti? —cuestionó— nunca.
Ellos eran amigos, no puedo decir que
los mejores, pero a veces se juntaban para salir, así que supuse que estaban
bromeando.
—¿Vamos a bailar? —me preguntó Alex.
Yo me puse un poco roja, pero dudo que
se haya dado cuenta, pues hacía mucho calor y cualquiera pensaría que es por
eso, aunque no le respondí. Realmente me daba vergüenza hacer el ridículo una
vez más.
—¿O prefieres quedarte sentada? —me
preguntó otra vez al ver que no había dicho nada.
—Vamos… claro, si no te molesta —dije
mirando a Gianfranco.
—Corre, no te preocupes —me dijo él.
Nos paramos y fuimos a bailar. Yo me
agarraba el cabello y temía que de ser liso pasara nuevamente a ser rizado,
pero estaba nerviosa y era una “buena manera” —o eso creía yo— de disimularlo.
Él poco a poco se acercaba a mí, trataba de acercarse cada vez un poco más y
más.
—¡Qué bonita sonrisa tienes! —dijo él
mirándome, mientras yo sonreía torpemente para dejar de verme un poco ridícula.
Sólo sonreí nuevamente, sin agradecerle
el cumplido. Mientras pasaban los minutos, me ponía cada vez un poco más
nerviosa pues lo tenía cerquísima y él me agarraba la mano.
—Estoy un poco raro —confesó—, hace un
rato fui con los chicos y no sé qué me dieron de fumar.
Por un momento pensé que había fumado
marihuana, lo cuál no me impresionaba pues conocía a mucha gente de aquí que lo
hacía y pues, más aún en una fiesta.
—¿Marihuana? —cuestioné con una
carcajada para no incomodarlo tanto.
—No lo sé —dijo él desconcertado—,
parecía un cigarro.
Después de eso seguimos bailando, pero
él cada vez más cerca a mí, acercando su cara a mi rostro, pero yo sólo
volteaba a los costados, para evitar que sucediera algo que no me agradara.
Habrían pasado a duras penas unos 5
minutos desde que me sacó a bailar, pero yo había sentido que era una
eternidad. No quería estar tan cerca de él. No pensaba darle un beso ni nada
por el estilo, pues pensé que esas eran sus intenciones.
Fin de la narración.
(En Atlanta)
Narra Ryan:
Sé que _________(tu nombre) es como mi
hermanita menor pues la he llegado a querer así, y que Justin es mi mejor
amigo, pero realmente quería que se divirtiera como probablemente ella lo
estaría haciendo. Tampoco estoy diciendo que se va a llevar a esa chica a la
cama, hasta me pongo a dudar que la bese, aunque está bajo los efectos del
alcohol, y me parece que una cerveza más y termina completamente ebrio.
—Justin se está divirtiendo —me dijo
Payton, mientras bailábamos.
—¡Cómo debe ser! —exclamé yo.
—¿Pero él no estaba en algo con
________(tu nombre)? —me preguntó, aunque yo fui quién se lo conté a ella.
—Pero mira, ella se va a ir durante 5
semanas a un viaje, y está muy lejos de aquí. Se acaba de ir ayer, pero cuando fuimos a la casa de Justin él estaba
muriendo en vida y es mi amigo y quiero que sea feliz y no considero que
felicidad sea mortificarse de esta manera por alguien que está tan lejos como
ella. Ni siquiera le ha hablado más que para decirle que ya llegó.
—Tienes razón —dijo ella—, pero…
—No hay peros —la interrumpí—, hay que
dejarlo que se divierta. Es joven, tiene 17, para ocupado casi siempre y no
tiene mucho tiempo para salir con sus amigos y divertirse y bueno cada
oportunidad es única, ¿no es cierto?
—Bueno sí… —concluyó Payton no muy
convencida, pero realmente no me importaba.
Después de esa pequeña conversación,
seguimos bailando, finalmente, ¿a eso vinimos, no? Era una forma de divertirse
un fin de semana.
—¡EMBUDO!*, ¡EMBUDO!, ¡EMBUDO! —gritaron
todos.
(*Embudo es cuando en una fiesta
agarran un embudo (como el que ustedes conocen normalmente) y lo conectan con
una manguera para que una persona se acerque y beba desde un extremo de la
manguera todo el licor que echaran por el embudo. Mayormente hacen
competencias).
Todos se acercaban al centro, donde
había una barra y dos chicas paradas, cada una con un embudo y varias botellas
al costado. Pude ver tequila, cerveza, ron, etc.
—¿Quién va a ser el primero? —preguntó
una de las chicas.
Se acercó un amigo de Christian, se
llamaba Mark, era mayor que él: tenía 16 años y también se acercó otro chico el
cuál no llegué a reconocer y comenzaron con el embudo.
En ese momento me acordé de Christian.
Pensé que iba a venir, pero supongo que Caitlin lo habrá dejado en su casa o
tal vez estaba desganado, pero debió de venir pues ya el tiempo que le quedaba
en Atlanta estaba contado y debí de salir a disfrutarlo, pero en fin… es su
problema.
Uno de los chicos no aguantó más en el
embudo y decidí acercarme a hacerlo. No es por presumir, pero era muy bueno en
esto y si alguien tenía que ganarme tendría que ser demasiado bueno, lo cuál
dudo demasiado.
El otro chico también se rindió, así
que faltaba alguien.
Apenas vi quién se acercaba me comencé
a morir de risa en mi cabeza.
—*¿Justin?* —pensé— *¡qué patético! Él
jamás toma, y dudo que alguna vez haya hecho esto*.
Fin de la narración.
(En ________(tu país))
Narras tú:
En mi cabeza había maldecido infinitas
veces al idiota de Alex. Realmente, quería matarlo. ¿Qué mierda le pasaba para
ponerse así conmigo?
—Oye, espérame un ratito —le dije—, ya
vengo.
—¿Adónde vas? —me preguntó mientras me
agarraba de la cintura.
—Voy a ir al baño, ya vuelvo.
—¿Te acompaño? —me miró pícaramente.
—Si quieres yo te acompaño —le dije
sonriendo—, pero a la mierda cojudo.
Dicho eso, me solté a como fuera lugar
y me fui de una buena vez.
—¿Qué fue eso? —me preguntó Alyssa, mientras caminaba. Supuse que había
estado viendo todo el rato lo que sucedía.
—Nada —le dije—, sólo que es un cojudo
y a nadie va a venir con cojudeces conmigo.
—Tranquila —me dijo riendo al verme tan
enojada—, seguramente está borracho o algo así.
—No, creo que fumó marihuana —le dije.
—¿Sí? —me preguntó ella un poco
sorprendida—, no lo pensé de él.
—No entiendo porque te sorprendes —le
dije—, todos lo hacen.
—¿Acaso tú lo haces? —cuestionó.
—¿Qué hablas? —dije—, yo soy la persona
más correcta del mundo, jamás me metería en esos vicios.
Alyssa comenzó a matarse de risa por la
forma en la que lo dije.
—Claro _______(tu nombre), tú siempre.
—Obviamente —dije—, sino ¿quién?
Fuimos caminando al baño y mientras lo
hacíamos, saqué mi celular para ver mis actualizaciones en BBM y también ver
mis notificaciones en Facebook.
—Mierda —susurré…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Chicas, ¿cómo están? Espero que estén
bien. Disculpen por mi ausencia durante todo este tiempo, no tenía internet. Pero
bueno, para recompensarlas hice este capítulo un poco más largo de lo habitual.
Espero que les guste, espero poder subir un capítulo lo más pronto posible (la
próxima semana, ya que estamos domingo) y estoy viendo la posibilidad de
hacerles un maratón, ¿qué les parece?
PD: Las extrañé mucho ):