viernes, 21 de septiembre de 2012

Cap. 105°: "Adiós" (Parte II)

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"Qué suertudo que soy de tener algo que hace que decir 'adiós' sean tan difícil -Winnie The Pooh".

—¿Ya debes de entrar? —le pregunté, aunque la respuesta era más que obvia.
—Sí… —dijo ella ruborizada.
—Bueno, es momento de decir “adiós” —me puse a pensar, aunque creo que lo dije en voz alta.
—Sí, es momento de decir “adiós” —me dijo ella mirándome con los ojos rojos, lo cuál confirmó mi “pensamiento”.
—Te quiero mucho preciosa, no me voy a olvidar de ti en ningún momento del día, siempre vas a estar presente en mi mente, y discúlpame por el mal rato que te hice pasar hoy, no quería incomodarte en ningún momento y mi error fue no decirte las  cosas desde un principio.  Y ya bueno, te voy a extrañar mucho sonsita. Gracias por dejarme estar contigo estos días, la pasé demasiado bien contigo, de verdad que lo hice. Nunca me había divertido tanto con una persona como lo hice contigo. Fue demasiado. —le dije sonriendo y fue ahí, exactamente ahí cuando me puse a recordar cada uno de los momentos con ella.

Me sorprende demasiado todo esto ya que no ha pasado mucho tiempo desde que estamos juntos. Juntos como amigos o tal vez algo más, pero sólo éramos eso. Y si nos ponemos a pensar desde ese punto de vista sólo han pasado días, nada más que eso. Casi nada. Y ya venía el momento de la despedida, de ese tan odiado “adiós”…

Vi como sus ojos brillaban, pero más que antes. Se iba a poner a llorar, pero era lo que más odiaba. Me hacía poner peor a mí; me daban ganas de subirme a ese avión con ella y no soltarla por un momento, pero sé que eso —aunque tal vez ella no lo admita— le incomodaría un poco, ya que se supone que quiere divertirse y alejarse de Atlanta por un rato, así que supongo que eso también me incluye a mí.

—No llores por favor —me acerqué a su oreja y se lo susurré para que no lo hiciera, pues ocasionaría que yo lo hiciera también.
—Ok —me sonrió, pero sabía que al final lo haría.

Sólo sonreí y la observé una última vez.

—Preciosa, me tengo que ir y sé que tú también —le dije—, ¿sí? Pero te prometo que te veré antes de lo que tú piensas —le sonreí.

Me acerqué a ella, y le di lo un beso. No resistía ni un segundo más sin sus labios. Traté de que este fuera un beso largo, pero no tanto, como que para que su mamá volviera a llamarla y decirle que entre. Sólo quería uno más y ya, ¿quién sabe? Tal vez sería el último, o yo que sé.

—Te adoro preciosa —le susurré en la oreja—, me tengo que ir.
—No te vayas —vi como su tono de voz reflejaba tristeza y ya me estaba imaginando a ella llorar.
—Te voy a ver en menos de lo que piensas —cuando dije eso la tenía agarrada de los hombros mirándola fijamente a los ojos.
—¿Me lo prometes? —me preguntó ella con una voz demasiado inocente.
—Te lo prometo —sonreí e hice una pequeña pausa— ahora es momento de decirnos “adiós”, pero no va a se muy largo, sólo unos cuántos días, ¿ya princesa?
—Está bien —trató de sonreír y yo sé que muy internamente de hacerse la fuerte.
—Te quiero demasiado —le dije eso y le di un beso en la frente—, chau bonita, te quiero, acuérdate de eso..

Dije eso y fui caminando lentamente a mi carro, sin dejar de mirarla, pero me tomó un segundo parpadear y tenerla nuevamente conmigo, ella corriendo hacia mí dándome un beso en los labios y sonriendo, pero con las lágrimas a punto de salir.

—Te quiero con todo mi corazón, acuérdate eso —me susurró—, te quiero feito, cuídate.
—Ya nos veremos preciosa —sonreí y decidí irme, sin antes darle un beso en los labios.

Sólo sonreí y solté una carcajada y me sentí feliz, completamente feliz porque actos como estos son los que hacen que todo cambie completamente.

Me fui de ahí y apenas entré a mi carro, lo prendí, sólo quería irme, pero la miré por última vez.

Las lágrimas en mis ojos comenzaron a aparecer cuando recordé todo de un momento a otro. Realmente dolía decir “adiós” después de estos días. Y sí, sólo fueron dos días, pero fueron hermosos. Me sacaron sonrisas hasta por las puras, me hacía feliz, me llenaba completamente. Esta chica realmente me traía loco.

Me puse a recordar casa cosa y el primer beso que nos dimos hace no muchas horas y recordé esa sensación que tuve al momento de experimentarlo. También cuando sentí que en un abrir y cerrar de ojos casi todo se va a el demonio, también ese nudo en la garganta que sentí cuando me dijo todas esas idioteces en mi carro, pero ¿saben? Al final las cosas terminaron bien, al final me trajo momentos que en este tiempo no voy a olvidar.

Fin de la narración.

Narras tú:

Las lágrimas caían a mares cuando entré a mi casa. Al ver a mi mamá traté de aparentar, pero también sabía que mi nariz probablemente estaría roja.

—¿Qué pasó? —me preguntó ella inmediatamente al verme cruzar la puerta en esa situación: me lo imaginaba.
—Nada mamá, todo está bien —no la miré en ningún momento, sólo esperé que ella dijera algo.
—¿Nada? —dijo mi mamá—, ¿cómo que nada si estás llorando?  ¿Ha pasado algo?
—No, sólo que me siento mal —le dije—, me voy a ir a mi habitación a terminar de arreglar las últimas cosas que tengo.

Si es que no me fuera hoy, sé que le habría respondido de una manera horrible, pero al menos supe controlarme en ese sentido. Sólo quería que ahora las cosas estén mejor entre las dos para poder estar tranquila al irme de viaje.

—Cualquier cosa que necesites sabes que puedes confiar en mí —me dijo ella con una sonrisa.
—Sí lo sé —le dije— y gracias mamá, pero ahora no me siento muy bien.
—No te preocupes, hablamos cuando te sientas mejor —tenía una sonrisa de oreja a oreja.
—Gracias mami —le sonreí con todas las lágrimas en mi cara.

Cuando terminó la conversación, lo único que quería es llegar a mi cuarto sin tener que encontrarme con alguien más que me pudiera interrogar. Aunque creo que ni Paz ni Ryan estaban en la casa, pero ¿quién sabe? He estado todo el tiempo afuera, puede que hayan llegado. Así que podría estar Rafael pero dudo mucho que me diga algo a estas alturas, aunque también podría encontrarme a Elizabeth, pero con ella si podría hablar con naturalidad y todo estaría bien.

Llegué a mi habitación y lo primero que hice fue cerrar la puerta con seguro y tirarme en la cama como si fuera una pluma. Coloqué mi cabeza en la almohada y comencé a llorar haciendo un poco más de ruido, ya que estaba llorando en silencio, pero sencillamente no podía, ya no. Lo iba a extrañar, pero me preguntaba, ¿si ahorita mismo acababa de estar con él y ya estoy llorando por su ausencia, cómo va a ser cuando ya esté lejos? En parte me preocupaba y por otra parte no. Sí porque él iba a estar acá y yo allá, los dos demasiado lejos; pero no, porque él iba a estar acá y sabía que me iba a esperar. Aunque siempre duele.

No me importaba en estos momentos otra cosa que no fuera él. No entendía como se podía a ver metido en mi cabeza de esta manera. Aunque sonaba tonto, y lo repetía una vez más: ¡SÓLO HABÍAN PASADO DOS DÍAS! Nada más. Pero también pasó por mi cabeza una pregunta “¿y qué hubiera pasado si nada de esto hubiera ocurrido en un principio?”. Y ahí fue cuando comencé a pensar en cada una de las cosas que podría haber hecho o que estaría haciendo en este preciso momento. Y realmente hubiera disfrutado muchísimo menos, ya que probablemente me hubiera quedado en mi habitación lamentando mis penas, no como ahora, ya que estaba triste porque no vería a Justin en todo este tiempo.

De tanto llorar, me quedé dormida, ¿nunca le has pasado? En ese momento yo no tenía ni la más mínima noción del tiempo que había transcurrido ni que hora era. Me preguntaba “¿qué hora ahora?” mientras despertaba, pues tenía miedo de que fuera muy tarde y por “a” o “b” motivos haya perdido mi vuelo porque parecía que había pasado demasiado tiempo y ya era tarde como para llegar al aeropuerto, pero entonces ahí comencé a dudarlo, pues lo más probable sería que mi mamá hubiera ingresado a mi habitación para despertarme y avisarme que estaba tarde y debía de irme,  porque sería tonto que ella hubiera gastado tanta plata por las puras.

Desesperadamente agarré mi celular y me di cuenta que no era tarde. Así que me paré y me amarré el cabello.

—¡Hey, cuidado! —escuché la voz de Ryan con un tono burlón cuando vio que casi me caigo al bajar de la cama.
—Cállate —lo miré con cara de odio, pero luego me reí—, ¿qué sucede?
—¡Qué rico duermes! —exclamó—, ociosa.
—¿Qué quieres que haga? Tenía sueño —entonces en ese momento me puse a pensar desde cuándo estaba él aquí.
—Nada —soltó una carcajada.
—¿Hace cuánto estás aquí? —le pregunté.
—Desde hace unos 15 minutos más o menos.
—Ah ya.

Ya serían cerca de las 8 de la noche.

—Oye, bueno, a lo que venía —me dijo él.
—¿Qué pasa? —le dije.
—Alguien ha venido a verte —me dijo él sin mirarme a la cara.
—¿Quién? —le pregunté con curiosidad, pero siguiéndole la mirada.
—Sólo baja, ¿sí?
—Dime quién es —trataba de que mirara, pero no lo hacía.
—Por favor, deja de comportarte como una chiquita caprichosa y hazme el favor de bajar, ¿sí?
—¿Por qué no quieres decirme quién es? —es lo que no entraba en mi cabeza.
—Porque quiero que tú bajes a verlo por ti misma.
—No quiero —levanté la voz.
—No te pongas malcriada, ¿Ok? Sólo quiero que bajes por mí, ¿puedes? Por favor —hizo una pausa y me miró ya que vio que no decía ni una sola palabra—, no nos vamos a ver en un montón de tiempo, hazlo por mí, ¿sí?
—Sólo lo haré porque no nos vamos a ver en un montón de tiempo —lo miré amenazadoramente y me fui.

“¿Quién era?”, “¿qué quería?”, “¿por qué Ryan no me quería decir?”… eran un montón de ideas que cruzaban por mi cabeza en ese preciso momento. Admito que en ese momento mi corazón comenzó a latir mucho más fuerte que antes, también las piernas me comenzaron a temblar un poco, pero todo andaba bien. Sólo estaba nerviosa. Era raro.

Antes de darme cuenta ya estaba en la sala, pero me había perdido en mis pensamientos. Y hasta que llegué no me fijé que quién estaba ahí era Christian Beadles.

—¿Qué mierda quieres? —le pregunté en ese mismo instante que lo vi sentado en uno de los sillones de MI casa.
—Sólo quería pedirte disculpas —me dijo.
—Mira, huevon, no te aguanto, ¿por qué sigues acá? ¡Vete de acá de una buena vez! —perdí mis papeles y realmente perdí mi respeto por todo el mundo.
—Por favor cálmate y escúchame —le pedí.
—Es que no entiendo que puedes querer. ¿Qué diablos quieres? —estaba en el borde de la desesperación.
—Sólo quería pedirte perdón porque no puedo permitir que te vayas de esta manera  conmigo.
—Ok, ¿tienes algo más que decirme? —lo dije en tono de como quién decía “¿por qué sigues aquí?”.
—Que te quiero demasiado preciosa, te amo.

Era la primera vez que me había dicho “te amo” y entonces me puse a pensar en varias cosas que habíamos pasado juntos. Sencillamente, no pude lidiar con eso. Sentí un gran nudo en la garganta que no me permitía hablar. Yo quería, pero había algo que no me lo permitía. No pensaba llorar enfrente de él.

—Te amo demasiado y te quería pedir perdón porque tú no merecías todo esto que ha ocurrido —me dijo él casi llorando, yo sencillamente miraba al techo para que las lágrimas no se derramaran—, eres una chica muy hermosa y muy buena. No te mereces nada de lo que te he hecho, de verdad.

Hubo un gran momento de silencio, mientras yo miraba al techo, aunque algunas lágrimas comenzaron a derramarse sin querer, pero me di la vuelta y las sequé rápidamente.

—¿Pasa algo? —me preguntó él, quien seguramente ya se habría dado cuenta.
—No, no pasa nada —sentencié.

Después de eso, miles de pensamientos pasaron por mi cabeza… “te amo”. Esas dos palabras habían cambiado la situación por completo y realmente me daba miedo cualquier cosa que pudiera suceder ahora que ya tenía algunas cosas en claro. ¿Por qué tenía que venir él a cambiar todo lo que he creído? ¿Por qué tenía que venir a confundirme más? Era completamente estúpido.

—¿Por qué no dices nada? —me preguntó.
—Porque no tengo nada que decir —aún no lo miraba.
—Al menos mírame —me pidió— por favor.
—No quiero.
—Hazlo, ya no nos vamos a volver en Dios sabe cuánto tiempo.
—Son sólo 5 semanas —le dije—, si es que tengo suerte.
—No, no son sólo 5 semanas.
—Sólo me voy a ir ese tiempo de viaje —le aclaré, pero ahora si lo miraba de una forma extraña y curiosa.
—Sí, pero no vamos a poder vernos —me afirmó él.
—¿Por qué dices eso?

Le pregunté, aunque hubiera parecido que estaba interesada en saber porque no íbamos a poder vernos, en parte lo estaba. Pero me daba curiosidad también por la expresión que tenía en su rostro. Como que había algo y no quería decírmelo, aunque no entiendo por qué.

Vi como su rostro se ponía un poco rojo y comenzaba a ponerse nervioso, mirando de un lado a otro. Conocía esa mirada. Ni siquiera me podía mirar a los ojos. ¿Qué pasaba? ¿Habría hecho algo malo? ¿Debería de estar más enojada? No sabía que pensar. No tenía ni la más mínima idea de lo que podría suceder.

—…

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Chicas, ¿cómo están? Estuve leyendo algunos comentarios rápidamente porque tenía tiempo y me puse a revisar y sí tienen razón cuando dicen que me demoro demasiado en subir capítulos y todavía los hago cortos. Tienen razón. Disculpen. Estos han sido los peores 16 días. Estaba pensando subir un post a mi otro blog (http://ifyoujustdream.blogspot.com), pero era un poco difícil encontrar las palabras adecuadas. Pero ahora tengo un poco de tiempo para pensar en todo eso. Ahora tengo que viajar chicas, disculpen, pero mi ánimo no es uno de los mejores hoy día. Pero bueno, las quiero mucho, disculpen por esto capítulo corto. ¿Sí? Las quiero mucho :) 

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Vale  

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cap. 104:° "Adiós" (Parte I)


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"Nunca digas adiós, porque decir adiós significa irse e irse significa olvidar".

Cuando había terminado de decir todo lo que dije él solamente me miró y no sabía que decirme, por eso mi nerviosismo incrementó. Sólo me miraba fijamente a los ojos y de ahí bajó su mirada y justo después de eso comenzó a mirar por todos lados.

Me sentía un poco tonta, pero tenía la misma expresión que cuando terminé de hablar, él ya estaba abriendo la boca para articular alguna palabra y ahí fue cuando el nerviosismo llegó a sus límites más altos.

—Te quiero de una manera inimaginable —dijo él con un poco dificultad según lo que pude escuchar—, te voy a extrañar.

No dijo nada más que eso. Pensaba un poco más, algo más romántico o esas cosas que yo —hasta unos segundos antes— odiaba. Pero entonces luego me fijé que sus ojos se encontraban brillando, pero no con aquel brillo natural que yo veía cada vez que los observaba, sino uno completamente diferente. Uno como si tuviera ganas de llorar. Lo sabía, era eso. Entonces saqué como una conclusión que no quiso continuar diciéndome las cosas porque tenía miedo de ponerse a llorar enfrente mio, o yo qué sé.

—¿Me acompañas?
—Sí, no te preocupes. Bajemos.

Eso hicimos, ambos bajamos del carro, pero tuve la impresión de que nos íbamos a despedir en al puerta, y no en la entrada de la casa. Así que sólo quise disfrutar el momento como si no volviera a suceder nunca más.

En ese preciso momento me sorprendí a mí misma estando con aquella persona que tanto decía odiar sin antes conocerla. Con la cuál pasaba las tardes escuchando su nombre millones de veces de los labios de mi mejor amiga. Alguien que jamás pensé —ni me interesaba— conocerla. Y sin embargo, tenía a aquella persona frente mío. A escasos centímetros de mí, de mi cuerpo. Y ahí fue cuando comencé a sentir la emoción del momento y comencé a “tocar tierra” cuando debía de haberlo hecho hace tiempo, y me di cuenta que tal vez sería la última vez que nos veríamos (aunque esa idea la veía sencillamente tonta e imposible) o al menos nos daríamos un beso. Lo cual hacía que comenzara a sentir un montón de cosas en el estómago, las suficientemente fuertes como para empezar a ponerme nerviosa.

 Sólo lo observé, esperaba que él hiciera o dijera algo.

—Las despedidas son las partes que más detesto —murmuró él.
—No es una despedida —le dije—, se va a pasar rápido, y haremos como que nunca me fui.
—¿Y sino es así? —me preguntó—, van a pasar un montón de cosas en este tiempo.
—Mejor nos fijamos en otras cosas, mejor disfrutemos el momento —le dije— ¿sí?
—Está bien —dicho eso, se puso a sonreír, pero con los ojos brillosos viendo como poco a poco las lágrimas retenidas ya iban lentamente derramándose— ¿te puedo dar un beso?
—Eso no se pregunta.

Y dicho eso, él me sonrió, yo también. Y nos acercamos el uno al otro, cada vez más. Yo con las manos alrededor de su cuello y él las iba poniendo en mi cintura, y para ese entonces ya sentía su aliento. También vi como cerraba los ojos lentamente, e hice yo inmediatamente lo mismo. Entonces lo que había sucedido hace unas pocas horas ocurrió nuevamente, sí. Nuevamente tenía sus labios rozando con los míos, jugando, terminando en un dulce beso, uno dulce y mágico. Ese beso, trataba de mantenerlo en mi cabeza por mucho tiempo, aunque eso sólo podía decidirlo el futuro, yo trataba y estaba haciendo de todo para tratar de recordar todo lo que siento ahorita, aunque probablemente me traiga sufrimiento en un futuro, es mejor disfrutar el momento, vivirlo.

Sin exagerar, este beso duró más de 2 minutos, 2 minutos perfectos, sencillamente perfectos. Realmente quería quedarme con él y no dejarlo ir, pero todo tiene una despedida aunque doliera demasiado.

Fin de tu narración.

Narra Justin:

¿Cómo decirle todo lo que siento por ella en una sola oración? Es difícil, pero sé que al menos con este beso no me olvidaría con tanta facilidad y más bien, todo lo contrario. Sino que las cosas terminarían siendo más complicadas al fin y al cabo. Pero amé besarla, sencillamente o hacía tan bien. Me besaba tan bien, me llevaba al puto de la desesperación cuando sentía sus labios con los míos. Quería retenerla y que se quede aquí conmigo pase lo que pase, pero no quería decirle muchas cosas porque sé que sería más difícil para ella. Y sí, era verdad, mientras más cosas lindas le dijera más culpable se sentiría ella si hiciera algo que ella sabría que me pudiera lastimar o doler. Por eso prefería quedarme callado y guardarme todo lo que tenía que decir para mí. Sólo quería decirle un par de cosas antes de irme de modo de despedida así todo podría culminar de una manera menos trágica y dolorosa, lo último que quería es llorar frente a ella. No quería que se sintiera mal. Es joven, quería que disfrute.

—Ya me tengo que ir —me dijo ella—, ¿ya?
—Llámame cuando estés en el aeropuerto y cuando estés por subir al avión, también si puedes me mandas un mensaje cuando estés en tu casa en ________(tu país) y cualquier cosa que necesites no dudes en avisarme —le dije con una sonrisa en el rostro tratando de aparentar toda la tristeza que tenía dentro.
—No te preocupes, cualquier cosa que yo necesite te aviso —me dijo ella con una sonrisa, pero con los ojos brillosos avisando que sus lágrimas estaban por venir.
—¿Quieres que te acompañe hasta adentro o prefieres que me quede aquí no más?  —le pregunté, aunque prefería quedarme acá, porque no quería que su mamá o el papá de Ryan me miraran en esta situación, con las lágrimas que querían salir.
—Como tú prefieras —me dijo.
—Bueno, mejor me quedo aquí —dije riendo.

Ambos estábamos en la misma situación. Con las lágrimas que querían salir disparadas de nuestros ojos, pero ¿qué podíamos hacer? Nada, yo no quería llorar. Sólo quería sonreír y que ella sonría, amaba su sonrisa: era la sonrisa más bella plasmada en una mujer.

Odiaba con todo mi corazón las despedidas, era lo peor, era totalmente horrible, me molestaba, pero lo hacía por ella, aunque lo hubiera hecho de todas maneras. Estaba tratando de memorizar sus facciones y hasta el más mínimo detalle de su rostro para tenerlo presente durante todo este tiempo. No iba a ser fácil, pero definitivamente sería más sencillo que todo esto de ahora. Sé que sonará un poco feo, pero me quería ir rápidamente de aquí. Mientras menos tiempo sería mejor para ambos.

Escuché desde la entrada que la mamá de _________(tu nombre) gritó una vez su nombre, lo que me dio más nervios a toda esta situación.

—¿Ya debes de entrar? —le pregunté, aunque la respuesta era más que obvia.
—Sí… —dijo ella ruborizada.
—Bueno, es momento de decir “adiós” —me puse a pensar, aunque creo que lo dije en voz alta.
—Sí, es momento de decir “adiós” —me dijo ella mirándome con los ojos rojos, lo cuál confirmó mi “pensamiento”.
—Te quiero mucho preciosa, no me voy a olvidar de ti en ningún momento del día, siempre vas a estar presente en mi mente, y discúlpame por el mal rato que te hice pasar hoy, no quería incomodarte en ningún momento y mi error fue no decirte las  cosas desde un principio.  Y ya bueno, te voy a extrañar mucho sonsita. Gracias por dejarme estar contigo estos días, la pasé demasiado bien contigo, de verdad que lo hice. Nunca me había divertido tanto con una persona como lo hice contigo. Fue demasiado. —le dije sonriendo y fue ahí, exactamente ahí cuando me puse a recordar cada uno de los momentos con ella.

Me sorprende demasiado todo esto ya que no ha pasado mucho tiempo desde que estamos juntos. Juntos como amigos o tal vez algo más, pero sólo éramos eso. Y si nos ponemos a pensar desde ese punto de vista sólo han pasado días, nada más que eso. Casi nada. Y ya venía el momento de la despedida, de ese tan odiado “adiós”…

domingo, 26 de agosto de 2012

Cap. 103°: "Un poco tonta"

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"Ella está sonriendo, pero la está matando por dentro".

—¿Quieres que me vaya? —le pregunté.
—No he dicho eso, sencillamente te he preguntado si quieres que te lleve a tu casa.
—Ya entendí.

Aunque sabía que ya estaba incómodo de mi presencia y me molestaba ser una molestia para la gente, pero ahora no era así.

—¿Entonces eso es un sí o no?
—Si quieres deshacerte de mí me puedo largar ahorita mismo —amenacé con abrir la puerta.
—¿Estás loca? —me preguntó él mirándome después de un largo rato—, no he dicho en ningún momento eso.
—Entonces deja de insinuarlo si es que no quieres que me largue en este preciso momento —le avisé—, o mejor, haz que tu boca permanezca callada si es que no tienes nada bueno que decir.

No entendía porque me quedaba después de todo lo que él me había dicho y de lo que me había insinuado, sentía que no era correcto, pero no me importa su forma de tratarme en ese momento sino él estar con él en ese preciso momento pues más tarde sería muy tarde.

—Ok —sentenció Justin.

Dejamos de hablar por un rato y él no se movía así que me puse a pensar en dos cosas cuando vi eso: así de simple. 1. O me odia o 2. No quería molestarme en ese momento.

—¿Qué quieres hacer?
—No sé, cualquier cosa —respondí y luego hice una pausa— ¿quieres hablar conmigo?
—Sí, ¿por qué no?
—No lo sé, esto es raro —comentó él.
—¿Te molesta mi presencia? —le pregunté.
—No —sentencié— ¿por qué tendría que molestarme?
—Porque siento que estás incomodo conmigo desde que dijimos todo lo que nos dijimos.
—No lo estoy, sería un poco tonto enojarme por eso —me dijo— todo está bien, ________(tu nombre).

Dijo eso y me sonrió, pero ¿qué quería que haga? Igual me molestaban un montón de cosas. Me arrepentía terriblemente aunque haya dicho antes que no ahora comenzaba a hacerlo, me sentía demasiado mal. Yo quería que todo fuera como antes y estaba encaprichada, pero supongo que después de esto pensaré un poco diferente y todo será mejor.

—Igual siento que es así.
—No. —sentenció—, ¿quieres salir a caminar? ¿escuchar música? ¿algo?
—Escuchar música —le dije—, no tengo ganas de caminar.
—Ok.

Él prendió el equipo y estaban dado las típicas propagandas de las emisoras, me reí. Pero realmente no entendía con total claridad lo que decían porque su tono de voz me parecía chistoso.

—¿De qué te ríes? —me preguntó él dejando todo su enojo y su seriedad a un lado.
—De lo que dicen —le respondí— hablan chistoso.
—Bueno, más o menos —dijo él, pero aún con una sonrisa.

Justo después de que él dijo eso terminó la propaganda y comenzó a sonar “Where Have You Been?” de Rihanna, la comencé a cantar pero susurrando para que él no me escuchara. A medida que la canción avanzaba mis ganas de ir a una fiesta comenzaban por el ritmo de la canción y ahí tenía a Justin sonriendo al verme justo a mi lado.

—Necesito ir a una fiesta —le dije a Justin justo en el coro de la canción— debo de ir sí o sí.
—Ya tendrás muchas fiestas a las cuales ir —me dijo él, pero su sonrisa se iba desvaneciendo a medida que avanzaban los segundos— en Londres y todo eso.
—Bueno sí, pero me gustaría ir a una fiesta contigo.

En ese momento me puse a imaginarme a Justin  y yo en una fiesta, y todas las idioteces que probablemente yo estaría haciendo con él en ese momento y justo con esa canción de fondo, la misma que estaba sonando. Sólo podía sonreír, aunque me hubiera encantado besarlo en este preciso momento, ya que lo tenía acá cerca, para siempre.

—¿Conmigo? —cuestionó.
—Claro, ¡sería buenazo!
—¿Segura? —dijo eso él riéndose.
—Sí, cuando vuelva hay que ir a una fiesta —sonreí—, ¿ya?
—¿Ir a una fiesta? ¿Los dos? —hizo una pausa—. Mmm… déjame pensarlo.
—¿Todavía lo piensas? —dije eso y comencé a matarme de la risa.
—Claro, es una prioridad ir a una fiesta conmigo, por favor ¡pff! Soy Justin Bieber, ¿con quién crees que estás hablando? —bromeó él.
—¡Eres un tonto! —y comencé a matarme de la risa.
—Así soy, así me aman —me guiñó el ojo y se rio conmigo.

Nos estuvimos riendo un rato y me hubiera encantado que todos los momentos juntos a él fueran idénticos a estos. Amaba cuando la gente me hacía reír, era algo que en estos meses me había costado hacer.

—Te quiero demasiado —se me escapó entre risa y risa.

Él se detuvo y dejo de reírse y sólo me observó, sin ninguna sonrisa, sin nada. Sin ninguna expresión, sin ningún gesto y fue en ese preciso momento que pensé que había dicho la idiotez más grande de mi vida y que hubiera sido mejor quedarme callada. Su rostro lo decía todo, pareciera que estuviera muerto y no sintiera nada.

—¿Y yo no? —me respondió él.
—No lo sé —le dije con un poco más de tranquilidad y se me escapó una sonrisa.
—Te quiero como no tienes idea, sé que no somos nada, sé que te vas a ir y es mejor no hacerme ilusiones contigo, pero te quiero y me gustaste desde el primer momento que te vi en la playa y me miraste con odio —me dijo sonriendo.
—¿Aún lo recuerdas?  —le hice esta pregunta con una sonrisa enorme, pues lo recuerdo como si hubiera sido ayer, pero jamás pensé que él le hubiera tomado tanta atención.
—¡Claro que sí! ¿Cómo me voy a olvidar de eso? Aparte que ha sido hace unos cuantos meses.
—Pero pensé que te olvidarías —le dije.
—Claro que no.
—Eres demasiado lindo —lo dije en casi un susurro, pero lo suficientemente fuerte como para que él pudiera escuchar lo que estaba diciendo.
—¿Y tú? Eres preciosa, perfecta, la chica más bella del mundo —me dijo con tal sinceridad que lo creí.

Me encantaban estos momentos, realmente me estaba dando cuenta que lo quería, pero no quería hacerme ilusiones con él, como él me lo dijo a mí. No sé desde cuando lo comencé a querer con certeza, pero sé que es el chico más lindo del mundo.

Se acercó más hacia mí, y yo hacia él, no podía dejar de verlo a los ojos, esos preciosos ojos, pero sé que sólo quería tener cerca de mí para siempre sin importar lo que los demás digan.

Me acerqué hacia él un poco más y al segundo que vi que él había cerrado los ojos, yo me encontraba haciendo lo mismo. Lo agarré del cuello y lo acerqué más hacia mí para terminar en un beso, mientras él tenía una de sus manos en mi mejilla y la acariciaba. Lo que sentía al tenerlo de esta manera era único. No podía dejar de sentir todo esto. Amaba esta sensación, no quería despegarme ni un solo minuto de él, sólo quería que esto sucediera para siempre.

Este beso duró, diría yo, por más de 1 minuto. Parecía que nuestros labios encajaban perfectamente y que habíamos nacido para estar haciendo esto. Era sencillamente perfecto y único. Cuando nos separamos le sonreí y él a mí.

—Te quiero —dijimos los dos a la vez con una sonrisa.

Los dos comenzamos a reír porque lo habíamos dicho a la vez, pero después de unos segundos mi celular comenzó a sonar fuertemente malogrando por completo el momento.

—Ptm, ¿quién jode? —dije un poco molesta.

Cuando fui a sacar mi celular del bolsillo me di cuenta que tenía una llamada entrante de mi mamá.

—¿Aló? —dije.
—________(tu nombre), ¿dónde estás?
—Por ahí —me limité a decirle—, ¿por?
—Ya debes de venir a arreglar las últimas cosas que tienes.
—Pero ya tengo todo ordenado —le dije recordando.
—¿Segura? —preguntó—, porque no tienes tu equipaje de mano ni nada, ah. Y aparte quiero que vengas para que te pruebes unas cosas. ¿Sí?
—Ya, voy en un ratito, pero espérame.
—No, ven ahorita mismo porque ese “ratito” se va a convertir en dos horas.
—¡Qué exagerada!  —exclamé.
—Ven, hija.
—Ok, ya voy.
—Te espero, chau.
Chau mami.

Después de decir eso colgué y Justin no se tardó en hacerme preguntas.

—¿Quién era? —fue su primera pregunta.
—Mi mamá.
—Oh, ¿y qué pasó? —la segunda.
—Nada, sólo me estaba diciendo que en un rato vaya.
—Ah ya, no te preocupes, yo te llevo —me sonrió—, ¿hasta qué hora tienes?
—Unos 15 minutos más, algo así.
—Oh, pero aún hay tiempo —me dijo— ¿quieres hacer algo?
—No, nada en especial, sólo quiero estar contigo.
—¡Qué linda! —exclamé con una sonrisa.
—¿Acaso tú no quieres estar conmigo?
—Claro que quiero.

Y así fue, y esos 15 minutos se pasaron entre risa y risa, canción y canción, y un beso más. De ahí él me llevó a mi casa, y me dejó en la puerta y me di cuenta que llegó el tiempo de la despedida. Después de mucho tiempo no lo vería, por esa razón me quedé con él en su carro antes de bajar y entrar a mi casa.

—Te voy a extrañar demasiado —le dije— como no tienes idea. Te voy a extrañar con todo, la he pasado demasiado bien estos últimos días contigo, de verdad, ha sido genial, ha sido una de las mejores cosas que me han pasado acá en Atlanta, ten por seguro que cada día te voy a tener presente y que te voya mandar un mensaje apenas llegue a ___________(tu país), y cuando llegue a Londres y vamos a poder hablar por las noches. O yo que sé, pero lo único malo de todo esto es que hubiera amado que todo esto hubiera pasado muchísimo antes o después de mi viaje, porque la distancia siempre malogra las cosas, aunque no somos nada.

Me desespere al momento de decir todo eso y las lágrimas quisieron salir al momento que me imaginé todos los días que pasarían hasta que lo vuelva a ver. Creo que sería a una de las personas que más extrañaría desde que me fuera. Lo quería, lo quería y me estaba dando cuenta y también que era lo que quería evitar y ese era mi propósito desde que llegue acá a Atlanta: no encariñarme con ningún chico. Claro una chica sí, porque podemos ser amigas y la distancia jamás malograría una buena amistad, pero es diferente cuando llegas a esas cosas con los chicos. Yo por eso no quería que nada de esto sucediera, pero ya era demasiado tarde me tenía entre sus manos. Me tenía loca por él. Conociéndome como me conozco sé que no podría dejar de pensar en él en cada momento del día que pasara. Pero sería un poco difícil, pero realmente no estaba segur de lo que fuera a suceder más adelante.

Tenía miedo a lo que él fuera a decirme después de todo lo que le dije porque eran cosas un poco fuertes y había logrado mostrarme de una manera un poco débil enfrente de él. Eso era algo que me estaba molestando un poco, pero no tenía mi interés en ese momento. Lo que tenía mi atención completa en ese preciso momento era el miedo que se había apoderado de mí. El nerviosismo.

Cuando había terminado de decir todo lo que dije él solamente me miró y no sabía que decirme, por eso mi nerviosismo incrementó. Sólo me miraba fijamente a los ojos y de ahí bajó su mirada y justo después de eso comenzó a mirar por todos lados.

Me sentía un poco tonta, pero tenía la misma expresión que cuando terminé de hablar, él ya estaba abriendo la boca para articular alguna palabra y ahí fue cuando el nerviosismo llegó a sus límites más altos.

—…

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Chicas, ¿cómo están? Sé que mis disculpas ya no sirven, mis excusas mucho menos. Pero esta semana ha sido la peor semana de mi vida y realmente he escrito este capítulo a las justas, así que disculpen si no les gusta, pero he tratado de hacer mi mayor esfuerzo. De verdad no tengo ganas de nada, absolutamente nada, estoy con un humor horrible. No creo que subir otro capítulo hasta la próxima semana, pero con todo lo que ha pasado me voy a pasar el resto  de días que faltan escribiendo capítulos y contestando sus preguntas, porque necesito una forma de distraerme de todo y no concentrarme en todo lo ocurrido.

Lo más probable es que suba un post en mi otro blog (http://ifyoujustdream.blogspot.com) porque tengo toda la inspiración para hacerlo y ganas me sobran. Disculpen por estar tan seca con ustedes y por fin hoy contestaré todos sus comentarios acumulados.

Bueno, chicas, cuídense, ojalá les haya gustado, las quiero, un beso (:


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Vale

domingo, 19 de agosto de 2012

Cap. 102°: "Mentí"

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"Mentí porque no quiero que sepas cuanto me duele".

—¿Me quieres de verdad o lo dices porque te sientes mal por todo lo que me has dicho? —le pregunté.
—Te lo digo porque sí te quiero y porque iba a terminar con Christian por ti, pero sucedió la otra cosa de Paz e hizo que se acabara más rápido de lo que pensara.
—Yo no quiero perderte —le hice saber.
—Y créeme que yo tampoco porque eres un chico maravilloso —me dijo, aunque comenzaba a dudar—, créeme. Eres fantástico, sólo que las cosas se están presentado de otra manera y realmente no sé que hacer ni nada.

Ahora no sabía que hacer y el arrepentimiento que había sentido hace un rato por lo de Selena era más y más grande, desearía nunca haberla visto en la heladería. La habíamos pasado demasiado bien y ahora todo se fue al demonio en menos de unos cuántos segundos.

La quiero, ¿ese beso no se había significado algo para ella? Hace unas cuántas horas ella me estaba diciendo lo que sentía por mí y explicándome un montón de sentimientos que yo no tenía ni idea de su existencia ¿y ahora se ponía decirme todas estas cosas como si yo hubiera hecho algo demasiado malo? No era justo, no había hecho nada, se estaba comportando como una chiquita inmadura y estaba cerrada en sus ideas y no dejaba que nadie le dijera que estaba equivocada. No comprendía eso de ella, me molestaba y me molestaba demasiado. Yo sólo quería esos momentos felices con ella que han pasado en menos de 48 horas y ahora pareciera que había pasado más de un siglo. En este día habían pasado un montón de cosas y había tenido demasiados pensamientos, pero todo tuvo que cambiar e irse al demonio.

—Sólo lo dices porque estás arrepentida —le dije.

Como si no conociera a una mujer cuando miente, como si no lo hiciera. Y las conocía demasiado bien cuando me llenaban de puras mentiras. Sólo que me dolía más saber que tal vez todo lo que haya sucedido haya sido por parte una ilusión mía, y también de ella y que nada haya sido como yo pensaba. Pero no puedo cegarme de esta manera porque sé que ella tiene razón al 100%. Va a irse a volver a vivir su antigua vida y también va a viajar con sus amigas a Londres, de hecho que va a hacer un montón de cosas y no se va a quedar en su hotel todos los días mirando las paredes de la habitación porque de eso no se trata. Y  tampoco voy a creer que en las noches se va a ir a cenar a varios restaurantes solamente, como si eso fuera diversión para unas quinceañeras. Claro que no. Y tampoco me voy a tragar el cuento de que en ________(tu país) va a quedarse todas las noches en su habitación o haciendo pijamadas todos los días con sus amigas. No, no es así, de hecho que va a salir con sus amigas hasta tarde y va a ir a fiestas. Y también tiene razón, ayer terminó una relación de como 3 meses o algo más con Christian por la culpa de Paz, porque “le sacó la vuelta”. Obviamente no es fácil para ella ni tampoco lo sería para nadie. Tal vez todo lo que hizo conmigo, lo hizo con el afán de olvidarse de Christian o también olvidar todo lo acontecido ayer o yo qué sé, yo no puedo saber lo que siente o porque hizo las cosas ella, en todo caso ella es la única que puede saberlo, nadie más que ela.

—No es así, créeme —me replicó—, no es así. Te quiero mucho.

Ella acercó su mano en mi mejilla y la comenzó a acariciar y mirarme directamente a los ojos y de vez en cuando también miraba mis labios. Yo solamente recordaba o más bien trataba de revivir ese beso que nos habíamos dado, que significaba tanto para mí, pero no sé cuánto para ella.

—No tienes que decirme tantas cosas —miraba para el piso cuando le dije eso—, ya sé como son las cosas y eso no va a cambiar nada.

Es increíble como sólo unas cuántas palabras nos puede cambiar el mundo completamente. En serio, es increíble. Hace unos segundos mis ideas, ilusiones, eran completamente diferentes. Pero lo que más me sorprende de todo esto es que había sucedido en menos de 48 horas. Todo, todo, todo y yo sé que ella me había comenzando a querer en todo este lapso de tiempo, pero que todo ahora se había ido al demonio.

—No es eso, no creas eso.
—El daño, hecho está. Ya me da igual.

No era verdad, y verdaderamente no me daba igual para nada, pero ¿qué podía hacer? Ya me dolió, ya me jodió todo lo que dijo, ya todo se fue a la basura por su parte y ¿qué más da? En unas horas ella ya no estará acá y en unas semanas todo será diferente, o bueno mejor dicho todo será como comenzó: nada.

—No quería lastimarte —me dijo ella.

Pareciera como si ella fuera el hombre y yo la mujer, y si lo veías desde mi punto de vista era sencillamente patético. Antes me sentía arrepentido, hace un poco triste y muchísimo más arrepentido, pero ahora me sentía un completo estúpido. Me gustaría decir tantas cosas de esta chica, pero sencillamente había un principio que no me permitía hacerlo, era estúpido y lo sé, pero le tenía respeto y no pensaba perderlo ni con el pensamiento.

Fin de la narración.

Narras tú:

Sé que lo que hice no fue lo más correcto ni lo mejor después de todo lo que he hecho y lo que ha ocurrido en estos dos días, y sé que suena completamente estúpido, pero así es como son las cosas, así es como se dieron. Y estoy un poco cansada de andar arrepintiéndome de las cosas que hago. Por favor, mañana me voy  y voy a vivir mi antigua vida como antes y las cosas estarán mejor y la vida me recibirá con una sonrisa, lo cuál será mejor para mí que estar acá lamentándome y en parte lo que le dije era verdad, no me pensaba quedar en mi cuarto como una estúpida, pero ¿qué rayos podría hacer ahora? Nada, ya lo lastimé y en parte me duele, porque sí lo quiero, porque poco a poco lo fui queriendo por su forma de ser conmigo y ese beso que me dio fue el mejor beso que había recibido en mi vida. Aunque sé que sólo he besado alrededor de 2 personas más, pero él ha sido el mejor y dudo que otra persona me dé un beso mejor.

—No lo has hecho —me dijo él mirándome con una sonrisa falsa. ¿Cómo lo sabía? Era experta en eso.

Detestaba verlo así, de verdad lo quiero, sólo que estaba enojada, y sé que mi enojo tal vez haya sido un poco tonto, pero sí lo quiero y estaría dispuesta a demostrarlo, pero no quiero lastimarlo mientras me vaya. Sigo dolida por lo de Christian, pero yo quería a Justin antes de eso. Lo nuestro no ha empezado y tampoco ha terminado, pero no sé, es como ese tipo de cosas que empiezan mucho antes de lo que piensas y cuando te das cuenta, ya todo es muy tarde, pero realmente no hay nada. No sé si me lleguen a entender, pero básicamente es lo que pasa en demasiados casos. Por su mirada podía sentir que estaba decepcionado, arrepentido de varias cosas y realmente me dolería que yo fuera parte de sus arrepentimientos. Yo jamás podría arrepentirme de él. La felicidad que tengo en este momento por compartirlo con él nadie me la va a quitar, mucho menos la sonrisa que me gustaría mostrarle en este momento, pero que sencillamente no lo hago porque sé que no es lo más apropiado en esta situación. Sólo quería un abrazo, un beso de despedida, que habláramos todos los días, o que sencillamente el tiempo se detenga para nosotros. O que se adelante lo más rápido posible o atrase, pero no entiendo porque justo ahora que me tengo que ir. Sencillamente no es justo, no me gusta para nada. Pero si yo era quién había ocasionado todo esto, pero realmente si me pongo a pensar con claridad, nada tenía sentido.

—Sí lo he hecho —comenzaba a sentirme culpable—, no tienes porque sonreírme falsamente.
—No estoy sonriendo falsamente —soltó una carcajada él, tratando de aparentarlo.
—Sí lo estás haciendo.
—No es verdad, ¿tú qué sabes? —me dijo con un tono de voz el cuál no era el más adecuado.
—Yo sé más de lo que tú piensas.
—¿Cómo es eso? —me preguntó él.
—Obviamente estabas sonriendo falsamente.
—¿Y tú como puedes darte cuenta de eso? —me hizo una pregunta nuevamente él.
—Porque aparte que se nota a primera vista porque es más que sobreactuada; yo siempre lo hago —le confesé.
—¿Por qué? Tú eres feliz.
—No, no creas eso —le dije.
—Sí lo eres ________(tu nombre) no tienes ningún motivo para no serlo.
—No sabes nada —se lo dije de buena forma, tratando de llevar la fiesta en paz, pero me dolía de todas maneras.
—Eres una chica que tiene todo lo que quiere —me dijo él.

Realmente no. No tenía muchas cosas de las que quería, en sí, nadie las tiene. Ni las personas más ricas y famosas del mundo tienen todo lo que quieren, por más que lo deseen, es imposible, aunque no estoy hablando únicamente de lo material, ya que hay personas que con todo el dinero que tienen podrían comprarse el mundo si es que desearan. Pero en sí, no voy a decir lo mismo de siempre, porque sé que hay personas que no tienen ni que comer y eso es una preocupación más grande de todo lo que me ha ocurrido. Pero sencillamente, no tengo un papá, mi mamá se casó nuevamente después de menos de medio año de lo ocurrido y también nos mudamos en ese tiempo, sabiendo que era lo último que quería hacer en esta vida. Mi enamorado, el cuál supuestamente “me quería”, me sacó la vuelta con la que vendría hacer como dicen “mi hermanastra”. Y ahora iba a volver a mi anterior y “perfecta” vida, y también iba a viajar con mis amigas y disfrutar mis 15 años durante más de un mes, lo cuál vendría hacer un lujo, pues sería por varias semanas.

—Bueno, puede ser —le dije—, pero no tengo a mis familiares cerca, a mis amigas. Básicamente estoy sola, la única amiga que tengo es Verónica y bueno, también tengo otras amigas, pero ninguna a la que pueda contarle todos mis asuntos y pueda entenderme a la perfección, ¿me entiendes? No es lo mismo que allá. Esto es totalmente diferente.
—Vas a volver a lo de antes, ¿qué más quieres? —me dijo él y me hizo acordar de lo que le había dicho hace unos cuántos segundos.
—Pero no va a ser para siempre y tampoco me voy a quejar completamente de Atlanta, porque también me ha dado experiencias maravillosas y una de ellas ha sido conocerte —dije eso todo seguido, desviándome un poco del tema.
—Eso es lo que dices porque te arrepientes —me dijo él alejándose un poco a mí y dejó de mirarme para desviar la vista.
—Créeme que yo no soy de esas personas que se arrepienten de lo que le hacen al resto —le comenté—, aún te falta conocerme un poco más.
—Pero con todo lo que dijiste, no sé que creer de ti, ¿me entiendes?
—Tengo un montón de cosas que no conoces de mí —le dije—, pero poco a poco irás conociéndome.
—Ojalá.
—Sí…

Sólo lo miré durante unos segundos, pero sencillamente él no lo hizo conmigo, seguía con la mirada desviada, aunque sabía que yo lo estaba observando y amaba hacerlo, me encantaba verlo.

—¿Me vas a extrañar? —le pregunté.
—¿Tú qué crees? —me contestó con una pregunta él.
—No lo sé —encogí un poco mis hombros.
—Te voy a extrañar como no tienes idea —me dijo él—, no sé que voy a hacer durante tanto tiempo sin ti, no sé que voy a lograr hacer para tratar de pensar en otras cosas mientras tú no estás. Te apuesto que voy a estar contando los días para verte. Y lo estoy haciendo desde hoy día.

Cuando él dijo eso quise responderle “Selena”, pero preferí no hacerlo, porque no sería lo mejor en ese momento. No después de todo lo que le había dicho. Pero dijo todo eso con tal sinceridad que me tocó el corazón y me dieron ganas de llorar, pero me aguanté porque no quería quedar mal delante de él. Como si fuera una pequeña niña llorona. Aunque mi parte más sensible estaba por salir cuando sentí que el nudo en la garganta ya se había formado y las lágrimas comenzaban a formarse en mis ojos, pero decidí ser más fuerte y aguantar con los ojos bien abiertos. 

—Eres un chico muy lindo —susurré.

Aunque había malogrado todo lo ocurrido en estos días, lo dije. Me sentía culpable porque la había pasado muy bien con él, lo había querido. Y bueno, lo sigo haciendo, porque cuando tú quieres a alguien ese sentimiento no se va en un par de minutos, sino más bien toma más tiempo. Fui una estúpida, pero sé que las palabras se las lleva el viento y lo que importa son las acciones porque de eso se rige la vida o al menos sí desde mi punto de vista.

Él sencillamente me miró y trató de sonreír, pero no lo logró. Pasaron unos segundos y se volteó, pero yo seguía mirándolo.

—¿Quieres que te lleve a mi casa? —me preguntó.

Entonces en ese momento sentí que se quería deshacer de mí y que no era más una molestia para él. Me sentía mal, pero no es mi culpa, no es mi culpa que las cosas tengan que suceder de esta manera cuando yo no tengo la culpa de nada.

—¿Quieres que me vaya? —le pregunté.
—No he dicho eso, sencillamente te he preguntado si quieres que te lleve a tu casa.
—Ya entendí.

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¡Chicas! ¿Cómo están? Espero que bien, ahora voy a comenzar a subir los capítulos en la mañana, y sé que subo uno cada semana, aunque a veces hasta un poco más de tiempo, pero ahora comenzaré a subir dos por  semana, aunque sea los fines de semana, pero lo haré :) Creo que cambiaré un poco el diseño del blog, y por eso ahorita leeré los comentarios del anterior capítulo, los respondo mañana, o el martes o miércoles jajaja, ¿sí? :) Denme un poco de tiempo, aunque sé que voy semanas con el mismo cuento de los comentarios, pero tarde o temprano lo tendré que hacer, jaja. ¿Ya chicas? :) Las quiero mucho, demasiado. Gracias por todo lo que hacen por mí, y crean que es demasiado el simple hecho que lean los capítulos cuando los leo, aunque sé que antes las leían más personas, sé que es parte de mi irresponsabilidad y todas esas cosas y que me las he ganado sólo yo, y por eso quería pedirles disculpas, aunque sé que voy con el mismo cuento hace muchos días, pero quiero cumplir todo lo que digo, quiero cambiar. 

Las quiero mucho, cuídense :) 

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 Vale