jueves, 5 de julio de 2012

Cap. 96°: "Disfrutar el momento"


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"Sólo cierra los ojos y disfruta la montaña rusa que es la vida".


—Sí es verdad —me miró tierna, pero seriamente—, créeme, de todas las chicas que he visto en el mundo eres la más bella… y eso que he visto muchas.
—¿La más bella? —cuestioné— ¡Pff! ¡Exageras!
—De verdad eres hermosa, la más hermosa. ¡Créeme!
—No —reí—, no te puedo creer.
—¿Por qué? —me miró de forma incomprendida.
—Tú conoces a demasiadas personas que son bellas comparado conmigo, ¿y dices que yo soy bonita? Se nota que solamente lo dices para…
—Puede que haya viajado por varias partes del mundo —me interrumpió—, pero eso no te quita el privilegio de ser la chica más linda que mis ojos hayan visto, ¿o sí?
—¿Privilegio? —cuestioné poniéndole una mueca de disgusto.

¿Qué se creía? ¿El chico más lindo del mundo? ¿La mejor persona del mundo? Estaba mal si venía a pensar que si yo le parezco bonita es un privilegio, está mal. ¿Qué tiene en la cabeza? Viene a hacerse el importante conmigo, ¿está idiota? No hay nada más que odie en una persona.

—No preciosa —dijo al ver la expresión en mi cara—, no me malinterpretes, simplemente digo, que aunque yo haya ido por tantas partes del mundo, no significa que tú no puedas ser la chica más linda que haya visto.
—Aprende a expresarte para la próxima —le sugerí disgustada.

Ahí está lo que les dije, el momento fue malogrado por hablar, por decir las cosas en un momento inapropiado.

—Eres hermosa, ¿sí? No lo dudes, me gustas demasiado —dijo—, no quería malograr este momento.
—*Muy tarde, ya lo hiciste* —pensé en ese preciso instante—, no te preocupes, ¿sí? Ya pasó —sonreí falsamente.
—No, no pasó porque sigues enojada.
—Estoy bien Justin —nuevamente la sonrisa fingida se apoderó de mi rostro.

Se acercó a mí, me abrazó y me dio un beso en la frente.

—Te quiero mucho, no seas enojona, pava.
—Yo también —sonreí, pero ahora de verdad.

Sé que muchas personas estarían pensando que esto era algo demasiado infantil si nos damos cuenta que se trata de un chico de casi 18 años y una chica de a los pocos días de cumplir 15. Aunque había una diferencia de edad, pero físicamente parecían de la edad. Pero la madurez era la que predominaba, claramente. Aunque parecía que por momentos se ausentaba. Me gustaba estar así, no tener que actuar maduramente, poder sentirme bien, como yo. Con Justin podía ser totalmente como soy, sin tenerle miedo a nada, tal vez como me sucedía con Christian, pero éramos de la misma edad, éramos inmaduros, no sabíamos nada, éramos nuevos en todo esto. Y tal vez por eso sucedió ese error y ambos buscamos lo que no encontrábamos en esa relación en otras personas.

—¿Qué hora es? —pregunté, pues debía de llegar a mi casa a eso de las 6.
—Son las 4 y media, ¿por? —me dijo él, después de mirar su reloj.
—Bueno, nos queda hora y media para estar juntos antes de que vaya a mi casa para alistar algunas cosas y descansar un poco antes de que el vuelo salga.

Si fuera por mí me quedaría con Justin hasta que tenga que subir al avión, pero por más que lo desease no podía. Mi mamá me dijo otra cosa y ahora estamos bien, ya no estamos peleadas, así que no podía decir nada al respecto, porque no quería irme y que todo termine como empezó, mal. Las cosas tenían que terminar lo mejor posible, aunque no pareciera fácil.

—¿Tan poco?  —preguntó triste— ¡NO!
—Pero tengo que irme, no puedo hacer nada… —dije—, no pienso perder mi vuelo… ni loca.

Aunque si lo ven desde el punto de vista que lo vio Justin suena cruel y como si él me importara lo más mínimo, pero no es así, no era lo que quería dar a entender, sencillamente que extrañaba ese lugar, aquel lugar donde nací, donde estaba mi vida… la verdadera, no toda esta farsa. Aunque era, exactamente donde estaba parada y con quién lo estaba, no era todo una farsa, el casi 80% era verdadero, pero jamás completamente. No pensaba dar todo. A veces no era lo correcto arriesgar todo, muchas veces era solamente hacer que los demás se conformaran con lo mucho o poco que puedas dar. Pero bueno, tal vez con el tiempo, y SÓLO con el tiempo las cosas cambien y pueda ir dando lentamente un poco más de mí dependiendo si lo merece o no aunque por como van las cosas, creo que sí lo merece completamente.

—Mmm… está bien —pude notar la incomodidad en su tono de voz—, no te preocupes yo te llevo a tu casa.
—No quiero que lo tomes a mal —le dije al observar todo lo que había ocasionado en él con mi comentario—… tal vez me expresé mal, pero es que entiende, hace tiempo que no voy. Yo toda mi vida he vivido ahí y ahora estoy a kilómetros de ahí y extraño todo, ahí está mi vida.
—¿Y acá? —me preguntó.
—Acá todo es una farsa… menos cuando estoy contigo —lo miré— y no lo digo como diciendo “ah, Justin está acá presente, diré eso y con las demás personas que estén presente mío diré lo mismo”, pero la verdad es que contigo todo cambia de una manera única que me llega a sorprender muchas veces.
—¿Y eso es bueno o malo?
—¿Tú qué crees, tonto? —lo observé con un gesto.
—Que es bueno —sonrió torpemente.
—¡Claro que sí! —exclamé sonriente.
—Te quiero mucho —dijo él.
—Yo también —sonreí—, no me malinterpretes, ¿sí? No quería que comprendas otra cosa que no era.
—No te preocupes, yo te comprendo —me devolvió una mejor sonrisa que antes.
—Esa sonrisa que llevas en el rostro, siempre me va a traer una más grande a mí, recuérdalo siempre —dije al contemplarlo.
—Yo lo único que quiero es verte sonreír siempre —comentó él.
—Te juro que de una de las cosas que más amo y me apasionan en la vida es estar contigo —confesé— de verdad me encanta estar contigo.

No mentía, amaba cada segundo que pasa junto a él, era diferente, no era como las otras veces. No era como las demás personas cuando estaba junto a él, sentía que podía ser otra persona. Quién realmente era o algo similar a quién era. Era feliz y podía sonreír, aunque alguna vez tenía que fingir, pero eso no era todo el tiempo. Pero me refería más al punto de vista de… ¿qué chico te puede hacer sentir tan bien? ¿Hacerte sentir como él me hace sentir a mí? Me hace sentir tantas cosas en tan poco tiempo, en tan pocos minutos, era única esa manera, era especial, no era como cualquiera. Ese sentimiento y todas esas emociones las podía volver a sentir una y otra vez cuando él no estaba, era algo que anteriormente no me había pasado, pero a pesar de todo se sentía correcto, bien. Podía sentirlo una y otra vez sin que me importaran los demás, podría decírselo a todo el mundo.

—¿De verdad? —sonrió—, ¡qué linda!
—Es que de verdad me encanta, disfruto cada momento contigo —no lo miraba fijamente a él cuando hablaba, más bien me dejaba ir por lo que decía.
—A mí también —sonrió él.

Sé que tal vez no debería decir eso porque luego tal vez las cosas no serían así, pero por el momento lo era y me encantaba, pero no sé si sería igual mañana o pasado o en una o dos semanas, pero sólo estaba segura de hoy, del presente y eso era lo que me interesaba. No estaba tan preocupada en lo que pase mañana o en un futuro cercano o no, eran una de las pocas veces que no me preocupaba en eso. Sólo amaba sentirme así, tan feliz, tan viva, tan llena y lo estaba reconociendo poco a poco, tal vez antes no lo hubiera hecho, pero ahora estaba haciéndolo lentamente así que supongo que era un buen paso.

—Te voy a extrañar mucho pequeña —dijo él mientras me observaba cuidadosamente.
—¿Lo dices de verdad? —pregunté un poco incrédula. No sabía que pensar. No sabía que iba a ocurrir.
—¿Por qué te mentiría? —cuestionó él extrañado.
—No lo sé —respondí—, eso suelen hacer los chicos.
—Yo no soy así.

Sé que con el transcurso pasarán cosas y las personas comenzaran a hablar de Justin y esas palabras, rumores, llegaran a mí, no quería ilusionarme, pero era tarde. Estaba ahí, por él, porque me encantaba estar con él.

—Está bien —noté que lo había incomodado un poco.

Hubo un momento de incomodidad ya que ninguno de los dos dijo algo al respecto, sólo nos mirábamos de vez en cuando y en cuanto en cuanto nuestras miradas se encontraban, pero nada más. Hasta que él tomó la iniciativa nuevamente.

—No entiendo porque te tienes que ir, ni siquiera deberías de viajar este año, deberías de viajar el próximo, y bueno en vez de viajar deberías de hacer una fiesta y ya —comentó él con cierto enfado.
—Tú dices eso por que acá la costumbre es que hagan eso a los 16 años, pero en Latinoamérica lo normal es que lo hagan a los 15, y sí, también lo tradicional es hacer una fiesta, pero a mí no me gustan —le hice saber.
—¡Loca! ¿Qué hablas? —preguntó él— ¿no te gustan las fiestas?
—Sí me gustan —solté una carcajada ante su tono de voz—, no me has entendido bien Justin.
—¿Entonces?
—O sea a mí si me encantan la fiesta, lo que pasa es que cuando una chica se hace una fiesta celebrado sus quince años, es decir su quinceañero, o hasta cuando acá celebran sus “Sweet 16”, la chica es el centro de atención y es todo escandaloso y a mí no me gusta, sencillamente no me gusta ser el centro de atención.
—Entonces a ver si te entiendo —dijo haciendo una breve pausa—, te gustan las fiestas, pero no te gustaría hacerte una porque no quiere ser el centro de atención, ¿verdad?
—¡Exacto! —exclamé—, a veces me pregunto porque eres tan inteligente…
—¡Tsss! —hizo gestos con sus manos como señalándose.
—Será porque te juntas conmigo —terminé la oración ignorando lo que él estaba haciendo.
—¡Pff! ¡Ya quisieras! —exclamó él—, seguramente con las justas pasas de año.
—¿Yo? —lo miré con el mismo gesto de hace rato—, yo paso siempre, yo jamás he jalado.
—¿Ningún curso? —cuestionó él mirándome un poco sorprendido.
—¿Qué? —pregunté al observar el gesto que tenía en su rostro— ¿tú sí?
—Emmm… ¿yo? —se estaba haciendo el loco, aparentaba que no sabía nada de lo que estaba hablando.
—Sí tú, el chico que está sobreactuando su nerviosismo porque sabe que ha jalado cursos como mierda.
—No —se rió él—, yo no he jalado cursos.
—¿Seguro? —lo observé fijamente a los ojos de modo que no se podría reír… no sé porque pero eso siempre funcionaba.
—¿Sabías que tienes los ojos más hermosos del mundo? —los contempló mientras me cambiaba de tema.
—Sí sabía, gracias.
—Ah ya ________(tu nombre), ah ya —dijo él con un tono de resentimiento— ¡perfecto!
—Sonso, no te enojes —le dije al ver su comportamiento y ver como se alejaba de mí.
—No, me quitaste las ganas de todo —se hizo el resentido.
—No, sonsito, por favor ¿sí? —pestañeé varias veces seguidas.
—No, no quiero nada —comenzó en su plan de víctima.
—Ya, pues, entonces chau.

Él quería jugar, pues, perfecto, comencemos.

—¿Te vas a ir? —me miró de reojo, mientras observaba que me alejaba poco a poco, lentamente.
—Claro —contesté—, con resentidos a otra parte.
—¿Ah sí? ¿Adónde?

Se acercó a mí lentamente, y yo no pude resistir estar cerca de él, sintiendo su calor. Sencillamente era algo que me volvía loca y probablemente una de mis debilidades cuando estaba junto a él.

—¿Te importa demasiado? —contesté cuando sentí una de sus manos posada en mi cintura.
—Sí preciosa.

Se acercó más y con la otra mano sostuvo mi rostro y lo pegó al suyo para darme un beso. Otra vez esa sensación inolvidable, hacía de todo en mí por enloquecerme, me encantaba. Y es que en ese beso habían demasiadas cosas: ternura, locura, cariño. No sé si amor, porque probablemente todo era una ilusión aún, porque ¿amor? Es algo muy fuerte, algo de lo que voy a aprender antes de tener que aplicarlo en mi vida y vivirlo para ya no cometer el mismo error, pero por como las cosas estaban iniciando, esto tenía para rato.

—¿Te gusta, no? —dije finalizado el beso con una sonrisa.
—Me encanta besarte —no dejaba de mirarme a los ojos. Estaba gustándome más y más.
—¿De verdad?
—Besas increíble.

Sólo sonreí. No es algo que te digan todos los días, pero bueno, no he besado a muchas personas. Solamente a Christian, creo que a Chaz también… y nadie más. Sí, ya —prácticamente— tenía 15 años y solamente había dado esos besos en toda mi vida, pero bueno, que él lo diga debe de ser algo diferente, pues me imagino a cuantas chicas habrá besado…, aunque, todo lo que lo que hago, lo hago perfectamente bien, ji.

—Te quiero mucho pequeña, no te vayas —lo dijo con un tono de voz de tristeza. ¿Realmente lo sentía?
—Pero tengo que ir —repliqué—, extraño mucho ________(tu país), amo estar ahí. Prefiero mil veces estar ahí antes que estar allá por muchos motivos.

Noté un gesto de incomodidad de su rostro y como de tristeza, pues su sonrisa se desvaneció de ese mismo instante y su mano aflojó y bajó, como queriendo quitarla de ahí y largarse para que me quede sola.

—Sí, te comprendo.
—¿Estás enojado? —cuestioné ignorando su comentario.
—No, ¿por qué tendría que estarlo? —me miró con una sonrisa.
—No lo sé. Pero bueno, tengo que ir, ya nos vamos a ver.
—Ya me he acostumbrado a verte.
—Pero igual vamos a poder mantener el contacto.

No le iba a decir “pero nos podemos ver, podemos hacer Skype” porque mentiría, no perdería esas 5 semanas frente a una computadora en Skype o cualquier otro servicio de video llamadas esperando a que se conecte para hablar horas y horas, no. No iba a volver en sólo Dios sabe cuánto tiempo y no iba a malgastar mi tiempo si es que prefieren que suene así, aunque para mi gusto suena un poco tosco. Pero el punto es que o iba a estar pendiente de él todo el día.

—¿Me lo prometes? —me miró cautelosamente para estar al tanto de cualquier minúsculo movimiento.
—Sí, lo prometo.

Podía hacer una promesa tan sencilla como esa, al final, él tenía BlackBerry y yo también, así que podíamos hablar por BBM cuanto tiempo quisiéramos y sería mejor para mí, aunque no sé si vaya a tener problemas con la red móvil y tenga solamente wi-fi, pero para todo había una solución… pero eran preocupaciones que no debería de tener en este momento, detalles minúsculos, sin importancia.

—Está bien, confiaré en ti —sonrió él de oreja a oreja—, solamente quiero hablar contigo, no me importa si son 5 minutos al día o todo el día completo, con tal de que me digas “Hola” puedo estar feliz durante el resto del día.
—¡Aww! ¡Qué lindo! —exclamé enternecida ante sus palabras.
—Te juro que te voy a extrañar.

Tenía miedo a que él se aferrara demasiado a mí y yo a él, no quería depender de nadie ni sus sentimientos y si soy sincera ni de los míos… es estúpido, lo quiero, pero intento que no me interese, pero al final termino diciendo y pensando otras cosas como si eso fuera a solucionar algo, pero no servía de nada, solamente ocurría una cosa: me confundía. Eso era lo que sucedía.

—No va a ser mucho tiempo —comenté.
—Igual, me gusta estar contigo, me apasiona, me encanta, y me he estado acostumbrado a tu compañía, a estar contigo, aunque hayan sido escasas las veces que haya pasado así. Te quiero demasiado.

Si soy sincera, no había pasado ni una hora desde que estábamos en este pequeño cuarto, pero ¿por qué tenía tantos sentimientos por él? No sé que era, pero prefería resumir todo y llamarlo: una simple ilusión, nada más. Porque al fin y al cabo, todo terminaría. Y había comenzado bien si se dan cuenta, había comenzando preocupándome por el presente y no por el futuro, pero ahora es todo lo contrario. Sólo quiero disfrutar el momento.

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Capítulo dedicado a Ximena, Lupis14.

Chicas, perdón si no le he dedicado el capítulo a alguien más (si es que me lo han pedido), pero no he leído los comentarios. Y discúlpenme por recién subir el capítulo, les juro que ayer tenía una capítulo larguísimo, como los de antes, pero se me apagó la computadora y ptm, ¡se perdió todo! Me enojé demasiado y mandé todo al diablo y no hice nada, me jodió. Perdónenme por la tardanza, ¿sí chicas? 

Más tarde o en el próximo capítulo respondo todos los comentarios juntos, ¿sí? Las quiero mucho :) gracias por todo el apoyo que me brindan y prometo que este fin de semana voy a subir otro capítulo, ¿sí?  

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
Blog donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com 

 Vale 

domingo, 24 de junio de 2012

Respuestas :)

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Bueno chicas, ¡lo prometido es deuda! Y acá les responderé los comentarios de hace 3 capítulos, desde el capítulo 93° hasta el 95° :). No responderé todos, sino los que tengan respuestas, como a preguntas o cosas así, jiji.

Carolina: Sí te puedo ayudar en lo que quieras :) 

Preguntas: 
1. ¿Te puedo llamar Val?
RPTA: Sí, normal :) 
2. ¿Cómo hiciste para bloquear el botón derecho del mouse? 
RPTA: Por unos códigos que debes de poner en el diseño del blog, en HTML, o algo así jiji, búscalo en Google, yo te lo daría, pero no me acuerdo cuales son porque hace mucho los puse. Pero son varios códigos, pero especialmente el que sirve para bloquear el botón derecho del mouse es uno solo.
3. ¿Justin va a besar a ________(tu nombre)?
RPTA: Jajaja, ya la besó.
4. ¿Por qué ella siempre que dudar de todo?
RPTA: Porque es una chica que por cosas de la vida ha sufrido demasiado y no toma la vida tan a la ligera y muchos miedo y jamás está muy segura de lo que sucede a su alrededor. 
5. ¿Falta mucho para que Justin y ________(tu nombre) se hagan novios? 
RPTA: No falta taaaaaanto, pero tampoco falta poco. Así que un tiempo intermedio, jiji.
6. ¿Me recomiendas una novela?
RPTA: Me gustaría recomendarte una, pero hace mucho que no leo ninguna y bueno, comenzaré a leerlas nuevamente jiji y te aviso. :) 

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Chicas, he leído alrededor de más de 100 comentarios, la mayoría no tenían preguntas ni nada, pero bueno, prometo que un día de estos haré un maratón, aunque sea de dos capítulos y sé que esta promesa la voy haciendo desde el año pasado, pero no es tan fácil, porque hay días en los que tus manos se sienten tan cómodas en el teclado como momentos en los que se siente áspero y molesto, pero bueno, prometo que algún día de esto lo haré, lo prometo.

Y bueno, gracias por todo chicas, que lindas palabras :) perdón por no haber leído los comentarios desde hace tiempo de verdad las necesitaba. Y pucha sorry por haber subido un capítulo después de tanto tiempo, fue estúpido y tonto de mi parte. Disculpen, pero el tiempo no me daba para más. 

Las quiero mucho chicas :) 

Vale

sábado, 23 de junio de 2012

Cap. 95°: "Yo también"


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"Cuando dice 'Te quiero', estás haciendo una promesa con el corazón de alguien más. Trata de honrarlo."


Yo solamente lo observaba y me fijaba nuevamente en sus hermosos ojos color caramelo. Me encantaban, eran hermosos. Me sentía demasiado bien observándolo. Sentía su aliento… su fresco aliento. Me sentía cómoda estando cerca de él, solamente me fijaba en sus perfectos labios a medida de que el tiempo avanzaba. Los escasos centímetros que nos mantenían separados, se fueron reduciendo hasta convertirse en milímetros.

Realmente me sentía nerviosa estando tan cerca de él, pero a la vez me encantaba, no estaba segura de que hacer en ese momento. Realmente quería sentir sus labios junto con los míos. Pero no lo sé…

—Just…

Acababa de terminar una relación con Christian hace menos de 48 horas, ¿eso no sería ser un poco perra?  Y luego las personas comienzan a hablar hasta por los codos, pero eso no debería de importarme porque soy feliz a pesar de todo. Pero siempre hay una pequeña influencia que viene desde el exterior y tenía miedo de que este fuera el caso, pero ¿qué podría hacer? Hoy día me iba a ir, o bueno “mañana”, el punto es de que en unas cuantas horas y no iba a volver en más de un mes… hablo de más o menos unas 5 semanas, ¿por qué no aprovechar el momento ahora? Puede que cuando vuelva nada sea como me gustaría, todo cambie y no pueda hacer nada al respecto. ¿Por qué no aprovecho el momento exactamente ahora? ¿Acaso no sería lo mejor? Pero tengo miedo, miedo de cualquier cosa a lo que estoy vulnerable a experimentar.

Yo sé que el tiempo cambia a las personas y también a las cosas, pero tenía miedo de que yo sufriera cambio alguno o Justin. Sé que estaríamos lejos y no conversaríamos mucho, pues yo voy a estar entretenida en otras cosas, en mi anterior vida y en conociendo nuevos lugares, viviendo nuevas experiencias, pero tampoco quiero decir que me voy a enamorar, me voy a casar y voy a tener hijos… ¡No! Ni nada por el estilo, solamente que viviré nuevas cosas y tal vez yo cambie, o tal vez él. Las personas siempre hablan y estoy más que segura que leeré su nombre en algún periódico o lo escucharé en algún noticiero, algunas noticias agradables, otras desagradables. Eso era lo que me causaba un poco de pánico y no me dejaba tranquila, yo solamente quería que este momento se congelara para siempre, porque realmente lo amaba y me encantaba. Quería tenerlo siempre así de cerca, sintiendo su aliento, viéndolo a los ojos.

Por esa razón, podría ser la última vez que esto suceda… ¡O una de muchas! Claro, como el destino lo desee. Pero bueno, ¡a la mierda! Yo no vivo del hablar de la gente, ¿qué me van a decir? ¡Váyanse a la mierda todos! Soy joven, voy a vivir mi vida para luego no arrepentirme.

Me acerqué a él un poco más y más, él se sostuvo más fuerte de mi cintura y yo coloqué mis brazos alrededor de él.

—Dime… —dijo él nervioso, sin dejar de mirarme.
—Sí —susurré, como incitándolo a que siguiera.

Me acerqué más y más, y al fin… nuestros labios estaban juntos, era esa sensación la cual siempre quise sentir, o bueno mejor dicho, desde hace unos cuantos días o hasta tal vez semanas, inocentemente.

Sentía como mis labios encajaban perfectamente en los suyos, en como una sensación única recorría durante todo mi cuerpo. Como lentamente íbamos moviendo más y más nuestros labios, cuando frotaba su labio contra el mio y lo “absorbía”, Como nos movíamos, como me invadían unas ganas de llorar, como quería sentirlo más y más cerca, algo me decía que realmente sentía algo por él. Quería estar así siempre, quería quedarme congelada en este momento, sin que nadie ni nada nos interrumpiera, sentir esta sensación. Sentía su sonrisa mientras nos besábamos, y en una ocasión le mordí el labio. Tenía miedo de equivocarme en algo, pero ya había hecho con Christian, así que no temía mucho, solamente que ahora era diferente. Tenía varios sentimientos encontrados, amaba esta situación, las lágrimas querían salir y realmente no sabía por qué, pero me encantaba, me encantaba estar así, me encantaba sentirlo, me encantaban como nuestros labios se movían tan perfectamente, como si se tratara de un baile que ha sido practicado durante años, aunque recién se “conocían” por así decirlo. Era totalmente perfecto, ese beso, ese beso sé que marcaría mi vida, una historia nueva, una página nueva en este gran libro que llamamos “vida”.

Si soy sincera, no sé cuánto tiempo habrá durado este beso, pero por mí… como ya lo dije: que jamás termine. Sólo lo sujetaba más cerca de mí, con tal de sentirlo.

—Te quiero… —ambos dijimos cuando terminó el beso.

Yo no pude evitar sonrojarme y sonreír a la vez por lo que acaba de pasar, y es que tenía miedo, pero no me arrepentía.

—¿No est…
—No digas nada —lo interrumpí sonriendo.

No quería que nada arruinara este momento tan especial que ambos teníamos en este preciso instante. Quería recordarlo con esta perfección que reinaba en el aire, pero también con espontaneidad y no como si se tratara de una obra de teatro en el cual todo estaba escrito en el libreto. Quería que todo fuera más allá de mis expectativas, de mis ideas para ese preciso momento.

—Te quiero —lo dijo, sin hacerme caso.
—Yo también —sonreí—, yo también.

No quería meter el tema del miedo, pues sería por las puras porque ya me imaginaba más o menos lo que él fuera a decir. Al fin y al cabo, las cosas van a pasar de una manera y mis miedos, mis alegrías, mis tristezas, mis problemas no iban a hacer algo útil porque pasen así o no.

—¿Tú también? —sonrió.

Su sonrisa era capaz de iluminar a una ciudad completa sin la necesidad de un solo poste de luz o una vela. Me hacía sentir feliz, completa, bien, quería quedarme así siempre. Con él, sonriendo, sin tener más preocupaciones. Esa hermosa sonrisa, tenerla siempre delante de mí que me hacía olvidar exclusivamente todo.

—Sí, yo también —sonreí—, yo también precioso.
—¿Siempre?
—Sí.

Respondí en un momento en el que no estaba pensando claro, en que estaba pensando en la felicidad que él me traía a mi vida que en otra cosa. Estaba muy pendiente del momento, de esa felicidad momentánea y de tantas cosas así que no tuve la suficiente madurez ni racionalidad para responder eso. No quería prometer nada de lo que no sería capaz de cumplir, porque sencillamente yo estaba harta de eso. Pero ¿quererlo? No era nada fuera de este mundo, tarde o temprano tendría que amar a alguien para siempre. O bueno, al menos quererlo, lo cual es relativamente mucho menos que amar. No sería complicado, aparte poco a poco voy teniendo un afecto más grande hacia él.

—Eres la mejor, de verdad.
—Cállate. Eso no es verdad —lo mandé a callar, pero de ninguna mala manera—, no lo digas, ¿sí?
—Sí es verdad —me miró tierna, pero seriamente—, créeme, de todas las chicas que he visto en el mundo eres la más bella… y eso que he visto muchas.
—¿La más bella? —cuestioné— ¡Pff! ¡Exageras!
—De verdad eres hermosa, la más hermosa. ¡Créeme!
—…

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 Ana Lucía, Dani, Yesenia, Sara, este capítulo va dedicado a ustedes, porque ustedes me lo habían pedido desde hace tiempo, cuando Justin y _______(tu nombre) se dieran su primer beso, entonces eso hice y ahora cumplo mi promesa con ustedes chicas :) 

Bueno chicas, disculpen por la demora, esta semana no ha sido una de las mejores y tenía exámenes, presentaciones y poco a poco pude ir avanzando el capítulo, ahora estoy un poco apurada porque tengo que ir a un partido, pero bueno, todo está bien y en la tarde trataré de subir un capítulo, ¿sí? Disculpen por la demora, en la tarde leo los capítulos y subo un post con todos leídos, ahorita estoy con el tiempo a las justas chicas, las quiero mucho, ¿sí? :) Espero que les guste el capítulo :) 

Mi Cuenta en Polyvore: http://valebieber1.polyvore.com/
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Vale


domingo, 10 de junio de 2012

Cap. 94°: "Detalles"


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—Tienes razón, perdón de todas maneras —me sentía muy arrepentida.
—No te preocupes, de alguna manera se puede recuperar todo el tiempo perdido.

Aunque no estaba segura al 100% de lo que esas palabras podían significar, pues tenían varios sentidos al momento de interpretarlas.

Sentía que este día había sido de esos que se pasan rápidamente, pero los sientes lentos. Contradictorio, ¿verdad? Pero lo sentía así y no sé porque extraña razón tenía un dolor en el pecho, como si se fuera acercar un nudo en la garganta, me dificultaba pasar la saliva, me sentía rara. Me sentía rara, tal vez era temor. Sí, temor.

Estuvimos platicando un rato más, pero decidí preguntar algo.

—¿Qué opinas de Paz? —le pregunté.
—¿Yo? —cuestionó.
—No, la pared —respondí con sarcasmo.

Él se volteó y miró la pared que tenía atrás suyo; luego volvió a mí mirándome dubitativo y confundido.

—¿Qué tiene esa pared? —preguntó.
—¡Eres un tonto! —exclamé riendo.
—Pero no entendí —dijo el poniendo una cara de tristeza y confusión.
—¿Qué opinas sobre Paz, la hermana de Ryan?
—Ah —dijo él, entendiendo todo de una vez—, es una chica normal, solamente que está confundida.
—¿Confundida?
—Claro que sí —dijo—, yo la conocía antes, no era así o tal vez era sencillamente yo quién no me había percatado de su forma de ser, pero bueno ya lo hice… y con lo que te ha hecho, ya no me parece tan buena como antes, o sea mi forma de pensar sobre ella ha cambiado mucho, pero a pesar de todo eso, tiene un buen corazón y es una muy buena chica con muy buenos sentimientos.

Realmente no lo entendía a él, ¿de quién creía que estaba hablando? ¿¡De la Madre Teresa de Calculta!? ¡No! Estaba hablando sobre Paz Butler, esa chica que es una zorra y solamente quiere el mal para la humanidad… y sí, tal vez esté exagerando, pero así soy yo y al menos, para mí, solamente quiere el mal. No quiere nada bueno, me odia, tanto como yo a ella, aunque tal vez ella más.

Tal vez ese odio se manifestó en lo que vi hoy o tal vez solamente fue Christian y yo soy la confundida acá.  Realmente prefiero no juzgar a nadie sin saber la realidad de los hechos.

—¿Tú crees? —pregunté con el más grande sarcasmo del mundo.
—Claro que sí, es una chica muy linda.
—Físicamente debe ser —afirmé.
—Por dentro también.
—¡O sea que admites que es bonita! —dije en un tono como quién dice “¡ajá! ¡lo sabía!”.
—¡Ay! —se comenzó a matar de risa—, yo la veo como una hermanita menor, como nada más. Es una pequeña para mí.
—Aunque no creo tanto eso, pero bueno…
—¡De verdad! —exclamó él—, es como mi hermanita menor, pero bueno, para eso tengo a Jazzy —dijo sonriente.
—¡Ow! ¿Tienes una hermanita?
—Sí —sonrió.
—Yo siempre quise tener una hermana —dije en un suspiro—, pero no.
—¡Tendrás un hermanito! —exclamó animadamente.
—¿Un hermanito? —dije con desprecio—, él es todo menos eso.
—No digas esas cosas sobre un ser inocente que no tiene la culpa de nada.
—¿Quién sabe? —dije— solamente que estoy diciendo la verdad.
—Ya bueno, creo que te incomoda un poco este tema.
—¡Woow! —exclamé—, no lo había notado.
—¡Ya! ¡Déjate de sarcasmo!
—Está bien —dije.

Me llegaba que Justin tenga que expresarse de esa manera, me jodía demasiado. Yo no quería hablar nada relacionado con ese bebé, de verdad no quería saber nada al respecto.

Luego de comer, salimos, y caminamos por ahí, de reojo mirábamos algunas tiendas, pero nada comprometedor claro, no esperaba comprar nada enfrente de él y tampoco esperaba que él me comprara algo. Hablábamos de diversos temas, hasta que él se detuvo.

—¿Qué pasa?  —preguntó.
—Ven, entra.                                                                               

Le hice caso y lo seguí, él me tenía agarrada de la mano, estábamos entrando a una tienda grande, era una joyería gigante, era preciosa. Me hacía acordar a aquella joyería, aquel día… muchos recuerdos vinieron a mi cabeza, pero traté de aparentar que no pasaba nada, como siempre. Fui falsa una vez más, eso ya era común en mí.

—Dime, ¿qué pasa? —pregunté sin entender el motivo de la entrada a la joyería.

Tenía sospechas, era obvio que me iba a regalar una joya, pero no pensaba aceptarla, pues es algo muy caro y valioso como que para él me la regalara a mí. No éramos nada más que amigos, y  aparte no iba a permitir que gastara de una forma tan tonta su dinero… solamente se trataba de una chica, nada más. No era nadie importante, era una del montón para él seguramente.

—Tú sólo sígueme bonita —dijo sonriendo, mientras seguía sujetando mi mano.

Le hice caso; lo seguí por donde estaba yendo sin ofrecer resistencia, no tenía ni la más mínima idea a donde me llevaría en toda la tienda, pues era grande y él seguía caminando y caminando y pareciese que nunca iba a detenerse.

—¿Ya? —pregunté para ve cuanto tiempo más debía de caminar.

Él se detuvo un instante y se paró atrás mío, no sé que querría hacer, yo solamente esperé a ver su reacción.

—Preciosita, ¿te puedo tocar? —me preguntó—, te pregunto porque no me gustaría incomodarte.
—No te preocupes —me ruboricé desde que me dijo “preciosita”, sencillamente parecía un tomate, haciendo referencia a lo roja que estaba.

Él puso las dos manos en mis ojos.

—Solamente sígueme, confía en mí, nada malo te va a pasar —susurró cerca de mi oreja.

Me ruboricé nuevamente y más que antes, muchísimo más. Me sentí nerviosa y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

Fin de la narración.

Narra Justin:

Le tenía una sorpresa preparada, pero tenía miedo a que no le gustara. Realmente estaba demasiado nervioso, pero trataba de aparentar que no era así, para que ella no estuviera más ruborizada o avergonzada, tal vez. Pero me sentía bien, estando ahorita con ella, tenerla con incertidumbre… su cara dudosa y nerviosa me hacía sentir ternura, la veía como una pequeña niña… y bueno, tal vez ella eso era un poco para mí. Yo ya iba a tener 18 años, ella a las justas 15, pero bueno, esa edad no terminaba siendo ningún impedimento para mí.

La guíe, hasta que llegamos a ese lugar. Solamente quería ver su cara cuando abriera los ojos y viera lo que esperaba.

—Bueno, quería mostrarte algo, pensé que te gustaría verlo tu misma, antes de que te fueras…

Yo estaba sonriendo, mientras poco a poco quitaba mis manos de los ojos.

Fin de su narración.

Narras tú:

No estaba segura de lo que fuera a ver, pero estaba muy nerviosa, sentía cosas en el estómago, pero sabía que viniendo de él sería algo bonito, pero no sé si estuviera dispuesta a aceptarlo, porque a mí no me gustaría ser una carga para él, aunque un detalle de su parte, sería demasiado bonito.

Abrí los ojos, y me encontraba en una habitación completamente blanca con luz clara, pero era relativamente pequeña, y al costado izquierdo estaba una puerta… al centro de la habitación había una elevación cuadrada por así decirlo, como en las joyerías normalmente… y encima había una cajita de cristal, … y realmente me pareció hermoso lo que vi.

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Imagen de referencia.

(Imaginen que en vez de “Forever” dice _______(tu nombre))

Vi aquel hermoso collar y de verdad me dieron ganas de llorar. Los ojos se me iban humedeciendo poco a poco de la emoción… ningún otro chico había echo por mí… y eso que Justin y yo no éramos nada. Fue algo muy lindo de él… hay detalles que las demás hacen por uno que embellecen la vida y hacen que destaquen sobre las demás personas. Y en ese sentido, no olvidaría a Justin, porque sería el primer chico que tuvo un detalle tan hermoso conmigo.

Abrí la cajita y agarré el collar. Observándolo.

—¿Te gusta? —me preguntó con una sonrisa, mientras se posicionaba a mi costado.
—¿Si me gusta? —lo miré sonriendo y emocionada— ¡es precioso Justin! ¡Me encanta!
—¿De verdad? —sonrió más—, pensé que no te gustaría.
—¿Eres tonto? —lo miré—, ¿cómo no me va a gustar? ¡Es precioso!
—Me alegra demasiado que te haya gustado —sonrió—, ¿quieres que te lo ponga?
—Pero Justin… —mi tono de voz cambió.
—¿Pero…? —preguntó, al ver que la pausa que hice fue demasiado larga.
—Pero no lo puedo aceptar, lo siento —dije.

También tenía que ser más realista, en el sentido de que es algo muy costoso y no podía aceptarlo de su parte. Me encantó ese detalle, pero sería ser un poco descarada y no me parece correcto de todas maneras.

—Entonces verdaderamente no te gustó, ¿verdad? —lo noté un poco triste y su sonrisa estaba desvaneciendo poco a poco.
—¿Cómo dices eso, sonso? —lo miré—… no es eso.
—¿Entonces?
—Justin, de verdad… este collar no es de fantasía, seguramente ha sido muy costoso.

Por lo que veía, era de oro blanco, era bonito, era hermoso, me encantaba totalmente, pero sencillamente no podía aceptarlo, ¡seguramente le había costado una fortuna!

—¿Vas a rechazar mi regalo? —preguntó.
—No es eso —le dije—, simplemente que no me parece que gastes tanto.
—Acéptalo, ¿sí? —me miró con una cara tierna.
—Justin… —lo miré enternecida sonriendo—, no hagas eso…
—¿Hacer qué bonita? —me seguía mirando tiernamente.
—¿Cómo te voy a decir que no si me miras así? —cuestioné sonriendo.
—Está bien —al final, acepté—, pero solamente porque me miras así.
—¡Yeei! —exclamó sonriendo—, ¿te lo pongo?
—Está bien —comencé a reír.

Él agarró el collar de mis manos, lo desabrochó… yo recogí mi cabello, y me puso el collar.

—¿Te gusta preciosa? —sonrió.
—Me encanta —sonreí también.

Yo me di la vuelta para mirarlo, pues yo le estaba dando la espalda. Y quedamos relativamente cerca y más aún cuando me tropecé y relativamente caí en sus brazos.

—________(tu nombre) —susurró, mientras me miraba fijamente.

Yo solamente lo observaba y me fijaba nuevamente en sus hermosos ojos color caramelo. Me encantaban, eran hermosos. Me sentía demasiado bien observándolo. Sentía su aliento… su fresco aliento. Me sentía cómoda estando cerca de él, solamente me fijaba en sus perfectos labios a medida de que el tiempo avanzaba. Los escasos centímetros que nos mantenían separados, se fueron reduciendo hasta convertirse en milímetros.

Realmente me sentía nerviosa estando tan cerca de él, pero a la vez me encantaba, no estaba segura de que hacer en ese momento. Realmente quería sentir sus labios junto con los míos. Pero no lo sé…

—Just…

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Hola chicas, ¿cómo están? Disculpen por la demora, la anterior semana realmente tuve demasiados problemas como para poder escribir, me sentía fatal. Me sentía demasiado mal, no tenía ganas de nada. Mi intención al decirles esto no es que sientan penan ni nada, solamente les explico la razón. ¿Sí? Disculpenme chicas, ¿sí? Desde el próximo capítulo voy a comenzar a leer los comentarios y contestarlos (incluidos los comentarios del capítulo anterior), ahora no puedo porque mi mamá me está obligando a apagar la computadora. Sorry chicas ): 

Las quiero mucho :) 

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 Vale