Me encantaba
pasar el tiempo así, con alguien con quien realmente podía pasar el tiempo
conversando sin importarme las horas, los minutos, los segundos, todo estaba
bien con él. Me sentía segura, feliz, como si este momento estuviera destinado
para durar para siempre. Y ojalá que todo esto fuera así.
—Te quiero
mucho —dije.
—…
Eso fue.
Nada. Esperaba algo, pero no encontraba palabra alguna de su parte. Lo dije por
impulso, no fui realmente yo conscientemente que lo dijo, sino fue una parte de
mí, una parte de mí que me va a volver loca.
Fin de tu
narración.
Narra
Justin:
Pienso que
escuché mal y esas palabras jamás salieron de sus perfectos labios. ¿Cómo puede
haberme dicho eso? Sí sé que con la boca, pero ¿realmente? Estaba sorprendido,
jamás pensé que una chica tan bella como ella me diría eso. Y sí, tal vez
muchos de ustedes piensen que le atribuyo todas estas características a ella y
resalto su belleza ante todo solamente porque estoy enamorado, pero realmente
es la chica más hermosa que he visto y creo que nunca una sonrisa me ha hecho
sentir todo lo que ella ocasiona en mí. Y no miento, solamente tendrían que
verla y me darían toda la razón del mundo.
—Te quiero
más de lo que imaginas —respondí—, y mis palabras quedan corta para expresarlo.
No sé si fue
correcto o lo que ella quería escuchar, pero realmente o sentía así, no quería
sentir otra cosa que no sea esa. Solamente quería que ella fuera feliz,
solamente quería que ella lo supiera. Y sé que está mal ilusionarme y decir
todas estas cosas antes de su viaje. Pero ¿qué voy a hacer? Ya no me puedo
guardar estas palabras ni evitar demostrar todo lo que siento por ella… ya ha
pasado demasiados días después de ese cálido día de verano cuando la vi por
primera vez. Ese día en el que realmente conocí la descripción gráfica de
hermosura y perfección, de enamorarse de la persona que te “odia”.
Fin de su
narración.
Narras tú:
Se quedó
atontado mirándome durante un buen rato, pero no respondía nada. Hasta que de
una buena vez salieron esas palabras tan hermosas, realmente no sabía si estaba
del todo bien hacer esto, pues hace menos de un día he terminado con Christian,
pero esto que siente es más fuerte que la opinión de los demás, y JAMÁS —en mi
corta vida— había sentido algo así. Jamás algo me había hecho olvidarme de lo
que los demás pudieran pensar sobre mí. Él sí.
Sonreí,
solamente que él sintiera mi felicidad, sin tener que decir alguna palabra. No quería
arruinar este momento con alguna palabra mía. Ahora solamente quería sentir sus
labios rozando con los míos en un magnífico beso, pero era algo que me
ilusionaría de la peor manera. Y siento que todavía no es tiempo para eso, pues
no lo veré en un MUY LARGO tiempo. Y no quiero sufrir por alguien, aun así él
diga que irá a verme, pero prefiero no creerle a él, no creerle a nadie porque
puede ser que lo haga como que no y prefiero tener una opinión nula, sin creer
o sí hacerlo.
Hubo un gran
silencio hasta que llegamos al restaurante. Ninguno de los dos quería hablar,
pero no era para nada incómodo, era mejor, por si alguno de los dos en el
intento de decir algo, decía algo que no resultara apropiado o tal vez muy
estúpido.
Él se bajó y
me abrió la puerta del carro, todo caballeroso.
—Gracias —le
sonreí.
En estos
días, era raro ver que un hombre hiciera eso. Naturalmente, cada uno por su
lado, pero bueno, los hombres que lo hacen son escasos y me sorprendió un poco
de él, pues pensé que era un poco caprichoso. Pero era una persona demasiado
correcta.
—De nada,
linda.
—¿Adónde
vamos a comer? —pregunté con una sonrisa.
—¿Te gusta
la barbacoa?
—Sí, me
encanta —respondí, pues era deliciosa.
—Bueno,
comeremos eso —me dijo—, ¿te parece?
—Claro que sí —sonreí.
Era de esas
personas que morían por la comida, les encantaba comer de todo, pero
últimamente no lo hacía por la depresión en la que me había encontrado y todos
los problemas que había tenido últimamente, pero con él me olvidaba todo eso
por un momento y me hacía sonreír. Cosa que nadie (bueno, Verónica a veces)
podía lograr. Por eso, él era distinto, diferente, único. Algo que me atraía de
él, algo que me encantaba y me volvía loca, simplemente era único.
Llegamos al
dichoso lugar, y el mismo procedimiento de siempre. Ver la carta, pedir, y que
nos traigan la comida. Admito que a veces no me gustaba salir con personas a
comer porque a veces tenía miedo de pasarme de confianzuda con las cosas que
pedía, pero bueno, él era diferente. Aunque creo que ya lo he dicho como 50 mil
veces.
—¿Por qué
siempre me invitas a comer? —pregunté. Aunque creo que habían sido dos veces.
—Porque no
sé, de cierta manera si te invito a comer, tengo más tiempo contigo
—respondió—, pues así no tengo que ir hasta tu casa para dejarte almorzar y
luego volver a verte.
—¿Entonces
no quieres gastar gasolina?
—No es eso
—Justin se comenzó a reír—, solamente que así puedo pasar más tiempo contigo y
es mejor.
—¡Aww!
—exclamé sonriendo—, ¡qué lindo eres!
—Es que de
verdad me encanta pasar tiempo contigo —me dijo— es genial poder estar con
alguien que te hace sentir completamente feliz.
—¿Lo hago?
Al parecer
él no era el único que se sentía así. Los dos pensábamos de manera similar,
pero lo que sentía dentro de mí realmente era único. Era especial. No era
cualquier idiotez, cualquier ilusión, era algo que realmente —o bueno, supongo—
era amor.
—Sí, me
haces feliz, princesita —sonrió.
Estuvimos
entre sonrisas y sonrisas, como siempre. Y sí, tal vez muchas ya se han
aburrido de que casi siempre repitamos diálogos y sea lo mismo, pero para
ustedes el tiempo pasa y es lo mismo; para mí, cuando se va, siento que él y
toda la vida se me va, y cierro los ojos y trato de vivir una y otra vez aquel
suceso, pero es difícil.
—Tú a mí
—estaba sonriendo de oreja a oreja, me hizo estremecer por dentro de una manera
increíble.
Parecía
mentira que él ocasionara todo eso en mí. Simplemente, parecía más producto de
imaginación. Y no, no lo decía por el hecho que sea “Justin Bieber”, sino por
su forma de tratarme, la cuál resultaba única y hermosa. Creo que nunca nadie
me había hecho sentir de tal manera tan única y especial.
Yo no
pensaba en Justin como si fuera “Justin Bieber” el famoso cantante de pop. No,
sino solamente como Justin, aquel chico maravilloso que me hace sentir especial
con su maravillosa sonrisa y su forma de ser que hace que te enamores
perdidamente de una persona como él. Sólo por una sonrisa, sóilo por eso.
Estuvimos
hablando de varias cosas y mayormente cosas sobre mi viaje.
—¿Y qué
quieres hacer por tu cumpleaños? —preguntó.
—No sé,
quiero estar con mis amigos y mis abuelos —respondí—, nada me haría más feliz
que eso ahora o bueno, en ese momento.
—Ojalá la
pases bonito —me dijo él, con un entusiasmo un poco falso—, sólo quiero eso.
—Gracias —le
dije de antemano—, aunque todavía falta un poco.
—No falta
casi nada.
—Más o
menos, un par de días y ya está —comenté.
—Bueno, sí
—solté unas cuántas carcajadas—, ¿tu mamá no quiere pasar contigo tu
cumpleaños?
Tal vez su
pregunta no fue la mejor del mundo, aunque no me incomodé, pero probablemente
cualquier otra persona lo hubiera hecho. Tal vez él fue un poco directo y lo
dijo de frente, cuando debió de ir yendo poco a poco. Pero no me jodió, aunque
antes sí lo hubiera hecho.
—No es eso
—respondí—, solamente que tuvimos un problema y ella compró los pasajes hace
tiempo. Pero bueno yo sí o sí iba a ir a _________(tu país), pero el regalo del
viaje a Londres es de mis abuelos.
—Seguramente
tu papá te tiene una gran sorpresa para cuando llegues, claro —me dijo—,
seguramente va a ir de Brasil a verte.
—Sí, de
hecho que sí —sonreí falsamente, pero tratando de hacerlo ver “real”. En todo
este tiempo, ya lo podía hacer sin mucha dificultad.
Me sentí mal
y las ganas de quitar se me quitaron, pero quería aparentar que todo estaba
bien, pues no quería responder preguntas de nadie. Quería hacer como si todo
estuviera normal conmigo y todo eso hubiera sido una alegría en vez de una
pena. Aunque era algo difícil, Justin jamás se lo podría imaginar. ¿O sí?
Bueno, lo dudo demasiado.
—¿Qué te
gustaría que él te regale? —me preguntó.
—Bueno, no
lo sé —le respondí—, la verdad es que solamente con su presencia estaría más
que suficiente.
—¡Aww!
—exclamó enternecido—, qué linda eres con tu papá.
—Es que es
lo único que me bastaría para ser feliz ese día —sonreí falsamente.
Realmente lo
extrañaba. Solamente quería eso de él, su presencia. Pero es imposible y es
algo que ni siquiera podía considerar como una opción, una posibilidad. Era
estúpido tener una iea realcionado con eso al saber que nunca pasaría.
Fin de tu
narración.
Narra
Justin:
La note
distinta, cambió un poco. La notaba falsa, fingida, como siempre que tocaba el
tema que tenía que ver con su familia, o bueno al menos de su papá. No sé que
tenía. Pero tampoco tenía la valentía de preguntarle porque no quería
incomodarla sobre todo.
Fin de su
narración.
Narras tú:
No sé si se
habrá dado cuenta, no me importa en este momento temas así, porque yo no quería
que todo fuera como siempre… yo, llorando, las personas preguntando “¿qué
pasa?” y muchas cosas más, entre ellas un gran discurso que resultaría más una
manera de reflexionar por enésima vez y cosas que resultaban aburridas y
repetitivas, pero sin quitar lo doloroso.
—________(tu
nombre), quería hacerte una pregunta.
—Dímela
—sentencié.
—Pues…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hola chicas, ¿cómo están? A las semanas dirán muchas... me he dado cuenta que he perdido muchas lectoras, como muchas de ustedes han dicho. Sé que si les prometo algo dirán "si claro, una promesa más que no cumplirás" y tantas cosas más. Bueno, he estado demasiado desorganizada con respecto a mi tiempo y bueno, está mal. No quiero dejarlas a un lado, no quiero perderlas porque cada una de ustedes ha sido el motivo de muchas de mis sonrisas, lágrimas, penas, alegrías, preocupaciones. Cada una de ustedes es única para mí. Perdónenme, ¿sí? Voy a tratar de subir otro cpaítulo este fin de semana, aunque lo dudo demasiado porque tengo que leer un libro de como 300 páginas (Dear John, Nicholas Sparks) para el lunes, porque tengo que presentar un resumen (me lo dejaron hace tiempo, pero yo y mi mala costumbre de hacer las cosas a último momento). Lo siento chicas, ¿sí? :( De verdad, no las quiero perder. Hace mucho que no sé de muchas de ustedes. ¿Alguien sabe algo de Aracely? ¿De Ori? ¿De Karem? :( ¿Algo?
Las quiero mucho y las extraño :(
Blog
donde se encuentran los primeros capítulos de “Un giro de 360° desde que te
conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com
♥ Vale ♥