(En la casa _________(tu apellido)/Butler)
Pude ver que Rafael ya estaba en
casa, y de que Paz seguía consolando a mi mamá. Solamente vi, como cuando entré
sus miradas se concentraban en mí. Yo no
decía nada, solamente tenía las manos metidas en el bolsillo de delante de mi
sudadera.
—__________(tu nombre)… —escuché
que me llamaba mi mamá, y Rafael a la vez, no pensé voltear.
—__________(tu mamá) haz de
cuenta, que no existo para ti. Solamente sopórtame un par de semanas más, nada
más. —pude decir— Que pasado ese tiempo me voy de tu vida. Solamente quería que
supieras eso.
—Cada día me decepcionas mal —tuvo
el descaro de decir eso— solamente te limitas a ver una parte de todo.
—¿Ver qué? —me di media vuelta—
tú no te has dado cuenta, ¿cierto? Ponte en mi
situación, tal vez ustedes no se quisieron lo suficiente, pero él es mi
padre. ¿Cómo te sentirías tú, ah?
—Ya pasó —dijo.
—Sí, pasó, pero eso no significa
que no duela —una lágrima recorrió mi mejilla— es mi papá, tenle respeto. Fue
tu esposo. Y realmente, el único, ya que delante de Dios lo será así. Y
también. Por si no lo sabes, te está observando desde allá arriba.
No era fanática religiosa,
tampoco me quedaba siempre pensando en todas esas cosas y relacionadas, pero
bueno, hay algo que tenía que decir, y eso era cierto. Siempre lo había
pensando. Yo amo a Dios, y realmente, cuando mi papá murió, dejé de creer en
él, lo odié, por todas las desgracias que me había dado, o eso creía en ese
momento. Me alejé demasiado de él, pero todo iba a de mal en peor.
Rafael me miró, y me observó como
queriéndome decir algo, tal vez, las palabras no salieron de su boca, ya que no
lo escuché emitir ninguna palabra, mi mamá también me miró, con más decepción
en su mirada, no me hizo sentir bien, no me hizo sentir mal, solamente me robó
un pensamiento con certeza. Paz y Ryan no dijeron nada, solamente me miraron,
Paz estabas sorprendida, Ryan, definitivamente no.
—¿De qué hablas? —me preguntó
Ryan sin entender.
—Nada. Ella lo entiende lo
suficientemente bien, como para darse cuenta del daño que está provocando en
mí. Ahora me estoy muriendo de dolor por no tenerlo a mi costado, y ella
festejando —le respondí, y subí las escaleras, ahora sí, sin darme la vuelta.
(En mi habitación)
Me cambié, y me puse mi pijama,
solamente quería estar sola. Y este era el único lugar en donde lo podría
estar.
Una vez que ya tenía puesto mi
pijama, me acosté en mi cama, y me puse mis audífonos, no tenía ganas de ver
televisión, por esa misma razón me dediqué a escuchar música. Cualquier canción
sería la apropiada, simplemente la música me relajaría.
Me cubrí con las sábanas hasta lo
más alto que podía, pero no completamente, sino luego me sofocaría.
Estaba más concentrada en la
letra de la música que otra cosa, hasta que sonó “Umbrella”… ¿genial, no? Era
lo último que quería pensar, no quería llorar, pero con todo lo que había
recordado de él, el día de hoy, pff, era imposible no hacerlo.
Las lágrimas comenzaron a
recorrer en mi rostro, mientras yo agarraba el cuadro que estaba en la cómoda
de mi habitación, en mi mesa de noche… en esa foto aparecíamos él y yo,
abrazados, hace pocos meses. Lo extraño. Quiero que alguien me entienda, quiero
poder tirarme encima de alguien y contarle todas mis cosas, pero no sé.
La puerta de mi habitación se
abrió lentamente, seguramente era alguien que quería jorobarme la vida. Espero
que no sea mi mamá.
—___________(tu nombre), toma —entró
Ryan, estirando la mano, dándome mi celular— está que suena y suena.
—Gracias —tomé mi celular— justo
quería usarlo.
—Bueno, solamente quería darte
eso —me miró, parecía que quería decirme algo. No sé qué, pero puedo apostar
que tiene que ver con lo que dije abajo.
—Ok —lo miré, como diciendo “si
quieres decir algo, dilo ahora”— ¿pasa algo?
—¿Tendría que pasarlo? —preguntó,
y se fue, dejándome.
No quería pelearme hoy día con
nadie, no quería empezar una guerra ni nada por el estilo, solamente quería
estar tranquila hoy día, precisamente en este instante, así para mí sería
mejor. Realmente, hoy día, definitivamente no había sido mi día, más bien,
había odiado este día. Con todo lo que me enteré, no me dan ganas de nada. Pero
bueno, ¿qué puedo hacer?
Me malograron la existencia, me
enteré de algo que realmente estoy odiando con todo mi corazón. Me doy cuenta
que las personas no son como realmente aparentan, también que está mal juzgar a
las personas sin conocerlas del todo. Completamente. Entre otras cosas más.
Hoy día no había sido mi día,
probablemente tampoco lo será mañana. Pero bueno, algo es algo, ¿cierto? Lo
único bueno que me pasó, fue que Justin me hizo dar cuenta de varias cosas.
Marqué al celular de Veronica.
Necesitaba de una amiga, y también estaba harta de derramar lágrimas en vano.
—¿Aló? —la escuché decir media adormilada— ¿quién es?
—___________(tu nombre) —contesté con la voz frágil— ¿estás
ocupada?
—No, solamente me levantaste casi a las 11 de la noche —no
sabía que el tiempo había pasado tan rápido— pero bueno, no importa, ya estoy
despierta. ¿Qué pasa?
—Necesito que vengas —susurré— por favor, te necesito.
—¿Qué pasó? —preguntó preocupada, al parecer, se había
olvidado de que estábamos peleadas— ¿estás bien?
—Lo extraño demasiado —me retorcí en la cama del dolor que
había vuelto a mi corazón— quiero estar con él ahorita. Por favor.
—¿A tu papá? —cuestionó, tomándole importancia— ¡Oh! ¡No te pongas así!
—¿Cómo quieras que me ponga? —pregunté— hoy día ha sido el
peor día de mi vida.
—Pero no entiendo, ¿qué es lo que pasó? —claro, Veronica
seguramente se la había pasado en su casa todo el día.
—Nada, solamente que mi mamá está embarazada —cuando dije
eso, sentí que me iba a desmoronar de todo el dolor que sentía— esto va de mal
en peor, primero se casa, ahora va a tener un hijo. Odio todo esto.
—¡Tendrás un hermanito! —exclamó feliz— ¡felicitaciones!
—“Hermanito” sería un hijo de mi mamá y de mi papá, por lo
tanto, jamás tendré uno, ya que el último no está presente en carne y hueso —expliqué—
después, lo otro, no será más que un mocoso de mierda.
—¡No te expreses así! —me regañó ella.
—Yo no te llamé para que me regañaras o para que defiendas a
Paz o a mi mamá, sino porque realmente necesitaba de una amiga para que me
pudiera dar un consejo, o por lo menos que me pueda escuchar.
—Estoy aquí para lo que desees —me dijo ella— solamente dime
lo que quieras y yo te ayudo.
—¿Cualquier cosa? —cuestioné.
—Sí, ya lo dije, cualquiera —contestó.
—Quiero que mi papá vuelva, y esté conmigo. Quiero
abrazarlo, y decirle que lo quiero —mi voz cada vez sonaba más frágil, como si
me estuviera desvaneciendo.
—¡Ow! ________(tu nombre) —contestó entristecida— no me
gusta que estés así.
—Estoy harta de ser una persona que realmente no soy —le
confesé— yo no soy dura, yo no soy así, yo realmente soy completamente
diferente, soy una buena persona cuando quiero. Con quién quiero. ¡ESTOY HARTA DE ESTO!
—No sabes lo que daría para que no sufrieras —me dijo, y
sentí que lo decía de corazón, que fue lo que más me gustó.
—Todos me dicen eso —o al menos, una persona o un par más—
pero, es fácil decirlo, pero, ¿convertirlo en realidad?
—________(tu nombre) sabes que nadie puede hacer nada al
respecto, ni si quiera tú misma —me hizo ver una realidad que sí sabía.
—¿Tenías que hacerme recordar de todo eso? —pregunté, pero
bueno, no tenía por qué enojarme con ella, ella solamente me hizo volver a la
realidad, nada más.
—Por favor, ya no te pongas así —pude escuchar tristeza en
su tono de voz, ¿realmente? Yo pensé que a ella esto le llegaba a lo más alto
de su ser y que no le importaba en lo absoluto, pero ahora veo que no es como
pensaba.
—Por favor, mañana ven a mi casa. ¿Sí? —le pedí— sé que esta
semana hemos estado distanciadas por las estúpidas peleas que yo he ocasionado,
y sí, lo siento y mucho. Perdóname. Pero solamente necesito una amiga en este
momento, y una amiga que realmente me entienda.
—Está bien. No te preocupes —esa respuesta me hizo sentir un
poco mejor— pero bueno, preguntaré. Pero creo que si digo por qué, me dejarán
ir.
—Gracias. Perdón por todo lo que te he dicho, eres una amiga
como ninguna. Gracias —repetí nuevamente.
—¿Gracias? No, solamente lo hago porque quiero nada más. Te
quiero mucho, eres como una hermana para mí.
—En serio, gracias —no podía dejar de repetir esa palabra,
porque realmente estaba agradecida con ella, por favor. Estaba haciendo todo
esto solamente por mí. Ella sabe que no le he contado a nadie más, pero ella
sigue ahí, apoyándome como el primer día.
—Ow, está bien. Eres lo máximo —escuché decirla enternecida—
no llores por favor. Ahora me debo de ir, porque me van a gritar si descubren
que estoy hablando a estas horas. Te veo mañana, ¿está bien?
—No te preocupes, ya es demasiado que me hayas escuchado
ahora —estaba agradecida, y de cierta manera, me sentía bendecida de tener una
amiga como ella, única— chau, no te molesto más.
—No molestas, solamente que ahorita me dicen algo, pero de
todas maneras. Chau, cuídate, duerme, y descansa, ya no pienses más en eso.
¿Sí? —se despidió, y me colgó.
Ahora que había hablado con
Veronica me sentía más tranquila conmigo misma, pero el dolor simplemente no
desaparecía. Bueno, realmente, jamás va a desaparecer, me estoy dando cuenta
que va a doler el resto de mi vida, pero de diferente maneras. Quiero que esto
sea parte de un sueño, mas no de la realidad. Lástima que en muchos casos
querer no es poder.
Dejé el celular en la mesa de
noche.
Me acosté, me puse nuevamente mis
audífonos, y por suerte ahora estaba sonando otra canción, que era mejor para
mí.
Cerré los ojos y traté de
conciliar el sueño, pero realmente, no, no podía dormir. Con todo lo que había
pasado hoy día sé que me sería básicamente imposible.
A la mañana siguiente…
Me desperté, por alguna extraña
razón, ya no tenía los audífonos en la orejas, estaban en mi mesa de noche, y
que me acuerde yo no me los había sacado. Bueno, tampoco me importaba
demasiado.
Miré el reloj digital que tenía
en mi mesa de noche, decía que eran las 8:30, y realmente, era temprano.
Hoy día, como me habían dicho,
era Halloween, bueno, se celebraba. Yo sabía que era, hasta cuando era más
chica había celebrado eso, ya que donde vivía, tenía algo de influencia
norteamericana.
Ahora que me acordaba, Veronica
vendría a mi casa, y Caitlin también. Bueno, las dos podrían estar acá, y
bueno, así ser más “amigas”, ya que ellas eran amigas, pero de esas amigas, de
un “hola”, “¿qué tal?”, “chau”… nada más.
Hoy día, podría decir que sería
un poco de mejor, porque estaría con otras personas, lo que haría que me
distrajera un poco de la noticia que acababa de recibir.
(En el comedor)
Bajé a desayunar, ya la mesa
estaba lista, como siempre, y había, leche, café, azúcar, pan, mantequilla,
jamón, mermelada, queso, etc. Lo típico.
—Hola Elizabeth —la saludé.
—Hola ________(tu nombre) —me saludó,
mientras cortaba fruta.
—¿Para quién es esa fruta? —pregunté.
—Para ti —contestó— ¿quieres?
—Por favor.
—Ah, una cosa… —justo en ese
momento, se giró, para mirarme por primera vez desde que la saludé—… ¿qué te
pasó? ¡Tienes los ojos hinchados!
—Ah, cierto —no le puse mayor
importancia.
—¿Qué pasó? —insistió.
—De que mi mamá está embarazada —dije
con frialdad.
—¿QUÉ? —preguntó casi incrédula.
—Esa mujer realmente, no entiende
el sufrimiento que tengo que pasar. ¿Cierto? —la miré— pero no quiero hablar
del tema. Todo lo que tuve que decir, se lo dije ayer. No quiero hablar más al
respecto, por favor.
—No te preocupes más —se calmó—
no voy a decir nada, solamente no quiero que sufras.
—Es cuestión de semanas —dije—
cuestión de semanas.
—¿Cuestión de semanas? —cuestionó
lo antes dicho por mí— ¿qué cosa?
—Es cuestión de semanas esta
tortura —expliqué— _________(tu abuelita) vendrá, y me iré con ella, sea donde
sea que ella se hospede. No pienso quedarme en esta casa si ella está acá.
—No creo que sea tan fácil —odiaba
cuando se ponía negativa. O mejor dicho, realista.
—Sí lo sé —tuve que admitir, por
favor, tampoco quería ver tan alto— pero igual, no creo que con lo que dije me
haga algún problema porque me quiera ir.
—Bueno, está bien —se acercó a la
mesa con mi plato con fruta, y lo puso en la mesa.
—Gracias —le agradecí.
Comencé a comer, lentamente,
finalmente si es que Veronica viene sería después de almuerzo, y sería lo mismo
con Caitlin, no creo que vayan a venir tan temprano. Y bueno, tampoco fijamos
una hora concreta.
Hoy día no tenía ganas de hacer
algo, quería solamente quedarme en mi cama, con mi laptop, o viendo televisión,
o escuchando música. Nada más. No quería estar con nadie, ni nada, no quería
sonreír sin ganas. Quería estar sola, pero tampoco las iba a dejar plantadas.
Bueno, Veronica no me iba a obligar a sonreír, porque ella sabía que me sentía
mal y sabía las razones, pero Caitlin no lo sabía, y probablemente me estará
preguntando “¿estás bien?” y tendré que mentir, y hasta la más mínima mentira
no funcionaría en mi caso. Hoy día no.
Faltaban 13 días, y tendría 15
años, no sé, mis cumpleaños siempre me han emocionado, antes más, me refiero
antes, cuando era más pequeña, pero bueno, ahora ya no tanto, pero igual me
emociona. Digamos que mi último cumpleaños, no fue el mejor del mundo.
[Flashback]
Narras tú:
Hoy día, 13 de noviembre, es mi
cumpleaños. Cumplo 14 años, pero bueno, no es el mejor cumpleaños que he podido
tener, más bien, ahora me encuentro en mi cama llorando por el “hermoso”
cumpleaños que he tenido.
Son las 5:00 de la tarde de un
Domingo, ajá. Justo hoy día cae Domingo. Ayer la pasé genial con mis amigos,
salí, hice una reunión con mis amigas, y la pasé de lo mejor. Pero hoy día no
fue tan lindo que digamos.
La pasé genial con mi papá hasta
las 3:00 de la tarde, ya que después de eso, él se tuvo que ir hacia el
aeropuerto porque tiene que viajar hasta la capital, y de ahí irse a Brasil,
mañana tiene que trabajar nuevamente. Él trabaja en Brasil y bueno ya me
acostumbré, siempre anda viajando, viene solamente acá para verme. Es genial
todo lo que hace por mí, sé que él daría la vida por mí, o al menos lo
demuestra con lo que hace. Sé que no muchos padres harían hasta lo imposible
por ver a sus hijos con la frecuencia que lo hace él, y más si trabajan en el
extranjero, pero bueno, también ayuda mucho su economía.
Ahora, estoy en mi casa, tuve una
pequeña discusión con mi mamá, Veronica está en Los Ángeles, no pudo venir,
bueno, ella casi nunca viene, creo que solamente viene 1 vez cada dos meses, y
por pocos días. Digamos que ella no puede darse tanto lujo, simplemente, no le
alcanza para hacerlo. Hoy día, para mi “buena” suerte vino Rafael, y ahora se
fue con mi mamá a comprar algunas cosas que faltan. __________(tu abuelito)
está en la capital con __________(tu abuelita) y recién llega mañana. Yo no
vivo en la capital de ___________(tu país), ella sí. Desearía vivir ahí,
carajo, todo sería mejor. Ya no estaría llorando ahora, seguramente estaría con
ellos pasándola genial. No llorando en mi cama.
Este año, he tenido el PEOR
cumpleaños de toda mi vida, todo ha sido una mierda, ni si quiera tengo que
decir algo al respecto, todo está yendo de mal en peor. Por favor, tanto así
que estoy llorando porque es horrible estar sola en tu cumpleaños. Y las únicas
personas que tienes, están haciendo lo posible para irse lejos.
[Fin del flashback]
Sí, así fue de horrible mi
anterior cumpleaños, jamás pensé que me pondría a llorar, pero ahora que me
acuerdo me da ganas de llorar mucho más. Ya me acostumbré a la sensación del
nudo en la garganta que te avisa que se aproximan unas lágrimas. Simplemente,
me pasa tan a menudo que ya sé lo que tengo que hacer para controlarlo. Y no,
no soy una llorona. Simplemente que las situaciones se presentan así, yo no lo
hago porque quiero llorar, simplemente así sucede.
Ryan se sentó enfrente mío, y
comenzó a comer.
—Hola —me saludó.
—Ah, hola —hice lo mismo,
solamente que me había sacado de mis pensamientos.
—¿Ya estás más calmada? —me
preguntó él.
—Se supone —respondí fríamente.
—Oye, una pregunta.
—Dime.
—¿Para qué fuiste a la casa de
Justin? O mejor dicho ¿por qué? —se corrigió él mismo.
—Porque cuando salí, pasé por la
casa de Chaz, y justo salía él, y me
obligó a entrar a su carro, porque no quería que me pasara nada en la calle a
esas horas, y me dijo que me iba a traer aquí, pero yo le dije que no —proseguí—
él solamente me ofreció llevarme a su casa, porque no pensaba dejarme tirada en
la calle.
—Oh —dijo él, mirándome, ya me
imaginaba lo que estaba pensando— ¿desde cuándo tan amigos?
—No. —lo miré, como tratando de
descifrar lo que él me decía— pero bueno, sí, somos amigos, y me cae bien,
pero. Si es lo que podrás estar pensando, acuérdate que yo estoy con Christian
y que no estoy con él para joderle la vida a alguien, sino porque de verdad lo
quiero.
—Te pones sensible. ¿No?
—¿Sensible? —lo miré con cierta
incredibilidad— ¿de qué hablas?
—Sí.
—¡Estás loco! —exclamé, cambiando
mi expresión, a la típica, “¿qué te pasa?”.
—Sí —sonrió— bueno, le mueves el
piso a Justin.
—¿Tenías que empezar con eso? —me
sonrojé un poco.
—Sí, es mi deber —me sonrió— y
aparte, no puedo esconder la verdad.
—Mff. Hablando al respecto… —sí,
yo también iba a comenzar— hoy día es tu día.
—¿Ah?
—Sí, hoy día es Halloween.
¿Cierto? El día de las brujas —sí, con eso le quise decir demasiadas cosas, y
me refería a muchas.
—¡Pff! ¿Estás chistosita, no? —me
miró.
—Toda la vida —sentencié.
Y así, entre algunas palabras
más, terminé de desayunar, claro, no rápidamente, más bien me demoré mucho en
comer, antes comía demasiado rápido, ahora todo se revirtió y comencé a comer
más lento.
—Hoy día vendrá Veronica y Caitlin
—le avisé.
—Ah Ok —dijo— ¿por qué me lo
dices?
—Veronica —repetí, como
insinuando algo.
—Sí, es tu amiga. —trató de no
ser tan obvio, trató de desviar el tema.
—Sabes a lo que me refiero.
—No, realmente no lo sé —quería
hacerse el tonto conmigo, eso realmente no funcionaría, no esta vez.
—Por favor, el otro día en el
cine, estabas que… ptm, ya no ya. ¡Ah! —lo miré— y ahora te haces él que no se
acuerda.
—Por favor, tú sabes cómo soy —vi
como su blanca piel, se tornaba rojiza, la sangre se comenzó a concentrar en
ella— no debería de sorprenderte eso. ¿Cierto? Finalmente, tú has dicho todo
eso. Que soy un no sé qué, y no sé qué más.
—Bueno, pero igual —sí, me estaba
cagando y lo único que estaba haciendo era darme la contra, así que ¿para qué?—
solamente te decía.
—No importa, aparte hoy día no
tengo tiempo para chicas —me dijo, yo me quedé sorprendida.
—¡Woow! —exclamé, haciéndome la
sorprendida, lo estaba, pero no lo quería manifestar.
—Sí, lo sé. Puede llegar a
impresionar a la gente, pero bueno. Hoy día saldré con mis amigos, y ya está,
tal vez joder a alguien que pase, pero bueno, eso es lo que hago en Halloween,
estar con amigos jodiéndole la existencia a las demás personas, e ir a las
fiestas que hacen —me comentó sus planes— así que iré a la fiesta.
—¿Fiesta? —pregunté.
—Sí, todos los años hay una —respondió—
¿por?
—No sé, solamente preguntaba,
recuerda que yo no sé nada de esto. Podré haber vivido en el mismo continente
que todos ustedes, pero no en el mismo país, y por lo tanto, no entiendo muchas
cosas —traté de defenderme, pero bueno, sé que no salió tan bien como lo
deseaba.
—Así se aprende —dijo él— cuando
vine a Estados Unidos tampoco sabía algunas cosas, bueno, la minoría, pero
después aprendí, y mírame ahora… ¡Todos me AMAN!
—Mff, ¡qué ego, ah! —exclamé—
ojalá fuera verdad.
—Admítelo, todos me aman —básicamente
me obligaba— es cierto. ¿O qué? ¿Te han dicho lo contrario?
—Hagamos como que es verdad —lo
miré.
—Está bien. Engáñate.
No tenía ganas de discutir,
solamente terminé de dar los últimos bocados.
—¿Qué harás hoy? —preguntó.
—Ya te dije, vendrán Caitlin y
Veronica —le recordé.
—Sí lo sé —dijo— pero, ¿no vas a
salir?
—No —contesté— tampoco quiero
salir.
—Te estás volviendo muy
antisocial —se quejó.
—No —quise abreviar la situación—
simplemente que me siento mal. Nada más. Aparte, no conozco a casi nadie.
—Por eso. ¡Debes de socializar! —sí
lo sé, tal vez no seré la persona más social que conozcan, pero tampoco paro
encerrada.
—No jodas —sé que no debí de ser
tan grosera— pero te juro que me siento mal.
—¿Qué te pasa? —preguntó.
—No sé, hoy día cuando me levanté
me sentí un poco mareada, y últimamente tengo un poco de náuseas, me duele el
estómago, tengo demasiado frío, me duele a veces el pecho, creo que se me está
cayendo el cabello —solamente dije alguno de los síntomas que tenía.
—Yo sé que tienes.
—A ver, ¿qué tengo? —cuestioné,
como diciendo “dime, no más”.
—¡Estás embarazada! —exclamó.
—Imbécil —tuve que imaginarme eso
de él— para empezar soy virgen.
—¿EN SERIO? —me miró con una cara
de incredibilidad tremenda.
—Obvio —lo miré raro— que tú ya
no lo seas, y que te hayas acostado con quien veas en la esquina de calle, es
tu problema, pero yo no.
—Yo también lo soy —se defendió—
el problema es que tú lo que menos tienes, es cara de santa.
—¡Gracias, ah! —exclamé,
haciéndome la ofendida.
—Lo siento, pero tenía que
decirlo —tomó un sorbo de jugo; hablábamos mientras comía— no sé. Tienes cara
de tener más años de los que aparentas.
—Tú también —dije, pero realmente
no era tanto así.
—La primera vez que me viste,
¿cuántos años pensabas que tenía? —preguntó.
—50 años —contesté.
—No, ya pues —me pidió— la
verdad.
—15 años —la misma edad que él
tenía.
—Yo tenía 15, pues —me miró como
diciendo “Puta, ¡qué imbécil!”.
—Lo sé, solamente lo dije para
joder —admití— y ¿tú?
—¿Y yo qué? —cuestionó, al
parecer, no me entendió.
—¿Cuántos años pensabas que
tenía? —me hice más clara de explicar.
—No sé, unos 14 años, o algo así.
—O sea, ¿la edad que tengo ahora?
—Sí.
—¿Y ahora? —¿Qué? ¿Tan vieja
parezco?
—Unos 17 años, hasta parece que
fueras mayor que yo —comentó acerca de mi edad.
—No es cierto —me quejé,
realmente, no parecía tan grande.
—Sí, pareces mayor de lo que
realmente eres.
—¿Por qué? —pregunté.
—Yo que sé —me respondió él,
realmente, tenía razón— tienes mmm… no sé, algo que te hace ver mayor. Eres una
persona muy desarrollada.
—¿Y con esto te refieres…? —sí,
me lo habían dicho en algunas situaciones anteriormente, y realmente me
incomodaba, ya que me lo decían o personas de mi edad, o adultos. Es
vergonzoso.
—Que tienes mucho, pues —comentó—
pero claro, no le ganarías ni cagando a Veronica.
—Lo sé. ¡Uff!
Bueno, no es que fuera tan
desarrollada, más bien, solamente tenía buen cuerpo, nada más. ¿Cómo lo logré?
Más de 200 abdominales todos los días, y no tomando gaseosas, bueno, porque
después, como tortas y chocolates, las gaseosas fueron las cosas que obvie en
mi dieta. Nada más.
—Pero, está buenasa —comentó él.
—De cuerpo, dirás —realmente,
Veronica no era tan agraciada de cara, claro, era bonita, sí, pero no tanto,
pero sí era bonita. Solamente que lo que más resaltaba era su cuerpo,
realmente, era muy exuberante.
—Sí, bueno. Me refería solamente
a eso —pude ver cierta perversión en su mirada.
—Ni si quiera quiero pensar en
las porquerías que están pasando por tu cabeza —dicho eso, dejé de mirarlo y
comencé a tomar la leche que había en mi vaso.
—¿Qué porquerías? ¡TÚ QUÉ
PENSARÁS! —me acusó.
—No, solamente que tu mirada lo
dice todo.
—¿Hablas de mis hermosos e
inocentes ojos azules? —preguntó, como si fuera inocente y puro, por favor.
—Hablo de tus ojos pervertidos y
lujuriosos ojos azules —corregí lo antes dicho por él, con una sonrisa en el
rostro.
—Amas cagarme, ¿cierto?
—A veces se me da así. Que no te
sorprenda —le avisé, mientras me levantaba de la mesa, ya que ya había
terminado de desayunar.
—¡Hey! ¿A dónde vas? —me preguntó
él.
—Ah, a mi cuarto. ¿Por? —¿qué?
¿No puedo levantarme de la mesa?
—No, nada —me dijo.
—Bueno, está bien —lo miré
extrañada— provecho.
—Provecho.
Dicho eso, me dirigí hacia mi
habitación.
(En la habitación de _________(tu
nombre))
Apenas llegué, me tiré en mi
cama, y vi en mi celular; tenía un mensaje nuevo.
El mensaje decía:
“Mi vida, ¿ya estás despierta? Apenas despiertes llámame. No
te quiero llamar porque puede que sigas durmiendo.
Christian,”.
Me lo había mandado hace apenas
unos minutos, así que lo llamé.
—¿Aló? —escuché decir a Christian.
—Hola Chris —le dije— me dijiste que te llamara.
—Ah, sí —dijo él— ¿qué tal?
—Bien, ¿y tú? —no quise ser cortante con él.
—Bien —hizo una breve pausa— una pregunta, pero bueno, si
quieres respóndeme y si no, no lo hagas.
—Está bien. Dime, ¿qué pasó?
—Ayer, ¿qué pasó? —preguntó intrigado, seguramente por lo
que “supuestamente” Rafael y mi mamá nos tenían que decir.
—Ah, ¿esa mujer? Está embarazada —contesté fríamente.
—Asuu, ¡Felicitaciones! —exclamó él.
—Debí de imaginármelo —¿otro más? No gracias— bueno, chau.
—¡Espera! —gritó él— ¿Por qué te enojas?
—Mierda, ¿tú estarías feliz si te dijeran eso? —pregunté— si
es que tu mamá tuviera un hijo con alguien que odias. ¿Ah?
—_______(tu nombre) —sí sé, iba a comenzar a decirme un
discurso barato, no quería escuchar eso— no digas eso. Está mal odiar a
alguien.
—Bueno, en ese caso, soy una mierda. ¿Está bien? —dije—
¿Sabes? Pensé que al hablar contigo todo sería mejor, porque realmente,
necesitaba a una persona que me entienda. Y en la que pudiera confiar
ciegamente…
—Y puedes hacerlo —me interrumpió él.
—Bueno, no creo que pueda —me quejé— Christian, ¿realmente?
—Perdón. Sé que no debí de decirlo, pero no tienes por qué
enojarte así conmigo —me dijo— ¿o qué? ¿Cuándo tú dices algo que no me gusta,
me enojo?
—Yo qué sé. Finalmente, eres tú. ¿Cierto? —me estaba
enojando por las puras, pero realmente no sé como remediarlo.
—¡Deja de enojarte por primera vez! —exclamó.
—¡YO SOY ASÍ! —grité— no voy a cambiar.
—¡NO! ¡NO LO ERES! —gritó más fuerte él— ¿sabes? Enójate,
luego te darás cuenta. ADIÓS.
Christian me colgó la llamada.
¿Qué? ¿Realmente? No jodas, en serio. Es un imbécil. Si sigue así, lo mejor que
podré hacer es terminar con él. Por favor, sí sé que yo tuve la culpa en todo
esto desde el primer momento por el simple hecho de la manera por cómo le
hablé. Pero, ¿qué? ¿No me puede entender? Sé que –tal vez- él esté haciendo su
mejor esfuerzo conmigo, pero realmente eso a veces conmigo no es necesario.
Bueno, el punto es que si es que
no tenía nada bueno que decir se hubiera quedado callado. Sí sé lo que dirán.
Sí, entonces, “¿tú por qué carajo hablas, ah?” Eso pensaron. ¿Cierto?
Yo realmente, siempre que me
ponía triste y estaba inmersa en una gran depresión, rezaba a Dios que me diera
alguien con quien pudiera hablar y tirarme encima de esa persona y contarle mis
problemas, y sentirme querida y comprendida, bueno. Al final, pude tener una
persona que yo deseaba que fuera así, sí. Christian. Pero bueno, veo que querer
no es poder. Para poder hacer algo es más que querer, y no voy a andar de
arrastrada con él. Más bien, con lo que me acaba de decir que se joda, ni más
con él. Por favor, ¿qué? ¿No me puede entender? ¿Por qué no puede ser como
Justin? Un momento. ¿Yo dije eso? -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Capútulo dedicado a Estrella, Mariana (sí sé, no me lo pediste, pero me morí de la risa con todo lo que me decías),
Una chica, que comentó en Anónimo, me puso algo de que recién se enteraba que sus papás la pusieron en adopción, bueno, si es que lo estás leyendo en este momento, esto es para ti (para la chica): Ptm, cuando me dijiste eso me quise poner en tu situación y tratar de comprenderte. Pero bueno, ¿sabes? No importa, sí sé que dirás "tú podrás decir eso, porque tú no estás en mi situación", pero bueno, realmente si es que te pusieron en adopción es por una razón, ¿cierto? No somos nadie para juzgarlos, tal vez lo hicieron por tu bien. O tal vez no. Pero, el punto es que ahora tú tienes una familia que te ama, ¿cierto? Porque sino fuera así, jamás te hubiera adoptado. Yo también conozco a una chica que es adoptada. No sé si ella lo sabrá, pero bueno, casi todos lo saben, así que supongo que ella también. Ella AMA con toda su vida a su "mamá", pero la ama como si fuera la verdadera. No tiene un papá, solamente vive con su mamá. Ella es adoptada, y daría la vida por su mamá, yo lo sé. Tal vez no seremos muy amigas que digamos, pero con solamente ver como se expresa de ella. ¡Uff! Bueno, lo que yo te diría, no puedes hacer nada al respecto, mejor es aceptar la cruda realidad (y sí, duele demasiado), sé que en un principio te costará, pero no vale de nada lamentarte por algo que ya está hecho. Solamente sé feliz, sonríele a la vida, y a tu FAMILIA, a tu verdadera familia, que son tus padres adoptivos. ¿Sabes por qué? Porque ellos te aman demasiado. Y si no te dijeron antes que eras adoptada, es porque seguramente eras muy pequeña y no podrías entenderlo. Ahora que lo sabes, solamente abrázalos y agradéceles, hay muchas personas que no corren tu misma suerte, de tener una familia, -aunque sea adoptiva- como la que tienes. Yo realmente, no siento que en mi familia (y eso que no soy adoptada), pueda decir que realmente por completo, al 100% sea una familia. Pero tú en cambio, corres otra suerte, algo mejor. Ese es mi consejo :) Te dedico el capítulo.
Para Vale: bueno, te daré un consejo, y va a hacer un consejo que vas a acordarte siempre. No escribas por escribir, hazlo porque te salga del corazón y ames lo que hagas. Hazlo porque realmente te hace feliz. Inspírate en lo que amas, y en lo que no. Hasta en la hormiga que está pasando, hasta en eso.
Una chica, que también comentó en Anónimo, me preguntó si es que podía subir mi novela en su página, bueno acá tienes la respuesta: Lo siento, pero no. Es que realmente, yo he subido esta novela para compartirla con todas ustedes, no para que la copien. Lo siento, toda la vida he dicho lo mismo. Solamente quiero que me entiendan. Por favor, no lo hagas. ¿Sí? YO ENCANTADA TE AYUDO A HACER UNA, y créeme, mejor que esta. Solamente me dejas tu MSN y te agrego, y ya está.
Me dijeron también que la novela ya se estaba haciendo demasiada larga, bueno, esto es para que me entiendan: Yo quiero que sea larga, yo quiero hacer más de 200 capítulos de esta novela. No quiero una novela de 25 capítulos, ni nada. Por eso la hago larga. Al fin y al cabo, así es mi manera de narrar, no me gusta hacer las cosas apuradas. Por eso la haré así de larga. Espero que me entiendan.
Para Laura: No te entendí mucho. ¿Cómo que tienen el mismo carácter? ¿Sabes? Negativo con negativo da positivo. La ley de los signos.
Mi Cuenta de Polyvore: http://www.polyvore.com/cgi/home?id=2189913
Blog donde se encuentran algunos capítulos de “Un giro de 360° desde que te conocí”: http://ungirode360desdequeteconoci-novela.blogspot.com el resto de los capítulos están en este mismo blog. En la etiqueta "Un giro de 360° desde que te conocí".
La página que me crearon algunas de ustedes, Ori, en Facebook: http://www.facebook.com/pages/Valiebers/154769827932678
Preguntas:
1. ¿Viste los MTV VMA 2011?
RPTA: No :) jaja.
2. ¿Alguna vez perdiste a un familiar cercano o amigo?
RPTA: No, gracias a Dios, y espero que nunca sea así. No hay cosas más dolorosa -creo yo- que perder a un ser querido. Pero, lamentablemente, muchos de ellos, están lejos de mí, y los veo muy poco tiempo, que es lo que más me duele.
3. Quise leer "Un giro de 360°desde que te conocí", pero faltan el capítulo 1° y 2°. ¿Qué hago?
RPTA: Bueno, esa pregunta, me parece un poco obvia. ¿Lees los enlaces que están arriba de las preguntas? Bueno, ahí tienes tu respuesta.
4. ¿Te gustó como Justin fue vestido a los MTV VMA?
RPTA: No vi la gala, tampoco la ceremonia, nada, por lo tanto, tampoco sé como fue vestido Justin, jajaja.
5. ¿Crees que Justin y Selena hayan terminado su relación?
RPTA: Según lo que sé fueron juntos a los MTV VMA, y realmente, no lo creo.
6. ¿Cómo te sentiste cuando tus papás se divorciaron?
RPTA: Me sentí una mierda. Cuando mi mamá me lo dijo (ya que mi papá no me lo dijo), mi hermana comenzó a llorar y preguntar "¿por qué?" yo solamente me quedé ahí, mirándola sin decir nada, tratando de aguantar un poco más las lágrimas. Era pequeña, y realmente, quería a mi papá, ¿qué digo? Lo sigo queriendo. Si pudiera volver en el tiempo, haría que jamás se divorcien. Pero bueno, los problemas en mi casa eran horribles. Hasta la hora de la comida era horrible. Y pensé que todo era mi culpa, bueno, aún sigo pensando lo mismo.
7. ¿El brazalete que le dio su papá a _________(tu nombre) tiene algo que ver con la muerte de su padre?
RPTA: En alguna parte, cuando lo leas bien, entenderás.
8. ¿Cuándo le contará a alguien lo de su papá?
RPTA: En algún tiempo, todavía no lo tengo planeado del todo. Pero sí sé como será, más o menos.
9. ¿Vas al concierto de Justin en Chile? ¿En qué fila?
RPTA: Sí, voy a ir en la sección Golden, quería la Vip Top, pero cuando mi papá fue a comprar, ya se había agotado.
10. ¿Me puedes explicar cómo pusiste el Contador de Visitas?
RPTA: Solamente entras en Diseño, y en los Gadgets aparece.
11. ¿Qué piensas en cuanto se dice que Danna Paola pagó para ser la OLLG de México?
RPTA: Realmente, ni si quiera sé quién es Danna Paola. Pero lo dudo mucho.
12. ¿Cuántas veces te has enamorado? Y si es así. ¿Alguna vez has llorado por alguien?
RPTA: No, jamás me he enamorado de alguien, solamente que en este momento me atrae alguien, y es mayor que yo, y por eso pongo a duda todo lo que él me dice, primero me tontea y luego no. Bueno, no importa, ya me llega él. Y no, no he llorado por nadie, y JAMÁS lo haría, eso no es para mí. Ningún hombre que no sea ni mi abuelito ni mi papá merecen mis lágrimas.
13. ¿Estás enamorada o te gusta alguien?
RPTA: No estoy enamorada. Y no sé si es que esa persona realmente me gusta, creo que es más una obsesión.
14. ¿Cuándo me voy a dar cuenta que amo a Justin?
RPTA: ¿Quién ha dicho que amas a Justin?
15. ¿Cuándo voy a aceptar a mi familia?
RPTA: ¿Y qué tal si es que te vas de tu casa?
16. ¿Cuándo le voy a contar a alguien de mi pasado'
RPTA: Solamente necesitas paciencia.
17. ¿Viste lo que le pasó a la chica de Argentina, Candela?
RPTA: No, ¿me podrían decir que le
♥ Vale ♥